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Llegada de venezolanos a Colombia por la crisis: un poderoso tema de campaña

Análisis Por

Venezuela se ha convertido en un tema importante en la campaña, la crisis del vecino país ha generado varios efectos en el nuestro, desde un ingreso masivo de venezolanos, hasta un miedo colectivo para evitar el rumbo de lo que hoy se considera un país con un modelo fracasado.

Los candidatos han resaltado que la crisis está lejos de terminar y que Colombia se tiene que preparar para enfrentar un ingreso aún mayor de personas afectadas por la crisis venezolana, la situación ha pasado de los medios que reportan la difícil situación más allá de la frontera, hasta la realidad de los venezolanos en las calles de grandes ciudades colombianas donde cuentan la terrible realidad.

El diario El País de España, está revelando cifras de un estudio realizado en alianza con Cifras & Conceptos y que dan cuenta de la situación, entre los datos se preguntó: ¿Conoce a algún venezolano (de nacimiento) que se haya venido a Colombia por la crisis en Venezuela?

A nivel nacional el 63,3% de los encuestados respondió que sí, y solo el 35,7% no. El resultado revela una situación dramática en un electorado al borde de las urnas, los colombianos ven y escuchan de venezolanos que escapan de su país, pero además los ven en sus espacios comunes, a la pregunta de ¿Dónde ha visto venezolanos?, el primer lugar lo obtiene la calle con el 71,3% y el segundo lugar el transporte público con el 34,2%, a propósito de los venezolanos que suben a medios de transporte para contar su historia, pedir ayuda o simplemente vender algún producto, la respuesta de transporte público tiene más fuerza en Bogotá con el 62.8%.

Sobre la presencia de venezolanos, las dos regiones donde más se los ve es en el Caribe con el 77.2%, seguido de Bogotá con el 68,3%, y de la región oriental que lógicamente lidera también por ser frontera, con el 66,8%.

Los candidatos

Todos los candidatos han hablado de Venezuela, algunos como tema más central que otros, y recientemente dieron sus apreciaciones.

Germán Vargas Lleras atacó directamente a Petro con el tema: “No porque yo crea en ese concepto del castrochavismo, sino porque el populismo de izquierda lo promete todo, Petro nunca dice cómo va a financiar nada y los pocos recursos del Estado los va a acabar” y se fue contra Duque por su posición más beligerante contra el vecino país: “Una cosa es que no reconozcamos al Gobierno de Venezuela y otra muy distinta que nos pongamos en una situación bélica con ese país”

Vargas ya había señalado en un debate en la Costa Caribe, que una vez electo nuevamente Maduro, ha Colombia podrían llegar más de 4 millones de venezolanos, una cifra que auruga una intensa crisis en el país.

Iván Duque como se esperaba cierra el tema a lo que llama “castrochavismo”, e insinuó que no se puede elegir en Colombia a los promotores de ese gobierno, refiriendose directamente a Petro. Además ha criticado al actual Gobierno por no atacar al régimen de Maduro a tiempo de forma diplomática.

Humberto De La Calle también ha sido un fuerte critico de lo que pasa en Venezuela, dice que frente a la migración se debe ser humanista y no discriminarlos, y asegura que Maduro es un Dictador, y que viola la Carta Democrática que la OEA que a propósito él presidió en su creación. De La Calle buscaría de forma diplomática una salida del régimen y no bélica.

Sergio Fajardo habla de constante denuncia internacional a lo que hace el gobierno venezolano, y buscaría la solidaridad internacional para que no todos los migrantes venezolanos se queden en el país, sino enviarlos a diferentes partes de América Latina, además de traer recursos a Colombia para este tema.

Finalmente se resalta a Gustavo Petro, quien en un debate le devolvió los ataques a Vargas y Duque, al primero le dijo: “Usted Germán Vargas financió el programa de Viviendas Gratis con recursos del petróleo. Es decir, hizo exactamente lo mismo que Maduro en Venezuela”, mientras a Iván Duque le achacó su modelo económico: “Iván Duque mantiene la tesis de que hay que depender del petróleo, y me dice chavista a mí cuando yo soy el que propongo separarnos del petróleo. Las paradojas de la vida”

 

Lo cierto es que Petro ha buscado desmarcarse del chavismo en diferentes entrevistas y escenarios, llamandolo modelo fracasado, eso a pesar de haber elogiado en el pasado a Chavéz a quién incluso acompañó en su primera visita al Puente de Boyacá en Colombia en 1994.

