Alcalde de Bucaramanga le dijo h.p. a Concejal

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Rodolfo Hernández continuó con la racha de groserías y malos comportamientos. Es una vergüenza para los Bumangueses.

Cuando muchos creían que la ordinariez del burgomaestre había llegado a su máxima expresión, el martes volvió a sus andanzas. En esta ocasión el Alcalde Hernández, un próspero empresario que acaudaló una importante fortuna construyendo casas para familias de estrato 2 y 3, escogió como víctima al Concejal de Bucaramanga John Jairo Claro, del Partido ASI, a quien “puteó” públicamente sin la más mínima consideración. La agresión no se quedó ahí, ya que el funcionario le propinó un fuerte golpe y lo insultó con rabia, lo que motivó la intervención de un patrullero de la Policía, gracias a lo cual el Alcalde no continuó su violenta arremetida.

El hecho aconteció en medio de una discusión que los colombianos pudieron ver detalladamente por las redes sociales y los noticieros de televisión, lo que causó desagrado nacional. El Alcalde, ya exaltado y gritando al servidor público del Concejo, montó en cólera cuando este le dijo que era socio del exrepresentante a la Cámara Fredy Anaya, motivando la agresión a puño limpio y las groserías de todo calibre que le gritó. Hernández fue socio de Anaya en el plan de construir un basurero en Chocoa,  Municipio de Girón, proyectado para prestar servicio a la capital del Departamento. Este negocio ha sido cuestionado por los habitantes de Girón y de Bucaramanga hace varios años.

El comentado caso de Vitalogic

El Alcalde Hernández estuvo empeñado en acabar con el depósito de residuos sólidos de la Capital para construir una moderna planta de tratamiento de estos residuos, por valor de 700.000 millones de pesos y un plazo de operación de 30 años, que se empeñaba en adjudicar “a dedo” a la empresa Vitalogic, lo que provocó la intervención de la Personería Municipal, el Concejo Municipal y la Procuraduría nacional. El contrato no se efectuó, pero es de público conocimiento y lo saben las Autoridades que el hijo mayor del Alcalde, Luis Carlos Hernández, según aparece en un documento protocolizado en una de las Notarías de la Ciudad, ganaría muchos millones de dólares por un corretaje con Vitalogic si el contrato se adjudicaba.  Como dicen en Santander, “blanco es, la gallina lo pone y huevo se llama”. Todavía no se ha pronunciado ninguna autoridad al respecto.

Varios otros asuntos e indelicadezas se le han atribuido al Alcalde, quien hasta el momento hace y deshace impunemente, al abrigo de su aparente lucha contra la corrupción. A lo largo de su vida profesional fue objeto de murmuraciones y comentarios por lo afortunado que era en las decisiones que en los Municipios de la zona metropolitana se tomaban sobre los Planes de Ordenamiento Territorial y por la coincidencia   de la cercanía de lotes de su propiedad a los lugares donde las Entidades Públicas hacían grandes inversiones en la construcción de servicios públicos. Al principio de su administración se hizo pública una grosera y agresiva insultada que le propinó al comprador de una vivienda que le reclamó por unos incumplimientos.

“Usted no es sino un lambe culos”

Días antes de su arremetida contra el Concejal, insultó públicamente a un dirigente comunitario de Bucaramanga, a quien entre otros epítetos lo llamó “lambe culos”, sin reato ninguno. Según se supo este hecho también fue denunciado. Hernández ha insultado a los Partidos y dirigentes políticos, a casi todos los Concejales de Bucaramanga, a miembros de la Acción Comunal, a los trabajadores municipales, a los vendedores ambulantes, a los transportadores y a todo aquel que se oponga a sus designios o se atreva a criticarlo. No solo el Alcalde insulta. Tiene asesores pagados por el erario municipal y a un enorme grupo de funcionarios que utilizan las redes para agredir a quien ose referirse al funcionario. Muchos medios de comunicación, por miedo o por interés, se mantienen callados o hacen gracias con las descompuestas actitudes de Hernández.

Lo peor de todo es que tan “pintoresco” personaje no ha hecho nada notable por la ciudad. Su principal promesa de campaña, la construcción de 20.000 viviendas para los pobres, fue un engaño. La ciudad es un caos, no ha cumplido el Plan de Desarrollo, y su deficiente labor la explica diciendo que está poniendo la casa en orden.

Mientras tanto, las autoridades judiciales, fiscales y disciplinarias hacen mutis por el foro. ¿También estarán intimidadas?

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