DIVORCIO URIBE – SANTOS A LA ECUATORIANA

Análisis Por

Como muchos lo han pronosticado en Ecuador se vive un divorcio a la Uribe-Santos, entre el exmandatario Rafael Correa y el actual presidente Lenín Moreno, quien fue su vicepresidente.

Estos hechos han sido largamente retratados y confirmados en el discurso de Correa al salir del país rumbo a Bélgica (donde ya había dicho que viviría luego de su presidencia), discurso cargado de críticas al actual gobierno al que achaca su tono conciliador, su búsqueda de consensos y los cambios en sus políticas.

Moreno hasta ahora se ha mostrado cordial, y ha intentado mantenerse alejado de un enfrentamiento directo, reuniéndose con los líderes de su partido Alianza País (AL), varios de ellos antiguos aliados de Correa, aunque también se ha reunido con personajes como Dalo Bucaram, antiguos contradictores del expresidente.

¿RUPTURA O ESTILO DIFERENTE?

Pero la pregunta del millón es si Ecuador vive realmente una ruptura de la denominada  “revolución ciudadana” de Rafael Correa, o simplemente Moreno quiere abrir puertas que Correa cerró por 10 años en un lenguaje confrontacional y contundente contra sectores que mantuvo alejados de su gobierno.

Una tormenta con todo tipo de hechos, entre ellos se cuenta acusaciones al actual vicepresidente Jorge Glas, por el escándalo de Odebrecht, críticas de Moreno al manejo de su sucesor del endeudamiento al punto de afirmar que hubo “falta de mesura”, dos hechos que respondió de forma directa el expresidente, en el primero diciendo que “La “responsabilidad política” la juzga el pueblo en las urnas” y el segundo asegurando que en dichas afirmaciones de Moreno  “Parece que hay memoria frágil, total desconocimiento, mala fe, o todo junto”.

Pero quizás las palabras más fuertes las dio en su discurso antes de salir del país: “Que no me digan que es cambio de estilo las claudicaciones, el entreguismo. Aquí deben prevalecer los principios, la lealtad, la coherencia, la excelencia; no la mediocridad, la deslealtad, la estrategia de querer diferenciarse del anterior gobierno dándole la razón a la oposición”.

¿Será que al expresidente le duele que se resalten errores de su mandato o su sucesor realmente se está distanciando?, el punto es que la ruptura podría afectar al mismo Partido, y el camino por delante podría (como lo ha advertido Correa), hacerlo renunciar de AL, algo similar a cuando Uribe renunció al Partido de La U. ¿Una historia próxima a repetirse, versión ecuatoriana?.

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