 

Si bien todos los candidatos lo usarán como caballito de batalla, este tema realmente será una verdadera “papa caliente” del próximo Gobierno ¿Quién lo afrontaría mejor?.

Colombia se pone a prueba con la llegada de venezolanos

Análisis Por

Colombia no está en un boom petrolero, o situación económica similar a la que tenía Venezuela cuando en los años 70 recibió a miles de colombianos que buscaban más oportunidades.

El desempleo en ciudades fronterizas como Cúcuta está por el 17%, y la llegada de venezolanos se está volviendo incontrolable. Según Migración Colombia en el país ya hay más de 550 mil venezolanos entre legales e ilegales, y su número crece de forma exponencial, para mediados de año ya superarían el millón.

Situación advertida

Ayer el Presidente Santos desde Cúcuta, creó ciertas limitaciones, por un lado enviará 2.120 efectivos de la Fuerza Pública adicionales, además da por terminada la tarjeta de movilidad fronteriza, que facilitaba el ingreso de estos ciudadanos del vecino país, y ahora solo podrán ingresar documentados con su pasaporte o tarjeta migratoria.

Tanto Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, como el Secretario de Estado de los Estados Unidos Red Tillerson, aseguraron en su visita al país que debían enviarse recursos adicionales a Colombia para atender esta situación.

Ola Política en abril de 2017 advirtió esta situación, como también su posible impacto en las elecciones de nuestro país, cuando el desespero de las regiones más afectadas por esta masiva migración, pidan a gritos soluciones, o se deslicen hacia la xenofobia.

Mientras tanto en Venezuela el régimen de Maduro citó a elecciones el 22 de abril, con una oposición confundida y desorganizada, que enfrenta la dura realidad de una victoria asegurada para el actual Presidente y Dictador.

La Corte Penal Internacional inició una investigación preliminar por los delitos presuntos delitos cometidos por el régimen en las protestas de año pasado, el encarcelamiento de líderes opositores, y el uso excesivo de la fuerza contra los ciudadanos.

La solución no se ve cerca

El lío está en la inestabilidad de Venezuela, se esperaría que en la medida que exista más garantías políticas y reducción de la violencia, el país podría detener su masiva salida de ciudadanos, pero lo cierto es que el problema va más allá de eso.

La economía del vecino país es eminentemente petrolera, mientras los precios del crudo permanezcan bajos, y el manejo administrativo sea débil, ese país no tendrá recursos para importar, y el poder adquisitivo de sus ciudadanos siempre se verá afectado.

La oposición como se dijo está dividida, la mesa de negociación en Santo Domingo se ve fracasada, y la presión internacional para sancionar al actual régimen no parece dar luces de una ruptura del mismo.

Mientras órganos internacionales como la OEA o UNASUR, se dediquen a los comunicados de prensa, y no a eclipsar a Maduro, su efecto será sumamente pobre, y parece que está en las naciones latinoamericanas donde se ve parte de la solución de una presión efectiva contra Maduro, pero eso tampoco se ha dado.

Ante la impotencia de cambios a corto plazo en la situación, a Colombia le espera un duro camino, mientras recibe más venezolanos, sus ciudadanos miden su capacidad de aceptación a su masiva llegada, y además ponen a prueba la capacidad institucional del Estado colombiano en atenderlos. Una avalancha de migrantes que podría tener un terrible final, desde un cierre de frontera, hasta un poderoso efecto xenofobo.

MIGRANTES VENEZOLANOS Y LAS ELECCIONES DE 2018 EN COLOMBIA

Análisis Por

Un común denominador de los debates de las elecciones de las grandes potencias en los últimos años, han sido desde temas seguridad nacional, hasta el manejo de la economía, pero si algo los ha unido es la migración.

Personas escapan de los conflictos en Oriente Medio o África, buscando evitar la muerte o encontrar mejores oportunidades, como en Europa, dónde la llegada de una gran cantidad de inmigrantes ha sido caldo de cultivo para discursos de la extrema derecha, derrotada en las elecciones de Holanda, Austria, y encarnada hoy en el discurso de la candidata francesa Marine Le Pen. Está última con la promesa de generar grandes controles, retiro de Francia de la zona shengen, limitaciones para que los hijos de inmigrantes nacidos en Francia no sean considerados con esa nacionalidad.

Otro ejemplo es de la campaña a la Presidencia de los Estados Unidos, en la que salió victorioso el Magnate Donald Trump, quien tachando a los mexicanos de criminales, prometiendo un muro en la frontera (que todo indica será un hecho), y limitando el ingreso de migrantes de países de oriente medio, logró vencer el discurso demócrata.

