Colombia se pone a prueba con la llegada de venezolanos

Análisis Por

Colombia no está en un boom petrolero, o situación económica similar a la que tenía Venezuela cuando en los años 70 recibió a miles de colombianos que buscaban más oportunidades.

El desempleo en ciudades fronterizas como Cúcuta está por el 17%, y la llegada de venezolanos se está volviendo incontrolable. Según Migración Colombia en el país ya hay más de 550 mil venezolanos entre legales e ilegales, y su número crece de forma exponencial, para mediados de año ya superarían el millón.

Situación advertida

Ayer el Presidente Santos desde Cúcuta, creó ciertas limitaciones, por un lado enviará 2.120 efectivos de la Fuerza Pública adicionales, además da por terminada la tarjeta de movilidad fronteriza, que facilitaba el ingreso de estos ciudadanos del vecino país, y ahora solo podrán ingresar documentados con su pasaporte o tarjeta migratoria.

Tanto Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, como el Secretario de Estado de los Estados Unidos Red Tillerson, aseguraron en su visita al país que debían enviarse recursos adicionales a Colombia para atender esta situación.

Ola Política en abril de 2017 advirtió esta situación, como también su posible impacto en las elecciones de nuestro país, cuando el desespero de las regiones más afectadas por esta masiva migración, pidan a gritos soluciones, o se deslicen hacia la xenofobia.

Mientras tanto en Venezuela el régimen de Maduro citó a elecciones el 22 de abril, con una oposición confundida y desorganizada, que enfrenta la dura realidad de una victoria asegurada para el actual Presidente y Dictador.

La Corte Penal Internacional inició una investigación preliminar por los delitos presuntos delitos cometidos por el régimen en las protestas de año pasado, el encarcelamiento de líderes opositores, y el uso excesivo de la fuerza contra los ciudadanos.

La solución no se ve cerca

El lío está en la inestabilidad de Venezuela, se esperaría que en la medida que exista más garantías políticas y reducción de la violencia, el país podría detener su masiva salida de ciudadanos, pero lo cierto es que el problema va más allá de eso.

La economía del vecino país es eminentemente petrolera, mientras los precios del crudo permanezcan bajos, y el manejo administrativo sea débil, ese país no tendrá recursos para importar, y el poder adquisitivo de sus ciudadanos siempre se verá afectado.

La oposición como se dijo está dividida, la mesa de negociación en Santo Domingo se ve fracasada, y la presión internacional para sancionar al actual régimen no parece dar luces de una ruptura del mismo.

Mientras órganos internacionales como la OEA o UNASUR, se dediquen a los comunicados de prensa, y no a eclipsar a Maduro, su efecto será sumamente pobre, y parece que está en las naciones latinoamericanas donde se ve parte de la solución de una presión efectiva contra Maduro, pero eso tampoco se ha dado.

Ante la impotencia de cambios a corto plazo en la situación, a Colombia le espera un duro camino, mientras recibe más venezolanos, sus ciudadanos miden su capacidad de aceptación a su masiva llegada, y además ponen a prueba la capacidad institucional del Estado colombiano en atenderlos. Una avalancha de migrantes que podría tener un terrible final, desde un cierre de frontera, hasta un poderoso efecto xenofobo.

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