Así le ha ido a la FARC en su ingreso a la política

Análisis Por

El Partido Fuerza Revolucionaria del Común (FARC), ha tenido que ver en estos últimos días todos los desafíos de hacer parte no solo de la política colombiana, sino además de una sociedad donde poseen gran desfavorabilidad.

Estos desafíos seguramente le enseñarán a la FARC que hacer política en el Estado que combatieron por décadas no será una jardín de rosas, y que su participación y forma de acercarse a otros sectores, seguramente marcará la campaña presidencial, y la beligerancia o no del nuevo gobierno hacía ellos.

TIMO se lanza

El sábado “Timochenko” anunció su candidatura presidencial. Pasó de ser el hombre más buscado del país a otro candidato presidencial. En el evento quedó marcado por las palabras del exguerrillero: “Me comprometo a encabezar ese gobierno de transición, que genere las condiciones para el nacimiento de una nueva Colombia. Un gobierno que representará por fin los intereses de los pobres”.

En entrevista a Semana, el candidato no cree que la mala imagen de su partido sea para siempre, según él: “Es sumamente difícil para nosotros tener una imagen positiva tras diez años de una campaña mediática en la que siempre se nos pintó como monstruos. Como no teníamos medios de comunicación, nunca podíamos dar nuestra versión de la historia”. Algo que demuestra que aún falta compresión sobre la visión que tiene Colombia sobre ellos, palabras que seguramente sientan muy mal en el electorado.

Un mensaje sumamente complejo, pues los miembros de la FARC aún no pasan por la Jurisdicción Especial de paz (JEP), como tampoco por la Comisión de la Verdad, y aún así estarán presentes en los tarjetones de marzo (Congreso) y mayo (Presidencia).

Este último hecho se ha vuelto de un inmenso rechazo popular, y seguramente marcará el debate cada vez que se toque el tema de la paz en la campaña.

Al final, el logo de “TIMO presidente. Vamos por la gente” ha sido más de burla en las redes sociales, donde relacionan el nombre con significados como “timador”, o “engaño”, aunque el hecho de ver a la FARC en las urnas y no en el campo es una inmensa ganancia.

Líos jurídicos

Pero los problemas para el partido no han sido menores. Primero, se les dificulto la apertura de la cuenta bancaria a los miembros de la FARC, pues la representación legal del partido aparecía en la lista de la Oficina de Control de Activos del Extranjero de Estados Unidos, más conocida como Clinton.

Luego de una asesoría jurídica, y el cambio de representante legal, el Banco Agrario accedió a la apertura para el manejo de fondos, lo que ha retrasado su uso.

Después vino el problema de las inhabilidades, después de solucionar casi todas, quedan dos, de candidatos a la Cámara de Representantes que pidió investigar la Procuraduría, para el Ministro del Interior Guillermo Rivera la Corte Constitucional fue clara en levantar esas inhabilidades, y por tanto no proceden, pero el tema sigue pendiente.

Y eso solo en lo político, pues además la FARC alega incumplimientos en los Acuerdos, y retraso en liberaciones de sus compañeros, como también se exige de su parte el cumplimiento de entrega de activos entre otros pendientes que la Fiscalía entra ahora a investigar, luego de que ellos presentaran su declaración.

Así las cosas el ingreso de la FARC a la política no carece de accidentes, pero tampoco de éxitos. Falta ver si el partido es capaz de hacer una mejor lectura de la realidad nacional que se plasme en su discurso, aunque la dificultad alrededor de su imagen como antiguos guerrilleros podría durar toda una generación.

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