Caso similar podría ocurrir en Colombia, y todo por cuenta de la crisis que vive el vecino Venezuela, donde el desabastecimiento, la criminalidad, y falta problemas de legitimidad de su actual Presidente, tienen en jaque a un país del cual no dejan de huir personas buscando mejores oportunidades, y teniendo como primera opción sus vecinos inmediatos.

TEMA DE CAMPAÑA

Precisamente sobre este tema el entonces Vicepresidente, y hoy pre-candidato presidencial de Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, protagonizó lo que seria la versión Trump, de un discurso contra los migrantes venezolanos.

Sobre el famoso programa de casas gratis en Tibú, Norte de Santander, el Exvice afirmó: “no vaya a dejar meter los venecos, por nada del mundo… esto no es para los venecos”

Y remató afirmando: “No hay un sólo lugar en Colombia donde se permita que personas que no sean del país, se beneficien de programas sociale”

Dichas afirmaciones, terminaron en un cruce de palabras con el expresidente de la Asamblea de Venezuela Diosdado Cabello, quien no escatimo en insultos, mientras Vargas Lleras respondió y se quejó con la cancillería por no defenderlo.

Ahora la creciente migración ha puesto en alerta a las autoridades colombianas, quienes después tuvieron que desmentir al Presidente de Venezuela Nicolás Maduro, quien afirmó en febrero que: “El año pasado entraron a Venezuela de Colombia 100.000 compatriotas colombianos”

Afirmación desmentida por Migración Colombia, quien con datos en la mano le recordó al mandatario del país vecino: “En 2015 se registraron salidas de más 371.521 colombianos hacia Venezuela, el año pasado se presentó una disminución a 109.580 personas. Una disminución de más del 70 % entre 2015 y 2016”

Por otra parte El Tiempo, reveló el estudio del Profesor Iván de la Vega, de la Universidad Simón Bolivar, que hablaría de unos 900.000 venezolanos en Colombia (incluyendo los que tienen doble nacionalidad), mientras en el dato del Banco Mundial, a través de la Organización Internacional para la Migraciones (OIM), habla de cómo Colombia lidera entre una lista de 98 países, el que más venezolanos, llegan del éxodo en ese país. (El Tiempo, Marzo 2017).

Precisamente como parte de las problemáticas derivadas de este fenómeno, la Corte Constitucional falló esta semana a favor de unas Trabajadoras sexuales en un tradicional burdel de Chinácota, Norte de Santander, el cual fue clausurado por la Alcaldía.

Con el fallo, no solo regresaría el burdel, sino además se replantea el trato que se debe dar en este caso a la trabajadoras sexuales venezolanas que llegan sin papeles del vecino país, pues para la Corte: Se deben “Valorar las razones por las que decidieron venir a Colombia, los riesgos que corren si son expulsadas del país y la situación concreta que enfrentarían en Venezuela en caso de ser devueltas”

La decisión generó revuelo en la propia Alcaldesa Nubia Rosa Romero que ha dicho que acatará, pero “No entiendo porque se enfocaron en el tema de las venezolanas, y que les estamos vulnerando los derechos”, y “si es cierto que tengo problemas de venezolanos trabajando en Chinácota, porque ellos trabajan por menos de la mitad que la mano de obra”

El fallo, parece el inicio de un problema anunciado, con la llegada de cada vez más venezolanos a las grandes ciudades, y con mano de obra más barata, discursos como los del Exvicepresidente podrían dar de qué hablar en 2018.

¿Quedará la política de migración en manos de los discursos populistas en 2018?, ¿Cómo enfrentará Colombia una posible llegada masiva de Venezolanos justo antes de sus elecciones presidenciales? El tiempo corre.

Nunca guerra entre hermanos

Opinión Por

Se debe estar muy enfermo de las estructuras cerebrales para ser capaces de pretender organizar una guerra entre dos naciones hermanas, como lo son Venezuela y Colombia;  y más aún cuando son hermanas “siamesas”, como tan precisa y objetivamente las definió el dirigente nacional Horacio Serpa. Con Venezuela, compartimos 2.219 kilómetros de fronteras, traducidos en ríos vitales para nuestras naciones como el Orinoco, el Meta, el Arauca, el Catatumbo.  Centenares de kilómetros en selvas exuberantes que le aportan al mundo inmensas cantidades de oxígeno, con las que sobrevivimos a la locura del “cambio climático”. Y los inmensos aportes alimenticios generados en hermosas y feraces llanuras donde se pierde la exclusividad de una sola nación y se es llanero colombo venezolano, con un solo corazón y una sola patria.

