El aborto, ¿Dilema moral?

Análisis Por

Indistintamente de que se trate de vida humana o de ser humano o de la libertad individual femenina. Debido a la apertura de la discusión por parte de otros países, Colombia ha de estar a la vanguardia en la contienda.

La idea de la presente columna no es imponer ninguna postura, sino abrir el debate y analizar las distintas posturas frente al tema. Más no ratificar ni consolidar ni contrariar dogmas sino observar la dicotomía en el impacto social que se generaría.

¿Deberían ampliarse los supuestos de hecho propuestos por la Corte Constitucional para la procedencia del aborto (riesgo en la vida de la madre, malformaciones en el feto, embarazo producto de una violación)?

 

Estos son algunos argumentos a favor:

  • Menor tasa de mortalidad al reducirse la tasa de abortos clandestinos.
  • Mejor calidad de vida de la población, al ser los menores fruto del deseo de procrear y al tener los padres mejores condiciones económicas, educativas y sociales para la crianza.
  • Disminución en los gastos gubernamentales en la atención de mujeres con complicaciones post aborto.
  • Descenso en el porcentaje de niños y niñas para ser adoptados e igualmente menor carga asistencial para el ICBF.

 

Estos son argumentos en Contra:

 

  • Consecuencias físicas y psicológicas transitorias o permanentes. Asimismo, puede que a pesar de que se realice por medio legales e idóneos, la fémina fallezca.
  • Puede que siga existiendo presión social o temor al hacer “público” el deseo de abortar e igualmente la mujer decida acudir a métodos clandestinos. ¿Es inelástica la demanda de abortos?
  • Mayor costo estatal en profesionales capacitados y dispuestos a realizar o simplemente a apoyar el procedimiento, (No sólo a la hora del legrado sino en el acompañamiento constante de un equipo de médicos, psicólogos y psiquiatras para la ex progenitora y su pareja).
  • Vulneración al derecho a la vida. Cabe resaltar la protección que da el ordenamiento desde el conocimiento del estado de embarazo con la “protección laboral reforzada” y prioridad en la atención médica.

 

 

Y ¿Es la post day “pastilla del día después” un método abortivo?

No, no es una píldora abortiva sino un método anticonceptivo de emergencia, con un altísimo contenido hormonal que impide la salida del ovulo al ovario en el evento en dónde la mujer no haya estado ovulando o si ya tuvo lugar la fase ovulatoria, funciona alterando el moco cervical impidiendo que los espermatozoides lleguen al ovulo y se produzca la anidación.

La pastilla tiene un margen de 72 horas y su efectividad dependerá de la prontitud en la ingesta adecuada de la o las dosis. No es abortiva porque sí ya se produjo la implantación, el embarazo sigue su curso.

 

¿Existen Similitudes entre la eutanasia y el aborto?

En cierta forma sí, porque se está decidiendo la vida o muerte de otro, la diferencia radica en que respecto al aborto no se puede considerar homicidio ni doloso, ni culposo y mucho menos preterintencional o pietístico, porque el naciturus no es persona.

Frente a la eutanasia, esta se despenalizó, aunque sigue vigente el delito de homicidio por piedad. Se le dio prevalencia a la dignidad humana ante la vida, siempre y cuando se siga un procedimiento establecido: 1. Ser una persona en estado terminal. 2. Contar con autorización del paciente o de su familia, con previo e igualmente posterior acompañamiento, aprobación  psicológica y psiquiátrica. 3. Debe realizarlo el médico tratante. 4. Se ha valorar la viabilidad o insuficiencia de los cuidados paliativos y la ineptitud de tratamiento. 5. Es menester contar con el apoyo del Comité y médico tratante.

Aún cuando objetivamente la eutanasia vulnera el derecho a la vida, prevalece la autonomía de la voluntad y la dignidad humana. ¿Por qué no son aplicables estos argumentos (que a la vez son derechos) frente al aborto?

La similitud se da principalmente en aquellos casos los que el paciente no está en capacidad de decidir y han de ser los familiares quienes soliciten el procedimiento. Siguiendo con la misma línea, frente al aborto, y aunque resulte tautológico aclararlo, es la madre la que decide continuar o no con el embarazo. Por lo tanto, no hay consentimiento del “sujeto” pasivo ni en el primer ni en la primera, ni en la segunda circunstancia.

Y en conclusión, se deben realizar políticas publicas de concientización en la priorización de los métodos anticonceptivos antes que el aborto, no sólo por el impacto económico al sistema de salud sino por la huella tanto social, como psicológica que se genera.

Por otro lado, es necesario resaltar que la regulación del tema “debe ser” por vía legislativa, más no judicial. Es inexorable el paroxismo de la cuestión. No obstante, ello no impide la continuidad del debate.

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