El histórico debate de la JEP

Análisis Por

El debate alrededor de la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial de paz (JEP) ha tenido todos los ingredientes, división de la coalición de Gobierno, insultos de lado y lado, comenzando por el Centro Democrático y sus constantes gritos a los Voceros de paz de la FARC, maniobras dilatorias de los mismos opositores del uribismo y en ocasiones de algunos miembros de Cambio Radical abusando de toda herramienta existente en la Ley para no dejar el avance de la misma. Y ante todo un hecho histórico, el encuentro en un mismo congreso de las víctimas de tan largo conflicto en Colombia.

La guerra, con sus ingredientes de muerte, desplazamiento, y dolor, ha dejado no solo grandes consecuencias económicas, y políticas, sino además una serie de profundas heridas en la sociedad. En el año 2014 elegimos a un Congreso que parece la reencarnación de todas esas reivindicaciones que han sido históricamente eludidas por el Estado, y que no sanarán con una fórmula mágica, de ahí el desafío que representa la JEP.

Esta semana en medio de las fuertes palabras que se han cruzado los diferentes senadores y actores de la opinión pública relacionados con esto, y la presentación de múltiples impedimentos, demuestra que no solo como forma de Justicia Especial de paz, sino además como fórmula para destrabar estas emociones, la JEP es una verdadera manzana de la discordia, como también la piedra angular de un Acuerdo histórico y necesario.

En ese debate se encuentran voces como la del Senador Juan Manuel Galán, hijo de Luis Carlos Galán, asesinado por fuerzas oscuras del narcotráfico, también está el Senador Álvaro Uribe, hijo de Alberto Uribe Sierra, quien habría sido asesinado por las FARC (aunque estas lo han negado en otras ocasiones), Mauricio Lizcano del Partido de la U, hijo de Óscar Tulio Lizcano, secuestrado por esa guerrilla, Andrés Cristo, hermano del Exministro Juan Fernando Cristo, hijos de Julio Cristo Sahium asesinado por el ELN, el Senador del Polo Democrático Iván Cepeda hijo del congresista Manuel Cepeda asesinado por fuerzas del Estado aliadas al paramilitarismo, Jorge Eduardo Gechem, senador del Partido de La U, exsecuestrado de las FARC, y así la lista sigue creciendo, con víctimas de todos los bandos.

No es exagerado afirmar que se trata del encuentro de las víctimas de todos las corrientes políticas y fuerzas violentas que han desangrado al país, por eso, la tarea para hablar de mecanismos de verdad, justicia y reparación es tan dificil.

Pero otros actores están allí, exguerrilleros como Antonio Navarro Wolf, o Everth Bustamante, los miembros de Voces de paz, que no son guerrilleros de la FARC, pero representan precisamente a la guerrilla que mayor relevancia tuvo este último conflicto de décadas, congresistas con familiares condenados por parapolítica, entre otros muchos actores.

El Estado no fue ajeno al actuar de paramilitares, guerrillas, grupos narcotraficantes, y bandas criminales. El conflicto armado, lo que otros han llamado la lucha contra el terrorismo, o por otro lado la batalla contra el crimen organizado, responden de fondo no solo el debate sobre la justicia que se aplicará (la transicional en el caso del conflicto), sino además la reconciliación que hace falta en el país.

Finalmente este es el centro, sin la reconciliación serán muchos los discursos, y arengas que se darán, pero la paz en cuanto a ese odio como sociedad frente a la diferencia no desaparecerá, la responsabilidad por abrir las puertas de la JEP para esclarecer lo que pasó, traer verdad, traer reparación, será al final de estas votaciones solo un primer paso, pero al menos un paso al que este congreso no le puede quedar mal.

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