Y qué decir de nuestra historia. La historia de Venezuela y Colombia es una sola hasta el confuso momento en que pudieron mas las desavenencias y los egoísmos de caudillos regionales que la construcción de ese gran proyecto histórico emancipador que fue la Liberación de nuestras republicas del yugo y la opresión extranjera. La figura cimera del Libertador Simón Bolívar en la estrategia y la persistencia organizativa, fiscal y táctica del general Santander, son las que logran explicar la realización de una magna epopeya como la fue, sacar hasta el último soldado español del territorio suramericano.

Y qué decir de las miles de familias que somos colombo-venezolanas, porque hemos nacido, vivido y crecido allí, en ese territorio de frontera que tiene su propia idiosincrasia y su propia cultura. Quienes hemos enfrentado y sobre llevado “las verdes y las maduras” en las fluctuantes olas de cambio que han ocurrido en esas regiones de nuestras querencias y afectos.

No logramos entender porque frente a las primeras dificultades que surgen con Venezuela, la única idea que se viene a la cabeza es la de la guerra. La peor y más terrible de todas las opciones. La mas irracional y absurda de todas las salidas. No nos hemos detenido un solo minuto a pensar que, por muchos años, los venezolanos nos recibieron por miles, a los colombianos y allá encontramos patria, trabajo, educación, salud y un territorio donde levantar a nuestras familias. Los colombianos en Venezuela sumamos algo así como 5.000.000. Frente a esta realidad, lo que debemos hacer los colombianos es encontrar las formas para agradecer ese pasado y disponer lo mejor de nosotros para ayudar en la superación de las graves dificultades, que hoy acompañan a nuestras naciones hermanas.

Algunos dirán que la razón principal de este conflicto latente está, en el cambio del modelo político y económico que instauró Venezuela desde el advenimiento de Hugo Chávez al poder. Yo les quiero decir que en el año de1962,  y a raíz de la declaratoria de “Revolución socialista” que hizo el líder Fidel Castro y que generó tanto malestar en los gobiernos de América, comenzando por el de los EE. UU. el dirigente Nacional, Alfonso López Michelsen, posteriormente presidente de Colombia, escribió un sesudo prologo para la obra “CUBA, EL VECINO SOCIALISTA”, donde demostraba como los diferentes países del hemisferio tenían que respetar las opciones políticas e ideológicas que cada quien asumiera para  su propia nación, en la búsqueda democrática de un modelo que satisficiera a sus ciudadanos.

Hoy más que nunca las palabras del expresidente López Michelsen deben ser tenidas en consideración y entender que la Paz será el respeto a las decisiones sagradas de las naciones, enmarcadas en la concepción jurídica internacional que las naciones del mundo “Deben respetar la libre autodeterminación de los pueblos”.   

No aceptamos, ni aceptaremos la guerra entre hermanos como el camino ingenuo y perverso de creer que por allí podremos lograr la solución a las desavenencias y conflictos. Lo repetimos, solo el manejo racional y además respetuoso de nuestras contradicciones secundarias, será el camino sabio para que nuestras naciones sigan siendo el espacio natural de nuestras realizaciones, que nos concedieron los Padres de nuestra nacionalidad.   

Por eso, Como hermanos no aceptaremos Nunca la Guerra, entre Colombia y Venezuela.

Venezuela necesita soluciones, no la guerra

Opinión Por

La situación en la hermana Venezuela es insostenible, considero que sobre este punto existe una mayoritaria opinión en Colombia, como también existe un rechazo natural al régimen de Nicolás Maduro y las atrocidades que comete contra su propio país, pero en medio de toda la presión, de este terrible desastre humanitario, y de la necesidad de ponerle fin, la solución de una intervención Militar es la menos idónea, por cuatro motivos:

1. La historia de las intervenciones militares de Estados Unidos no es exitosa: La guerra no se gana al destruir al dictador, se gana al restablecer la democracia, algo que a Estados Unidos “le ha quedado grande” en las intervenciones militares a Irak y Afganistán, donde la institucionalidad sigue construyéndose luego de muchos años del derrocamiento de sus regímenes, y la violencia no se ha detenido.

