El camino de Iván Duque a la presidencia

Análisis Por

Iván Duque de la mano del Centro Democrático, partido del expresidente Álvaro Uribe se impuso en las urnas, y terminó con el largo camino del uribismo para ganar una elección presidencial luego de lo ocurrido con lo que consideraron la traición de Juan Manuel Santos en 2010.

Desde 2016 ya se escuchaba el nombre de Duque como precandidato, pero fue en 2017 que se le conocía como uno de los preferidos de Uribe para tener el aval de ese partido, y entonces el expresidente montó una estrategia paso a paso para lograr vencer el pasado domingo.

  1. La unidad del uribismo

Aunque parezca increíble, el primer paso era tener un candidato que tuviera a todo el uribismo unido, y que al mismo tiempo se diera a conocer en todo el país más allá de la imponente sobra de Uribe.

Para eso se hizo una baraja de precandidatos, cuyo primer filtro sería del propio exmandatario, así se descartó a Óscar Iván Zuluaga y Alfredo Ramos, y luego se armó una “eliminatoria” de encuestas que tendría una cadena de debates y sería titular de noticias en varias ocasiones para que el ganador fuera aún más conocido.

Con clara preferencia de Uribe, y debido a sus cualidades para la oratoria, su imagen de jóven, alma de renovación, se impuso Iván Duque, en una baraja que tenía personas tan cercanas al exmandatario como Carlos Holmes Trujillo, Paloma Valencia o María del Rosario Guerra.

Iván Duque ya había recibido ataques de los sectores más extremos del Centro Democrático, a la cabeza de Fernando Londoño Hoyos, quien dijo textualmente: “Iván Duque no parece del Centro Democrático”, por eso hacer de su candidatura una victoria dentro del uribismo era tan importante.

  1. Unir a la derecha

Pero el uribismo sabía que una carrera en solitario como hace cuatro años no uniría a los sectores necesarios para ganar. Por eso, se armó una coalición con líderes de derecha, primero, con Marta Lucía Ramírez que a pesar de renunciar al Partido Conservador, aún tenía bastante influencia, al igual que Alejandro Ordóñez, aunque siempre hubo un rechazo natural de Ramírez y el expresidente Pastrana en hacerlo.

El 24 de noviembre de 2017, aún sin elegir al candidato del Centro Democrático, ya se venía trabajando en dicha unión, luego del anuncio de los expresidente Pastrana y Uribe, y la estocada final fue la aceptación a “regañadientes” de Marta Lucía, de incluir en una consulta en las elecciones al congreso a Ordóñez.

La consulta fue el impulso crucial, la votación demostró que la opción era ganadora, desactivo la candidatura de Ramírez y Ordóñez, logrando unirlos a Duque, y a este último le dio el reconocimiento nacional que tanto necesitaba. Pero lo más importante: unió a todos los sectores de la derecha en una sola estocada.

  1. Hacer una candidatura que los acerque lo más posible al centro

Duque aprovechó para mantener un lenguaje neutro, poco acalorado y muy bien elaborado durante toda la campaña. Su misión siempre fue no mostrarse como un “hijo” más de Uribe, y le salió bien.

De la publicidad de Zuluaga en 2014 con Uribe atrás, a la publicidad de Duque con su fórmula Marta Lucía Ramírez como mujer candidata, el efecto dio resultados, y en primera vuelta su votación relegó al centro y a la izquierda, que se dividieron entre Petro y Fajardo.

  1. Unir a los amigos y enemigos de Uribe

Una campaña más allá de Uribe, era una campaña que necesitaría las mayorías en el Congreso, una reedición de la unidad nacional de Santos en 2010, pero buscando mantener la fidelidad al proyecto uribista. Y se logró.

Una vez pasada la primera vuelta, naturalmente el Partido Conservador rodeó a Duque, luego Cambio Radical con Germán Vargas Lleras hicieron a un lado la rivalidad para unirse, siguieron el Partido Liberal a la cabeza de Cesar Gaviria, y buena parte de los parlamentarios del Partido de la U.

Aunque no se sabe que tan buenas relaciones se mantendrán y que tan estructurada será la unidad que convocó Duque, si fue crucial para la jugada final por la presidencia. Con los antiguos aliados del presidente Santos que provocaron la derrota de Zuluaga, y con las mayorías de un país que no está listo para un proyecto de izquierda, la victoria se vio asegurada.

Gustavo Petro sin lugar a duda pasará a la historia, pues es el líder de izquierda que más lejos ha llegado en una carrera presidencial y porque demostró que las “minorías” derrotadas o desorganizadas con Carlos Gaviria Díaz en 2006, Mockus en 2010 y con Peñalosa y Clara López en 2014, ahora son una fuerza de 8 millones de votos y con más fuerza fuera de Bogotá.

La gran pregunta será ¿Qué hará el Duque con la victoria?

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