Brexit: El inicio del fin de casi medio siglo de relación

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Tras años de debates, y con la renuncia de dos primeros ministros, David Cameron y luego Theresa May, el Reino Unido logró su cometido y saldrá de la Unión Europea (UE), a las 0 horas.

Con la firma del Tratado de Roma en 1957, se dio paso a una importante etapa de las naciones europeas que habían pasado buena parte del siglo XX entre guerras y crisis, conformando un club que tendría una larga lista de naciones que buscaban integrarla, y controlaba una importante porción de la economía, y población mundial.

Una historia incómoda

Pero la permanencia del Reino Unido trajo consigo siempre una posición incómoda para Bruselas (centro del poder de la UE), aunque en su momento incluso Margaret Thatcher apoyaba el ingreso a la Comunidad Económica Europea (CEE), como se llamaba entonces, su paso como premier estuvo marcado por los desacuerdos para generar más integración.

Reino Unido rechazó ser parte del tratado que llevaría a la creación de una moneda única (el euro), luego rechazó unirse al Acuerdo Schengen, el mismo que tumbaba controles internos para una libre movilidad de ciudadanos entre los países de la Unión, el mismo que luego permitió a colombianos transitar libremente entre los países del Tratado Schengen pasando por los controles del país al que inicialmente llegaron.

Pero la posterior expansión de la UE, y la crisis financiera de 2008, llevaron la idea al Reino Unido de que su integración, aunque limitada, estaba llevando a la llegada de una gran cantidad de migrantes, y la estaba arrastrando a las crisis económicas que vivían sus socios.

El euroescepticismo creció, y como parte de su campaña a la reelección el primer ministro, David Cameron, organizó un Referéndum para conocer la opinión de los británicos, lo que, en un estrecho y sorprendente resultado, llevó al Brexit.

Cameron renunció, lo que precipitó la llegada de Theresa May al número 10 del Downing Street, y mantuvo a la premier en una constante batalla con Bruselas y el propio Westminster (el legislativo del Reino Unido), para aprobar un Acuerdo de Brexit que parecía no tener contento a ninguna de las partes, incluidos sus aliados tories. Todo esto lleva a May a dimitir en mayo de 2019.

Boris Johnson, el excéntrico exalcalde de Londres, gana en la consulta del Partido Conservador e inicia una nueva batalla para que un nuevo acuerdo logre el objetivo de ejecutar el Brexit.

Los laboristas intentan frenar una salida sin acuerdo, pero también debilitar a Johnson para llevarlo a unas nuevas elecciones, el primer ministro juega la misma ruta, pero intentando mostrar que la falta de mayorías de su partido es lo que tiene bloqueado el acuerdo, para finalmente el 12 de diciembre llevar de nuevo a unas elecciones al país, que terminarían por darle una arrasadora victoria.

¿Qué pasará este 1 de febrero?

No será una salida abrupta, y viene con un periodo de transición, que deberá permitir un completo divorcio el 1 de enero de 2021 (que puede ser prorrogable), en dicho periodo de transición el Reino Unido seguirá pagando sus obligaciones con la Unión Europea, seguirá en el mercado interior, la residencia de los ciudadanos a ambos lados seguirá vigente, y el Reino Unido seguirá bajo la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE.

Pero no será igual en al interior de las instituciones en Bruselas, el hemiciclo se reducirá de 751 a 705 escaños, aunque los británicos tenían 73 eurodiputados, y todos tendrán que abandonar de inmediato sus oficinas, y entregar sus credenciales (tienen plazo máximo el 7 de febrero), se ha previsto que algunos sean ocupados por otras naciones, en especial España.

Los líderes del Reino Unido ya no podrán asistir a las cumbres de mandatarios, delegados o ministros, la UE ya nombró a su embajador en Londres, el juez británico en le Tribunal de Justicia tendrá que abandonar de inmediato su cargo, al igual que el miembro del Tribunal General, y los funcionarios británicos que hacen parte de las instituciones de la UE no tendrán derecho a ascensos, aunque seguirán en sus cargos.

Johnson intenta forzar a unas negociaciones rápidas, tiene hasta el 1 de julio de 2020 para solicitar una prórroga, aunque existe una nueva Ley que prohíbe su solicitud, no es claro que las negociaciones en los puntos más delicados tengan éxito en los próximos meses, lo que abre tres escenarios: 1. Que Johnson busque expedir una nueva Ley que le permita solicitar la prórroga (algo improbable ante su propia iniciativa de seguir en la UE a cualquier costo), o 2. Que el 1 de enero de 2021 se realice una salida abrupta, con una negociación parcial o nula, lo que afectaría a miles de ciudadanos, empresas e instituciones y 3. Ejecutar la salida total con un acuerdo, aunque por ahora no se cree que aún lográndolo las partes queden satisfechas.

Incluso la famosa beca Erasmus estará contemplada en las negociaciones, y dependiendo de los resultados los estudiantes podrán optar a opciones en el Reino Unido, o tener esa puerta cerrada en adelante.

Lo que se avecina será el choque entre los recién divorciados, la UE tendrá la oportunidad de reorganizarse para evitar la salida de otro de sus ahora 27 miembros, mientras los euroescépticos que gobiernan en Londres tendrán que demostrar en los próximos años que al igual que sus promesas, la salida era la mejor opción para mejorar la economía y desentenderse de los problemas que según ellos tenía la integración.

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