Las guerras solo traen dolor, muerte, desolación, y aunque parecen efectistas, sus consecuencias son duraderas, generan odios y desorden social, que luego se paga a mediano plazo en el debate y convulsión de la sociedad que sobrevive a ellas, y Estados Unidos lo sabe por experiencia. Quizás lo mejor sería preguntar ¿Qué le interesa a Estados Unidos de una intervención en el vecino país?, ¿Cuál es el apoyo que tanto anuncia a Colombia frente a las provocaciones de Maduro?, y ¿Qué tantos sacrificios están dispuestos a realizar?

Es mi opinión, que una posible intervención de China y Rusia, es el menor de los problemas, y no estamos en el mundo militar del Siglo XIX, ni Venezuela es un país de medio oriente, ni América Latina es un escenario que esté listo para las consecuencias humanitarias y bélicas de una intervención estadounidense.

2. Las consecuencias en territorio colombiano serían una segunda tragedia humanitaria: El costo de la guerra es altísimo, el país que busca mantenerse en los senderos del postconflicto, que requiere grandes reformas sociales, y ha sido ejemplo de voluntad de paz, no puede ser el actor de una intervención militar.

La tragedia vendría por partida doble, por un lado, aún si omitiéramos la evidente inferioridad de las Fuerzas Armadas de Colombia en términos armamentistas, la probabilidad de que territorio colombiano y por lo tanto la vida de nuestros compatriotas sea sacrificada, es altísima, y por el otro, se calcula que la tragedia en Venezuela podría entregarnos en cuestión de días la llegada de 5 millones de venezolanos extras a los que ya han migrado.

3. Todos saben cómo inicia una guerra, pero no como termina: Sería muy ingenuo pensar que una intervención a Venezuela apoyada, o realizada con auspicio colombiano, sería una misión quirúrgica con bajas colaterales controlables, como si se tratara de sacar una espinilla, cuando Venezuela sufre una pavorosa enfermedad estructural, que no se soluciona capturando un puñado de líderes chavistas.

Lo cierto es que ante una intervención de este tipo, toda su planificación es posible y medible, pero sus consecuencias reales y el “cómo terminaría” son insospechadas. Por ejemplo, el régimen venezolano ha venido armando a sus simpatizantes en las llamadas Operaciones para la Liberación Humana del Pueblo (OPLH), lo que significa la organización de civiles armados para el mantenimiento del régimen en el poder, justo el campo donde más  fracasó Estados Unidos, una guerra de milicias que podría durar décadas.

4. El problema de Venezuela es muchísimo más grande que el mantenimiento o no del régimen de Maduro: Sin lugar a duda, es necesaria una transición democrática en Venezuela, nadie cree que la situación es estable o sostenible, pero es errado pensar que todos los males de ese país se solucionan al derrocar a Maduro.

La crisis económica, el desabastecimiento, la inseguridad, y la parálisis misma que vive ese país, requieren medidas de fondo, un plan que va mucho más allá de lo militar, y pasa por comprender la complejidad de esos desafíos y como una intervención militar dejaría en una situación aún más precaria y caótica a Venezuela.

Pensar que sus males se acaban sacando a los que hoy se aferran al poder, es cegarse por el odio a unos líderes, y no pensar en las soluciones y planes que debe tener el país a largo plazo para su recuperación, claro que ellos deben irse, pero luego de eso, los planes de fondo deben ser consensuados por los propios venezolanos, pues es inútil imponer desde Estados Unidos una hoja de ruta a un país, tanto por los resultados deficientes que ha tenido esa potencia imponiéndolo en otras regiones del mundo, como por la necesidad de que el país adquiera autonomía para el mantenimiento de su propio sistema político.

Quizás escribo esto, no pensando en que realmente vayamos a la guerra, sino pensando en aquellos que creen que la guerra es realmente la única, infalible, y necesaria solución, quizás es muy probable que una salida no violenta o al menos no tan violenta, tarde más tiempo, y no sea en principio tan adversa para los líderes del actual régimen, pero una intervención militar a nuestra nación hermana sería un error histórico.

Intervención militar a Venezuela

Opinión Por

En los últimos días ha tomado relevancia la idea de una posible intervención militar al régimen narco-asesino, comunista y revolucionario del dictador Nicolás Maduro. Los venezolanos  así lo exigen puesto que han sido las principales víctimas de la opresión totalitaria. Los ciudadanos de la hermana república anhelan el retorno del Estado Democrático y ello solo puede garantizarse a través de una operación militar externa, pues no hay otras alternativas para retomar el orden y las libertades políticas, económicas y sociales de los venezolanos.    

