El desafío de ser militante

Análisis Por

Cualquier ciudadano, común y corriente, puede en algún momento dado de su vida reflexionar sobre su relación con la sociedad y decidir vincularse a cualquier organización de sociedad civil, llámese  Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja, Scout, comunidad espiritual, o partido político; decisión que como todas las que el ser humano toma en la vida, conlleva no sólo la responsabilidad de la representación de los ideales y los valores históricos de la organización en la que decidió militar, sino también la defensa pública de los mismos.

Para el caso de los partidos políticos, esta defensa se da básicamente ante dos grupos de personas: los familiares y amigos y los dirigentes políticos.

Los familiares y amigos de quienes fueron valientes y por así decirlo, “salieron del closet” para manifestar públicamente ser militantes de un partido político, por lo general hacen uso y abuso de la mofa, del estigma y del señalamiento, cada vez que tienen la oportunidad de preguntar o comentar sobre política, a la usanza de lo que se solía hacer hace algunas décadas con quienes decidían ser cristianos protestantes evangélicos.

Dicha situación es algo más que lógica, en una sociedad como la nuestra en la que los dirigentes políticos y los partidos y movimientos políticos son los miembros de la sociedad más desacreditados por las acciones de quienes llegaron a los cargos públicos y torpemente creyeron que iban a salir limpios de sus hurtos y vejámenes contra el erario.

Dependiendo del partido o movimiento político, los militantes, muchos de ellos de base y novatos, deben ser sagaces y tener la paciencia de Job (no  me refiero al que metieron por el sótano en la Casa de Nari, sino al personaje bíblico), para soportar que por el simple hecho de ser militante se le diga que es ladrón, corrupto, estúpido, o simplemente “el político de la familia”.

Amigos, familiares, no caigamos en el error de la generalización y creamos que por militar en un partido político, de entrada se es corrupto, guerrillero o paraco, así como no todos los que asisten a un iglesia cristiana son pícaros y santurrones.

No todos los militantes son ladinos, así como no todos los cristianos son “lameladrillos”. Por sus frutos los conoceréis.

Por otro lado, la defensa que los militantes hacen ante los dirigentes políticos tiene que ver con una simple confusión y es que muchas veces los dirigentes de los partidos creen que están en una iglesia cristiana carismática y se asumen dueños absolutos de la conciencia de sus militantes y ordenan cual señores feudales por quien se debe votar, so pena de ser expulsados o estigmatizados por indisciplina o traición, como es el caso de la circular de la Veedora del Partido Centro Democrático en la que amedrenta a los militantes y dirigentes locales con la expulsión si no respaldan al candidato que dijo Uribe en la próxima consulta popular de la derecha colombiana.

Ante situaciones como éstas, los militantes de base entran en una encrucijada, ya que si bien saben que el voto es secreto y a conciencia, también saben que serán vistos como traidores si hacen pública su decisión de apoyar o no ha determinado candidato.

¡Imaginen ustedes cuanta presión emocional tienen los militantes de base de un partido político! Atacados por su familia y círculo social y constreñidos por los dirigentes de sus partidos y eso sin contar con los debates y discusiones que pueden llegar a tener con militantes de otros partidos o movimientos políticos, con apolíticos militantes o antipolíticos militantes, que también los hay.

Definitivamente, militar en un partido o movimiento político es todo un desafío en estos tiempos no sólo de hipersensibilidad millenial sino de tensión polarizante en que vivimos como sociedad humana.

Por ello, si usted querido lector es militante, póngase en los zapatos del otro y tome las cosas suaves, sin ofensas duras, bajemos el tono; o sí usted estimado lector es amigo o familiar de un militante, piense más bien en no “montársela” a su amigo o pariente que milita, ya que lo hace porque cree que puede aportar a construir un mejor futuro para su círculo social y mejor piense si prefiere verlo ser parte de un partido político o de una pandilla o banda criminal.

Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales 2014-2018.

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