El Bronx, historias de la otra Bogotá

Análisis Por

El Presidente Juan Manuel Santos y el Alcalde Mayor de Bogotá, Gustavo Petro, anunciaron que el lunes 8 de abril visitarán la zona denominada el “Bronx”, como parte de una estrategia que consiste en hacer un reconocimiento de las áreas más problemáticas de las principales ciudades del país, para establecer alternativas de reducción de la inseguridad y la delincuencia común. Ola Política investigó el origen de esta zona: ésta es la historia.

El bello rinconcito de Santa Inés

El Bronx, antes conocido como “El Cartucho”, está ubicado entre las calles novena a décima, entre las carreras 15 a 16. Se encuentra detrás de la iglesia del Voto Nacional, y tiene apenas unas cuadras de distancia del Comando Central de la Policía Nacional de Bogotá. El Bronx es la zona más peligrosa de la ciudad y alberga cerca de 2.000 personas, quienes se encuentran inmersos entre las drogas, la delincuencia común y la prostitución.

Pero el Bronx no siempre fue un hoyo negro en la capital. En las primeras décadas del siglo XX era un sector exclusivo y lujoso llamado barrio Santa Inés, donde los extranjeros adinerados tenían hermosas mansiones para pasar tiempo de vacaciones o albergar a sus familiares. Los preciosos balcones llenos de flores y las puertas estilo victoriano iluminaban la zona. Un comercio floreciente y saludable se acompañaba del paso del ferrocarril y de la presencia de paraderos de buses intermunicipales que daban color y vida al barrio. La iglesia de Santa Inés, bautizo del barrio, era el punto de confluencia dominical de las señoras de sociedad. Un antónimo absoluto de la imagen de la decadente pocilga que es ahora.

Durante el año de 1949, en los eventos del Bogotazo, la turba enardecida por la muerte de Gaitán destruyó varias de las construcciones del barrio Santa Inés y la iglesia quedó seriamente afectada. Las familias portentosas que allí residían decidieron mudarse a los barrios del norte de la ciudad –Chapinero y sus alrededores- abandonando el barrio. De esta manera, Santa Inés se empezó a poblar de desplazados por la violencia y de provincianos que venían a probar suerte a la capital. La iglesia se deterioró sin que nadie la reparara y en 1957 fue demolida definitivamente. Algunos creen que la zona se maldijo por derribar la iglesia. Lo cierto es que el barrio Santa Inés empezó a decaer profundamente hasta que se convirtió en lo que conocemos ahora.

Aparece El Cartucho

Según la antropóloga Ingrid Morris, una de las investigadoras que mejor conoce todo sobre el Cartucho, el nombre se debe a dos motivos: el primero, por las flores blancas conocidas como cartuchos que colgaban de los balcones en la mejor época del barrio Santa Inés. El segundo motivo, debido a los conos de cartón en los que se enrollaba el hilo y que eran usados durante los años 60 y 70 por los expendedores para esconder las drogas y ponerlas en pequeños tubos de vidrio para venderlas en “pases” (porciones) personales.

En El Cartucho había de todo: niños, ancianos, jóvenes universitarios, empresarios prestigiosos, profesionales de renombre. Todos, absolutamente todos tocados por la desgracia de las drogas que un día llegaron a sus vidas y no pudieron salir de allí. Cayeron tan profundo como era posible y terminaron en el abismo de anonimato que se vive en el Cartucho. Sólo les quedaba sobrevivir.

Durante el año 1998 la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe donde afirmaba que El Cartucho era una de las zonas más peligrosas de Latinoamérica. Motivado por el informe y como parte de un programa de recuperación y mejoramiento de la capital, el alcalde Enrique Peñalosa decidió acabar con El Cartucho. Varios encuentros violentos y fuertes tuvieron lugar entre la Policía y los habitantes del sector, quienes se negaban a ser sacados de allí. Cerca de 10.000 personas requerían ser reubicadas; muchas de ellas fueron puestas en centros de rehabilitación e incluso se emplearon en algunas entidades del Distrito. Pero otro tanto permaneció allí, inamovible.

Las autoridades ganaron la pelea y la zona de El Cartucho fue desmantelada. En su lugar, se construyó el parque Tercer Milenio y se recuperó el área en un 80%. El Cartucho se convirtió en un par de cuadras que ahora se conocen como El Bronx. Las historias sobre el levantamiento de El Cartucho son tantas como escalofriantes: van desde los cuerpos de bebés y niños apilados en el sótano de lo que en alguna época fuera una escuela, hasta un policía enterrado con casco y moto. Cientos de restos humanos fueron encontrados enterrados torpemente entre el asfalto agrietado, el lodo, la tierra y los huecos. Los restos de todos aquellos que perecieron allí, por las drogas o por la delincuencia.

El Bronx, un vástago del olvido

Las dos escasas cuadras que subsisten en la localidad de Los Mártires son el rescoldo de lo que fue alguna vez El Cartucho. Ahora conocido como el Bronx, toma su nombre de la calle de igual nombre ubicada en Nueva York, donde los negros y los latinos comandan un vergonzoso bulevar de prostitución, drogas, delincuencia y pandillas. Aquí, en su pequeño gemelo de Bogotá, operan los mismos vicios: El Bronx es el resguardo de la delincuencia común que sale en el día a atracar a bogotanos y en la noche se esconde entre las sombras intocables de una zona sin ley.

El presidente Santos y el alcalde Petro visitaron la zona para evaluarla y plantearse soluciones para recuperar a quienes habitan allí y reducir, con esta y otras medidas complementarias, la inseguridad en Bogotá. Un nuevo intento por acabar en definitiva una pesadilla que subsiste en la capital.

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