De la política a la economía en Cataluña: la fuga de los privados

Análisis Por

Días tensos se viven en España, luego del referéndum independentista de Cataluña, por ahora se sabe que Artur Mas expresidente Catalán, ha manifestado a los medios que la región aún no está lista para una independencia, además de los llamados cacerolazos contra la violencia el día del referéndum, ayer se presentaron también para rechazar la independencia, recordemos que la división sobre este tema es grande en ese territorio. Mientras del censo de 5 millones solo 2 millones largos aprobaron la independencia, todavía existe una gran cantidad de catalanes que la rechaza.

Pero por otro lado los resultados también siguen siendo cuestionados, sin ninguna autoridad electoral o judicial que los avale, y con casos como el de Barcelona, donde el recuento ha dado un 103% más de votos computados por el sí.

Ahora el martes el President de la Generalitat Carles Puigdemont comparecerá ante el Parlament para según sus palabras “informar de la situación política” y el miedo ya se hace sentir en el sector empresarial.

Las empresas paralizaron sus inversiones, y ahora escapan de Barcelona. Sus dos más importantes Bancos ya lo anunciaron, Sabadell fue el primero, quien anunció el retiro de su sede en Barcelona para Alicante, le sigue el gigante CaixaBank que parte para Valencia, le siguen el Banco Mediolanum y Arquia Banca, además ya anunciaron lo propio Gas Natural Fenosa, Service Point, biotecnológica Oryzon, y la empresa de telecomunicaciones Eurona, entre una lista que al parecer seguirá creciendo.

No es para menos, pues estas empresas (sobre todo los bancos) temen quedar fuera de la jurisdicción del Banco Central Europeo, otras empresas temen un boicot por quedarse, algo que ya pasó en 2006 donde se generaron millones de euros en pérdidas en toda España debido a que la gente no compraba sus bienes y servicios para generar presión sobre Cataluña.

Muchas empresas se retiran de forma silenciosa ante la tensa situación, así que solo sabremos el impacto en semanas, pero no es para menos, de configurarse la salida masiva, el impacto en la recaudación de impuestos y en los empleos de los catalanes podrían ser inimaginables.

Algunos afirman que se trata de una presión económica, pero para los privados es solo seguridad sobre sus millonarias inversiones en el resto de España.

Ahora todos los ojos se concentrarán este martes en Puigdemont que podría sellar el destino de Cataluña, mientras desde Madrid ya se reúnen para evaluar el plan b, como la posible imposición del artículo 155 de su constitución, que a decir verdad nunca se ha aplicado, y lo único claro es que habilitaría al Estado para “adoptar las medidas necesarias” para evitar la independencia, aunque en términos prácticos no se sabe hasta donde pueda llegar. Gran incertidumbre en Europa.

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