Al Gobierno Estadounidense intenciones le sobran para proceder en consecuencia, no obstante, previendo las implicaciones de la situación, pues en medio de la crisis aparecerán múltiples superpotencias involucradas tales como la República Popular China, quien recientemente ha brindado un espaldarazo a la dictadura del analfabeta Maduro. Y ello es lo que preocupa a la región, toda vez que no es fácil imaginarse una crisis diplomática en la que estén involucradas de manera hostil las superpotencias más poderosas del planeta. Y es acá donde surgen múltiples inquietudes, verbigracia, ¿Cuál será la posición real de la ONU y de la OEA ante una intervención militar externa a Venezuela? ¿Serán neutrales o asumirán alguna posición? Interrogantes que, evidentemente no serán resueltos.

Entretanto, consideramos que cualquier opresión dictatorial enquistada en un Estado determinado es negativa para la democracia, puesto que es el conglomerado social el principal afectado. Es por tal razón, que resulta vital el apoyo de la comunidad  internacional dado que estas decisiones surgen por consecuencia de un interés diplomático colectivo. La situación le compete a todo el continente en general.

Ahora bien, no nos cabe la menor duda que el régimen criminal venezolano debe derrocarse, pero el apoyo debe ser generalizado en la medida en que no puede tolerarse ni admitirse bajo ningún postulado, la incrustación de la miseria y de la podredumbre en la dirección de un Estado determinado. Maduro, Diosdado Cabello, Tarek El Aissami y el Cartel de los Soles monopolizan el crimen organizado, delinquen a través de la estructura del Estado, se enriquecen con el narcotráfico, y, como si fuera poco, contribuyen  con un éxodo espantando a los ciudadanos débiles, tristes y desesperados que no soportan esa maligna realidad que los aqueja.

El cartel del hambre, la escases de rentabilidad en alguna actividad económica , la supresión de la empresa privada, la estatización del aparato productivo y el sectarismo en los derechos sociales son elementos de sobra para desear con alborozo la caída de esos bandidos arraigados en el poder. Claro está, manteniendo neutralidad y prudencia ya que en nuestra calidad de vecinos nos podríamos ver gravemente afectados. No puede causarnos extrañeza que el dictador Maduro en medio de la crisis, por vía de sus aliados pretenda agredirnos de manera contundente. Y es precisamente esto lo que nos debe motivar a conservar un carácter firme, pero a su vez neutral.

¿Es posible una guerra con Venezuela?

Análisis Por

Tropas venezolanas realizan ejercicios en la frontera con Colombia, mientras en Estados Unidos el presidente Iván Duque se reunió con Donald Trump y posteriormente con el vicepresidente Mike Pence.

Todo esto ocurrió mientras ese país anunciaba nuevas sanciones económicas, pero en esta oportunidad a la primera dama de Venezuela Cilia Flores, y tres ministros del régimen de ese país. Lo que enfureció aún más al presidente Maduro, quien retó al presidente Duque a un debate por televisión.

Pero ante lo ocurrido, ¿Estamos cerca a una intervención militar a Venezuela?

La respuesta es compleja, pues las señales del gobierno de Iván Duque han sido confusas, primero, con las declaraciones del embajador Francisco Santos quien indicó que no se puede descartar ninguna medida, también con la aprobación de presupuesto para rearmar a la Fuerza Aérea, y finalmente con el llamado del propio presidente Duque, quien dice que no se considera un presidente belicista.

Pero la realidad refleja que la tensa situación podría quedarse en palabras, por un lado, Colombia carece del poder militar necesario para un tipo de conflicto externo, sus escasos y antiguos bombarderos y su sistema antiaéreo no están destinados a este tipo de conflicto, aún si se rearmara el país eso no significaría una guerra al corto plazo, y una intervención de los Estados Unidos podría dejar un saldo catastrófico en ambos países, y de otra parte, no existe un objetivo que justifique una acción militar pues aún con la migración de venezolanos, una guerra externa dejaría resultados altamente perjudiciales a la economía y estabilidad política del país.

Por estos motivos, no parece factible ahora que ambas naciones puedan ir a las armas como solución a sus diferencias, aunque la respuesta del presidente Mike Pence pone sobre la mesa el tono que se quiere usar con Maduro: “Recibimos reportes de que el régimen de Maduro ha movilizado tropas a la frontera con Colombia, un evidente esfuerzo de intimidación. Déjenme ser claro: Estados Unidos siempre apoyará a sus aliados. El régimen de Maduro haría bien en no probar la decisión del Presidente de Estados Unidos o del pueblo americano”  

Sube el tono

Lo que queda claro es que el tono para tratar al régimen venezolano cambia, al parecer Estados Unidos está más cómodo ahora con su aliado colombiano y no ha dudado en salir en su apoyo ante lo que considera una provocación, y el hecho de que lo haga el propio vicepresidente Pence, habla del peso que tienen ahora este tipo de acciones.

