DE ROCK AL PARQUE AL ROCK CENSURA

Análisis Por

Rock al Parque, es considerado el evento gratuito de ese género más importante de Latinoamérica, y vive ahora su versión 23. De inmensa asistencia que se toma y ha llenado escenarios tan grandes como el de la plaza de eventos del parque Simón Bolívar.

Ahora este evento es centro de las críticas, luego de que los organizadores decidieran censurar al reconocido cantante venezolano de rock Paul Gillman, quien es conocido, no solo por una trayectoria musical que inició mucho antes de que llegara Chávez al poder, sino también por ser un fuerte partidario del desaparecido Presidente.

Mientras todos los días vemos imágenes de represión, y censura en el vecino país, Colombia en lugar de dar ejemplo, parece hacer exactamente lo mismo en un evento cultural abierto a la buena música, y no a la política.

Julio Correal uno de los creadores de Rock al Parque, resaltó los motivos por los cuales en su opinión se debía censurar al artista:

Yo soy cero tolerancia con Maduro, y menos voy a permitir que un Festival como Rock al Parque…. donde llegan muchachos desprevenidos, se enfrente a un payaso rockero que se monta de fascista

Además Correal resaltó la situación en el vecino país, y dijo que su posición contra el régimen del vecino país, debería ser la misma de todos los Colombianos.  Y se enorgulleció de escribirle al artista:

“Yo le escribí al Señor Paul Gillman.. le dije que yo me voy a encargar de que no venga a Rock al Parque, y si usted da al menos una declaración donde simplemente diga que quiere que llamen a elección o que diga que la represión no debe continuar, para mi es suficiente”

“Aquí no se trata de vetar la música del personaje, sino su activismo y militancia en la dictadura de Maduro”

 

Cabe preguntar:

¿Por qué la política debe ser un rasero dentro de un festival cultural? ¿Por qué la afinidad política de un artista debe ser una variable para vetarlo o recibirlo en tan importante evento? No es la primera vez que tenemos en este evento bandas que son abiertamente afines a Gobiernos no democráticos como Cuba ¿Por qué ahora este tipo de militancia debe influir en semejante decisión?

Muchos sectores de la política colombiana, y los colombianos en su mayoría, no sienten afinidad por el Gobierno Venezolano, e incluso este portal ha rechazado acciones represivas y antidemocráticas de ese Gobierno, pero la actitud sesgada, y de doble rasero en vetar a un artista que apoya a un cuestionado Gobierno, mientras históricamente se abre el espacio a otros que apoyan gobiernos que pueden ser considerados incluso más atroces, denota las verdaderas intenciones detrás del rechazo del artista a este evento.

Combatir el odio, la censura, y abrir espacios culturales que permitan a los ciudadanos por encima de estas opiniones, disfrutar de artistas de reconocida trayectoria en su género, es lo mínimo de un país que busca una verdadera apertura hacia la paz y la convivencia.  

Afirmar que Gillman debe sufrir consecuencias por su afinidad política, es la acción totalmente contraria con la que se puede combatir la falta de libertades y crisis democrática de Venezuela. Cuando tomamos actitudes revanchistas para censurar espacios culturales, para revertir las posiciones personales de alguien, demuestra exactamente la actitud que se quiere combatir.

 

¿Cuál es la posición de Idartes?

A decir verdad, quién tomó la decisión de declinar la invitación, fue el Instituto Distrital de las Artes (Idartes), quienes en un escueto comunicado indicaron que si bien no tomaron la decisión por motivos políticos, y respetan la posición del artista: “En los últimos días se creó una campaña de desprestigio contra la participación del artista en Rock al Parque, lo cual pone en riesgo el buen funcionamiento del festival y la seguridad de quienes participan en él”

Es decir, alegan tomar la decisión por motivos “artísticos”, pero la campaña de desprestigio se da por motivos políticos, que sí afectan según su criterio, la invitación del artista ¿Contradicción?.

La conclusión evidente, es el pésimo mensaje enviado al mundo artístico, un mensaje de rechazo a quienes llevan años haciendo música por motivos personales, porque una persona quería que otra “pagará las consecuencias” de no pensar igual que él. La delgada línea creada con estos acontecimientos, deja la puerta abierta para que el famoso Festival se convierta, no, en una expresión cultural de las vertientes del Rock en latinoamérica y el mundo, sino en un arma de censura contra quienes a razón de motivos personales, apoyan a uno u otro Gobierno en el continente.

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