Así fue como la Superservicios evitó que se apagara el caribe

Análisis Por

La historia del servicio de energía en la costa caribe, parece un drama extenso, pero por sobre todo una situación que no da espera a soluciones.

Lo detalles de todo lo que ha ocurrido en los últimos años con la empresa prestadora darían para escribir todo un análisis de múltiples páginas, las preguntas iniciales serían ¿Quién vendió las empresas que formaron Electricaribe a la empresa española?, ¿Bajo qué condiciones?, ¿Cómo ese diseño afectó el devenir de los hechos que terminaron en la pésima prestación del servicio?, ¿Qué se intentó hacer para no llegar a esta crisis?

Todas esas preguntas, indican que no es uno o dos los responsables, pero sí muestran que lo más importante ahora es entender que pudo ser peor, y que lo necesario son soluciones y no sólo espejos retrovisores.

La Superservicios

Desde 2012 ya se conocían reportes de las fallas de la prestación, es quizás con el llamado de la Personería de 2014 que se alerta de la situación que se presentaba, y desde entonces la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, ya venía investigando y sancionando a la empresa por sus incumplimientos.

Es el 17 de noviembre de 2015 que se impone una de las mayores sanciones, por más de $1.288 millones de pesos, por una grave falla de energía en Barranquilla y Soledad, pero las sanciones continuaron y mientras tanto la Superservicios siguió de cerca lo que estaba ocurriendo.

Mientras comenzaban y se unían las voces para intervenir a la empresa, la Superservicios utilizó todas sus herramientas disponibles, desde fijar una hoja de ruta de gestión para la empresa, conformar una equipo especializado para encontrar una solución a mediano plazo, e incluso realizar visitas forenses a las oficinas de Electricaribe para recaudar información.

La voluntad política para intervenir la empresa era fundamental, mientras el ente de vigilancia y control reaccionaba con los dientes disponibles, se esperaba que el gobierno terminará por dejar la intervención de la empresa.

Las consecuencias legales de hacer una intervención sin todo el debido proceso eran altísimas, como lo advirtió el exministro de minas Amylkar Acosta: No han faltado quienes han reaccionado a la medida tomada por la Superintendencia calificándola como tardía, pero la realidad es que no se podía tomar antes ni después sin exponer a los usuarios y al propio Estado a riesgos de tipo legal que después tendríamos que lamentar”

La Superservicios dispuso todo lo necesario: Se realizó una auditoría externa con la firma Deloitte, que fijó el evidente riesgo de inviabilidad financiera, el incumplimiento a los generadores podría generar un efecto aún peor, y se determinó durante los primeros trimestres de 2016 el cumplimiento completo de la Ley 142 de 1994 sobre la adecuada prestación del servicio, basados en el Índice trimestral agrupado de discontinuidad (ITAD) de ELECTRICARIBE, entonces, con concepto favorable de la CREG se pudo tener todo lo necesario para intervenir la empresa.

Evitar que se apague el Caribe

Más allá de todos los detalles técnicos, de todos los debates políticos, de toda la presión mediática, la prioridad para la Superservicios era evitar que se apagara la costa caribe.

Con los constantes incumplimientos de Electricaribe a los generadores y su deficiente servicio, se volvió imperioso lograrlo, la Revista Dinero un año después lo decía con fluidez: Electricaribe se equilibra y ve la luz.

Entre noviembre de 2016 y septiembre de 2017 los ingresos de la empresa llegaron a los 3,9 billones, se dejaron recursos para su pasivo pensional y para sus acreedores, y se garantizó el pago de sus costos de operación, el caribe se salvó de un apagón total.

La batalla para reunir los requisitos legales, intervenir Electricaribe y garantizar que se mantenga a flote para no dejar a los usuarios sin servicio, luego de las múltiples negligencias de sus dueños (Gas Natural -Fenosa, hoy llamado Naturgy), han significado la lucha constante para evitar que se apague esa región del país.

Fenosa no sólo habría tomado dinero de los subsidios, sino también las inversiones para mantenimiento de sus redes fueron excesivamente negligentes

Hoy la hoja para resolver el dilema sigue sin una respuesta total. Pero el peor de todos los riesgos se superó, por encima de la voluntad política, de los debates, y forma como desde un inicio se planteó el modelo por el que se rige este tipo de prestación a través de ese privado extranjero. El caribe no se apagó gracias a la labor del ente de control, pero aún falta llegar al final del túnel.

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