Pero como lo indican otros analistas, todo esto ocurre también en el marco de la necesidad del presidente Maduro de posicionar un enemigo externo que sume las voluntades en Venezuela, y la amenaza de un conflicto militar con Colombia parece la excusa perfecta. ¿Está cayendo Estados Unidos y Colombia en el anzuelo del régimen de Maduro? o ¿Maduro debe prepararse para un cambio total en la forma como estos dos países tratan la crisis de su país?.

¡Por Venezuela, seamos unidad!

Opinión Por

¿Por qué estamos viviendo esto? no es justo!’’  

Mi hija está muriendo de desnutrición, es una bebé. No quiero que se muera”

¿Qué haría usted en mis zapatos?

Me duele mi país, no tenemos opción, nos vamos para sobrevivir.”

Nos humillan por ser venezolanos, y no entiendo, yo no estoy haciendo nada malo

¿Sabes cuántas personas de las que ves a tu alrededor no tienen nada en su estómago desde hace meses?’’

No es Venezuela la que no sirve, es el gobierno, nos está destruyendo.”

Si tú no tienes millones no tienes derecho a nada.”

“Lo único que queremos es tener calidad de vida. ’’

Las anteriores han sido algunas de tantas frases impactantes que han mencionado migrantes venezolanos en la Frontera de Colombia y Venezuela durante una visita de estudio. Una visita que permitió evidenciar la realidad inminente y aterradora que viven nuestros hermanos venezolanos. Una situación que desgarra el alma y ante la cual no son suficientes las palabras para explicarla..

Diariamente en los diferentes medios de comunicación se reciben  noticias de migrantes venezolanos, situaciones alarmantes, documentales con testimonios de valientes que han caminan más de 3000 kilómetros para lograr encontrar mejores oportunidades de vida. Tantos casos que nuevamente está generando la ola de insensibilidad, que ha caracterizado a los países que han vivido conflictos. En el nuestro que aún vive secuelas del conflicto armado, para muchos pasa de ser una situación alarmante a una situación normal en el diario vivir, tanto así que cada día se entiende menos la situación y se critica y juzga más, incrementando los niveles de Xenofobia, lo cual concierne cada vez a más personas, no solo en Colombia sino también en otros países de Latinoamérica.

Hoy se habla de una crisis regional y se notifica sobre la toma de medidas de seguridad cada vez más fuertes en algunos países. Efectivamente hay una crisis a la que todos deben prestar especial atención. No son inapropiadas las medidas de seguridad integral, pero si es justo y necesario que se tomen más medidas de  solidaridad. Necesitamos unir fuerzas como región para crear estrategias de cooperación efectivas que permitan generar un flujo migratorio apropiado,  brindando garantías y beneficios a la población migrante.

Los gobiernos han emprendido prácticas aplaudibles para brindar ayuda a migrantes, especialmente desde el gobierno de Colombia se han llevado a cabo diferentes estrategias efectivas de atención y apoyo. Sin embargo, se pueden encontrar muchas más iniciativas de acción conjunta con la comunidad internacional, generando toda una gama de alternativas de solución.

En Colombia hay registrados un millón de venezolanos, cada día la cifra aumenta y el Puente Simón Bolívar se ha convertido en el principal punto migratorio y de conexión con Latinoamérica. Cada día más venezolanos cruzan la frontera con la esperanza de vivir el sueño colombiano. El sueño de estudiar, trabajar, tener mejor calidad de vida. Sin embargo ese sueño para muchos se ha convertido en una pesadilla, y lo único que esperan es algún día despertar y encontrarse con una realidad diferente, una en la que nadie los discrimine, una en la que nadie los juzgue por estar viviendo lo que nunca quisieron vivir, una en la que puedan subsistir, una en la que puedan tener trabajos decentes, una en la que sean valorados.

Mientras algún día pueden regresar a su amada patria, solo queda lograr que:

¡POR VENEZUELA, SEAMOS UNIDAD!

Entre la gloria futbolística y el rechazo social

Opinión Por

Los campos Elíseos fueron, 20 años después, el escenario icónico de la explosión de júbilo de los franceses para celebrar su segundo triunfo en el mundial de fútbol.

