DEPRIMIDO DE LA 94: MUY POCO PARA CELEBRAR

Análisis Por

El deprimido de la 94 es una de las obras que más demuestra la ineficiencia, y falta de planeación en Bogotá, se necesitaron ocho adiciones, cuatro suspensiones y tres prórrogas para que esta obra fundamental para el norte de la Capital pudiera ver la luz.

Su valor se triplicó y llegó a los 165 mil millones, y ahora la Alcaldía de Enrique Peñalosa ha logrado la entrega de la polémica obra y se ha atribuido los créditos por la entrega. Pero ¿Realmente Peñalosa es quién logró desenredar la pita de la escandalosa obra?

Si y No, en realidad Peñalosa como lo ha hecho con otras obras que estaban por terminar en la ciudad de la anterior administración, se ha atribuido los réditos. Pero ante los hechos, y 7 años después parece que queda poco por celebrar.

Como lo reveló Aurelio Suarez, la finalización de dicha obra está lejos de ser una iniciativa extraordinaria del actual Alcalde: en la administración Petro el porcentaje de avance por mes fue de 2,01%, mientras en el año de Peñalosa de la Alcaldía fue de 1,86%.

Esto desmiente al propio Alcalde que afirmó: “Hace un año le pusimos el acelerador a las obras de la calle 94, que recibimos con muchos problemas”

De hecho la administración Peñalosa solo habría hecho un 28% de la obra, mientras el otro 72% habría sido avance en buena medida de la anterior administración. Pero no nos equivoquemos, esto no significa que Petro fuera el más eficiente en la ejecución del deprimido, de hecho fue la actual la que terminó por financiar y construir el Box Coulvert.

Por el contrario, Petro tuvo en sus manos desenredar los “chicharrones” de la obra y hacerla viable, en un proceso largo y tardado, mientras la administración Peñalosa había terminado de ejecutarlo.

Es decir, no es una obra que muestre una brillante gerencia del actual Alcalde, pero tampoco deja como grandes ejecutores a los anteriores. El llamado quizás es ha que no puede volver a pasar tal grado de descuido frente a la planeación de obras, como tampoco sirve de nada señalar a las administraciones de “izquierda” como el problema. El llamado es por atender la seriedad técnica que requiere la ciudad, sin importar la tendencia política de una Alcaldía, necesitamos verdadera planeación, ejecución y cuidado ante hechos como este.

Ahora lo cierto es que los habitantes del sector fueron víctimas de todos estos problemas, víctimas de la corrupción en su inicio, de su falta de planeación, y de la pelea entre administraciones. ¿Queda algo por celebrar por parte de la actual administración? Si, que el infierno sobre la zona que rodea el deprimido de la 94 en cuestiones de movilidad, por fin, ha terminado.

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