DOS CAMINOS PARA ECUADOR

Análisis Por

Mañana Ecuador decidirá su futuro, con unas elecciones que enfrentan dos visiones opuestas de país, y que han estado llenas de polémicas y ataques. La llamada “Revolución Ciudadana” de Rafael Correa se pone a prueba y se juega su futuro, un enfrentamiento entre el exbanquero Guillermo Lasso y el socialista Lenin Moreno.

Desde ayer no se permite el proselitismo político, y los dos se concentraron  en Guayaquil, la ciudad más poblada del país, que será crucial para el ganador este domingo. Las encuestas por ahora dan una estrecha ventaja al candidato oficialista, Cedatos registra un 52.4% de intención de voto a Moreno, mientras el conservador Lasso tiene un 47.6%, otra encuesta es la publicada por Perfiles de Opinión, le da al candidato de Correa un 57,6%, y ha Lasso 42,4%.

Lo interesante de estas encuestas, es que no es el porcentaje esperado del endoso de votos que se manifestó cuando Lasso logró pasar a segunda vuelta, en ese caso se esperaba un fenómeno “todos contra Lenin”, que bien lo pudieron hundir en las encuestas, pero un día antes de las elecciones el resultado es incierto, aunque se espera sea sumamente reñido.

¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO?

Para los ecuatorianos no será lo mismo elegir entre uno u otro candidato, la continuidad de gran parte de las políticas del Presidente Correa están en juego en una elección donde la oposición tiene al fin una oportunidad clara para gobernar.

Julian Assange, Fundador de Wikileaks, debe estar cruzando los dedos, después de permanecer años en la embajada de Ecuador en Londres, Lasso ha advertido que de ganar tomará medidas, pues en sus palabras, dicha embajada “no es un hotel”.

Lasso propende por un Estado más pequeño, menos benefactor, y que reduzca una gran cantidad de impuestos, además propone reformas para crear al menos un millón de empleos, y fortalecer la división de poderes en el país.

Como hombre de negocios de toda la vida, Lasso sabe que le será muy difícil gobernar después de que la Asamblea Nacional de ese país, terminará con al menos 74 Asambleístas de Alianza País (Partido del Presidente Correa).

Lenin Moreno es el candidato de la continuidad, sabe que tiene un gran desafío para mostrar que el país puede ir en buen rumbo económico, y además sabe que no gozará de las mieles de los precios petroleros que beneficiaron en un inicio al actual Presidente.

Moreno también propone austeridad, pero con un estilo más social, además propone continuar con varias de las políticas sociales más relevantes de Correa, y quiere mostrarse como el candidato conciliador.

Mantener políticas educativas ambiciosas, y manejar el endeudamiento del Estado, son varios de los retos que propone enfrentar el candidato oficialista. Pero su visión enfrenta a los empresarios del país, que no ven con buenos ojos su candidatura, y menos después de un Gobierno donde las leyes beneficiaron principalmente al Estado.  

LA POLÉMICA

La campaña cierra de forma polémica, pues en el juego de futbol Ecuador – Colombia en Quito, el candidato opositor fue agredido por manifestantes, en un hecho que él aseguró fue premeditado. Y otros afirman era para contener los gritos “Fuera, Correa, Fuera” que se querían hacer dentro del Estadio.

Muy probablemente las relaciones internacionales cambien con cada candidato, Correa ha sido parco en su trato con los Estados Unidos, mientras la posición de su Gobierno en entes internacionales como la OEA o la UNASUR han beneficiado a países como Venezuela, un giro total que se daría en caso de ganar Guillermo Lasso, que ha usado la relación de los dos países como caballo de batalla para infundir miedo sobre el futuro del país en manos de un sucesor correista.

De hecho Lilian Tintori, fue a visitar el país para demostrar su apoyo a Lasso, y no se le permitió la entrada, pues su pasaporte era de uso exclusivo para hacer turismo y no actividades políticas.

Con este panorama llega Ecuador a unas reñidas elecciones, donde se juega su futuro entre dos candidatos con visiones distintas de país, y de futuro. El proyecto de Rafael Correa y la estabilidad que por años garantizó su nombre luego de una época marcada por la inconstancia en el ejecutivo, hacen pensar si el país está listo para aceptar unos resultados que no dejarán de ser motivo de polarización. Sin duda una democracia a prueba.

 

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