Centro Democrático pide mermelada a Duque

Análisis Por

La senadora uribista María Fernanda Cabal exigió puestos y contratos al Presidente de la República. “Los mismos con las mismas”.
Durante 8 años el Partido Centro Democrático, dirigido por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, hizo encarnizada oposición al gobierno del Presidente Santos. En todos los escenarios y de diversas maneras el uribismo atacó al Presidente anterior y a su gobierno de inmoral, derrochón, clientelista, criminal y “mermelado”, para decir con esta última expresión que el gobierno Santos defraudó al país, dilapidó su presupuesto, lo entregó a los políticos amigos en contratos ilegales para enriquecerlos y se dedicó a entregar empleos irresponsablemente a los políticos de la U, Cambio Radical, Partido Conservador y al Partido Liberal, a cambio de apoyo en el Congreso de la República.

Ahora Centro Democrático Gobierna. El doctor Iván Duque fue elegido Presidente y manda desde el 7 de Agosto. Han transcurrido 45 días y el Presidente designó Ministros, Gerentes y Directores de Departamentos Administrativos, más una gran cantidad de funcionarios que se están ocupando de las más variadas funciones del Estado. Estos, los nuevos nombrados, a su vez están designando a una enorme cantidad de empleados para ocupar los cargos que quedan vacantes con las destituciones de los servidores públicos de la era Santos. Todos saben que los nuevos funcionarios son miembros y militantes del Centro Democrático.

Sorprende que los jefes y congresistas del Partido de Uribe no estén contentos con lo que está pasando. Todos los referidos nombramientos han sido efectuados a dedo, cuando quiera que Centro Democrático reclamó siempre concursos y meritocracia. No están muy preocupados por eso. Les interesa más y más burocracia.

Fue lo que se hizo evidente con las declaraciones de la Senadora María Fernanda Cabal, de la cúpula uribista, al periódico El Tiempo. A la pregunta de si en su partido existe inconformismo con el Presidente, manifestó: “Es importante que este gobierno recoja a las personas que tienen las mejores calidades desde nuestro partido y no las deje por fuera. Esa es una crítica constructiva que le hemos hecho”.

A la senadora se le preguntó si se refería a gente que trabajó en la campaña que no está en el equipo de Duque, y respondió: “Él tiene el derecho de estar con su mejor equipo, pero él y su equipo tienen que darse cuenta de que allí no llegaron gratis, que trabajaron todos, que todos conseguimos votos, que dimos nuestro tiempo, que le pusimos pasión y nos la jugamos para que ellos ganaran”.

Nunca hubo mayor desvergüenza ni reclamo más clientelista y más untado de mermelada. Los puros, los incontaminados, los que llegaron a la Presidencia con el argumento de que iban a cambiar las costumbres políticas, se destaparon, salieron del closet y despojados de la piel de oveja con la que sedujeron al electorado colombiano, siempre tan entusiasta, tan crédulo y tan ingenuo, están dedicados a quedarse con los puestos y con el presupuesto nacional.

La mayoría de estos electores siguen confiando en el Presidente Iván Duque. Creen en su seriedad, en su sensibilidad social, en su condición democrática, y esperan que no acepte las presiones de los jefes y congresistas de Centro Democrático. Tiene la oportunidad de cambiar de verdad las malas costumbres de la política, establecer parámetros para el desempeño del servicio público y cuidar el presupuesto del pueblo con equidad, responsabilidad y honradez.

Lástima que los miembros de su partido, por lo menos muchos de ellos, no tengan esas ideas en la cabeza. Son los mismos burócratas de siempre, los mismos defraudadores del fisco, los mismos mermelados.

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