El delirio de la hinchada volcó a la avenida más bella de la ciudad más hermosa del mundo, unas multitudes, aún más numerosas que las que vitorearon la liberación de París del dominio nazi en 1944.

Pero la selección de Didier Deschamps, jugador entonces y entrenador victorioso hoy, lucía en las fotografías y en los registros televisivos muy distinta a la que acaba de ganarse la Copa Mundo, haciendo gala del espíritu de equipo más sólido y del mejor fútbol del planeta.

Sin embargo, los rostros de los vencedores no son ya los blancos casi homogéneos de los de la Francia de hace apenas dos décadas.

Predominan en la cancha los M’Bappé, Umtiti, Pogba, Kanté y Matuidi. Reflejan una Francia diversa, multicultural y racialmente enriquecida por el aporte de la inmigración que ha sido la clave del éxito de Francia, Bélgica e Inglaterra, tres países que lograron imponerse y llegar a los cuartos de final en las sucesivas eliminatorias y que cuentan en sus nóminas titulares con 17, 11 y 6 jugadores respectivamente, cuyo origen se localiza bastante lejos de sus propias fronteras.

El equipo galo triunfador no es solo es azul, frecuentemente se reconoce como arcoíris porque está integrado por sangres provenientes de 14 pueblos diversos.  

Fueron 32 los países clasificados para competir en Rusia, “pero de los 736 jugadores participantes 82 no nacieron en la nación que fueron a representar y bastantes más tienen ascendencia foránea.

Croacia, subcampeón, cuenta en su nómina con dos jugadores nacidos en el extranjero. Varios más son originarios de otros territorios de la antigua Yugoeslavia.

Según el Timer of India el” 65,2% de los jugadores suizos es inmigrante o proviene de familias que lo son. En Alemania la cifra alcanza el 39,1%; en Portugal el 30,4%; en España y Suecia un 17,4%, y un 13% en Dinamarca”

El fútbol más que un deporte es una pasión, la guerra sublimada de nuestro tiempo y un culto religioso que además expresa los cambios generados al interior de cada sociedad.

La camiseta entre los 3.500 millones de fanáticos futboleros se ha convertido en un símbolo patriótico tan potente como la bandera o el himno nacional.

Pero, mientras el fútbol eleva a la categoría de dioses del Olimpo posindustrial a los cracks del balompíe, millares, más de 45.000 de sus congéneres, yacen en el fondo del azul Mediterráneo, ahogados en el intento desesperado de alcanzar una Europa, que se está replegando, para cerrarse detrás de un muro tan implacable como el que Trump pretende erigir en la frontera con México.

En una realidad globalizada en el cual deambulan 27 millones de desplazados y cada una de siete personas se encuentran en estado de migración, el veneno de la xenofobia, el nacionalismo enfermizo y la discriminación amenazan con implosionar la Unión Europea y pululan por todas partes sin excluir a la Francia que se defiende con Macron de las intenciones perversas de Marine Le Pen.

Angela Merkel tambalea ante las arremetidas de sus propios socios de coalición empecinados en cerrarle las puertas a la inmigración al igual que la ultraderecha italiana catapultada recientemente al poder por la fuerza impulsora del odio al inmigrante de color o islamista que también condicionó el éxito del Brexit y la elección de la pesadilla americana que se llama Donald Trump.

El miedo y el rechazo al diferente y al pobre se están expandiendo entre la ciudadanía europea alimentados por partidos que obtienen sus  caudales electorales impulsando posturas simultáneamente nacionalistas, xenófobas y antieuropeas.

Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Croacia y Austria han venido a reforzar el campo de las naciones que se oponen a la puesta en práctica del principio impulsor de los Tratados de la UE que es el de la solidaridad para reubicar inmigrantes y solicitantes de asilo

Los colombianos no somos la excepción. Después de más de medio siglo de atrocidades, en medio de una polarización que no cede lo único que logra unificarnos, mientras compiten, es el ánimo de triunfo alrededor de la selección de James, Falcao y Mina. Pero seguimos sumidos y envenenados por el revanchismo contra las FARC y arriscando la nariz frente a los cientos de miles de venezolanos que llegan en busca del refugio, que su país otorgó con generosidad y plenos derechos a los colombianos que huyeron en un pasado reciente de la guerra en Colombia para asentarse en la vecina república.

También nos negamos a reconocer y a resolver el problema de nuestros propios refugiados internos, más de siete millones. A los compromisos del acuerdo de paz, actores armados, propietarios de tierras, narcotraficantes y hasta representantes del Estado, están respondiendo con el asesinato selectivo de los líderes sociales.

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