El nuevo desafío del Padre De Roux: La Comisión de la verdad

Análisis Por

En una entrevista ofrecida a este portal, el Sacerdote Jesuita Francisco de Roux afirmó: “Ni la paz, ni la reconciliación, ni la lucha contra la corrupción podemos dejarla a los políticos”.

Ahora será el mismo Padre de Roux el que enfrentará gran parte de esta tarea. Elegido ayer como presidente de la Comisión de la verdad, De Roux estudió filosofía y letras en la Javeriana, además tiene una maestría en economía y se graduó de teología de esa misma universidad.

De Roux es uno de los más respetados líderes en temas de paz, y sobre todo en reconciliación, en 2016 se ofreció para canjearse por Odín Sanchez ex congresista secuestrado. En su trayectoria se cuenta la fundación y dirección del Programa Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, y dejó el Programa de paz para liderar a la comunidad jesuita en el país.

EL DESAFÍO

La tarea encomendada a todos los miembros de la Comisión de la verdad, es extremadamente compleja, primero, porque a diferencia de otros conflictos el colombiano tiene 50 años de terribles acontecimientos y “escarbar” en ellos es una tarea ardua, que de seguro solo logrará cubrir los hechos más importantes.

El hecho de que la Comisión dure solo tres años representa otro desafío, pues tendrá que enfocarse en las responsabilidades colectivas, es decir, verá sobre la forma como ocurrieron las masacres, desapariciones y otras formas de violencia, en su contexto y de igual forma se referirá a los responsables de forma colectiva, por ejemplo, a las FARC, al Estado como tal etc.

LO IMPORTANTE

La verdad que se desglosará de esta Comisión tiene dos características muy importantes, primero, es solo una parte de lo que se requiere para la reconciliación, por eso la Justicia Especial de paz va en otro camino, y no tendrá efectos judiciales, lo que buscará es esclarecer lo que ocurrió ante las víctimas, lo que hace más probable que florezca la verdad de lo ocurrido, como da cuenta la experiencia en otros ámbitos.

Su relevancia es ante todo histórica, pues da cuenta lo que pasó a través de los principales actores que fueron parte de esos hechos, y permite a la sociedad colombiana entender un poco mejor no solo la atrocidad de vivir en guerra, sino la necesidad imperante de no volver a vivir esta realidad.

El modelo, aunque ha sido aplaudido por diferentes organismos internacionales, también ha tenido serios vacíos en experiencias internacionales, de ahí la importancia de la JEP, pues la otra parte para las víctimas es llevar a los victimarios a la justicia transicional, todo esto en un proceso lleno de dudas y expectativas.

Finalmente, el ánimo deber ser el de jamás volver a la guerra, el de hacer un intento sincero por la verdad y el dolor de las víctimas, y entender que, aunque imperfecto esto no se hace solo por el presento de los involucrados en el conflicto, sino ante todo por el futuro del país.

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