EL PAÍS QUE NOS MERECEMOS

Análisis Por

Mientras se acerca el proceso definitivo de dejación de armas por parte de la guerrilla, en cumplimiento de los acuerdos de La Habana, mientras el último año del gobierno Santos va pasando rápidamente como los últimos minutos del amanecer que proclaman un nuevo día, la pregunta ¿Que sigue después? se vuelve cada vez más relevante, lo cierto es que la maldición del eterno retorno a la que estuvimos condenados por medio siglo está acabando y la historia que empecemos a construir en este nuevo día nos definirá por un periodo significativo de nuestra historia; pero está ya no es labor de Santos, él ya va de salida, el tiempo que le resta, es para cumplir los acuerdos de paz, iniciar el posconflicto y garantizar el cierre definitivo de esta larga guerra, la Colombia que ha de nacer es responsabilidad del nuevo gobierno.

Es el momento de volver a imaginarnos el sueño llamado Colombia, como queremos que sean nuestras vidas y que podemos hacer para construir este nuevo sueño, porque tenemos varias opciones, podemos seguir igual y rezar para que la historia no se repita, o podemos sentarnos a pensar cómo solucionar nuestros problemas, como volver a Colombia una tierra de oportunidades, de oportunidades para todos, donde la democracia, la libertad, la justicia y la igualdad no solo sean palabras sino nuestra filosofía de vida,  nuestra esencia como nación.

Yo apuesto por construir el país que nos merecemos, un país donde la educación, la salud y el acceso a oportunidades no sean solo palabras plasmadas en la Constitución, sino que sea un país donde la educación sea de fácil acceso, donde la salud sea un derecho universal, un país donde la segregación y la pobreza solo sean términos para explicar la realidad de otras naciones y no la nuestra, donde la libertad esté garantizada y nadie esté en peligro de muerte por profesar su ideología, donde la corrupción sea un mal menor y no el monstruo que le ha robado las oportunidades a generaciones enteras, un país donde podamos vivir en armonía con la naturaleza.

Pero para construir el país que nos merecemos debemos solucionar los tres grandes males que nos enferman como sociedad, y que carcomen todo lo que tocan como la peor peste infecciosa; estos son la corrupción, la pobreza y la desigualdad.

Para solucionar el mal de la corrupción hay que pensar en reestructurar nuestras instituciones, hay que salvar al Estado de sí mismo, mientras todavía se pueda; hay que ver la corrupción con la dimensión que tiene para hacer leyes que la castiguen en la dimensión del daño y que de igual forma nos ayuden a prevenir nuevos hechos corruptos.

Hay que ponerle freno a la corrupción por los desastres que genera, siendo La Guajira el mejor ejemplo del nivel de desastre humano que crea este fenómeno, pues los niños de La Guajira no murieron de desnutrición (causa natural), fueron asesinados sistemáticamente de forma silenciosa por un mal sin rostro. La corrupción es un crimen tan grave porque cuando se roban los recursos del Estado, le están robando la comida al hambriento, se están robando el médico del enfermo, se están robando la casa del desprotegido y solo para enriquecer a unos pocos a costillas de la muerte y el sufrimiento de muchos.

Para atacar la corrupción hay que crear penas ejemplares y fuertes que castiguen no solo al funcionario que hozo traicionar la confianza de Colombia sino también al empresario inescrupuloso que está dispuesto a llevarse al mundo por delante solo para obtener ganancias manchadas del sufrimiento humano; también hay que incentivar los mecanismos de carrera administrativa;  el mérito garantice el ascienda en los estamentos públicos y no por favores políticos, las  entidades públicas deben restructurarse de tener una cantidad inconmensurable de contratistas a tener más funcionarios de carrera, esta restructuración de las instituciones del Estado es la solución real de la corrupción.

La solución de la pobreza es eliminar las casas de palo sobre aguas contaminadas como se ve en gran parte de la Costa Pacífica y otras regiones, es brindarle a la población una casa digna que se adecue a su cultura y su clima, pero esto implica construir pueblos y comunidades enteras, con servicios públicos, es desarrollar una política de seguridad alimentaria que abarque la producción de alimentos y el suministro de los mismos para que ningún colombiano se muera de hambre.

Eliminar la pobreza es lograr que la economía crezca y se genere empleo digno; para crear empleo hay que fortalecer a la industria e industrializar el campo, construyendo políticas coherentes de fomento industrial y de incentivo al sector productivo, protegiendo las empresas industriales y fomentando la inversión. Es masificar los créditos de inversión, fortaleciendo la transferencia tecnológica, facilitando la adquisición de bienes de capital y generando los espacios para que nazcan fábricas que produzcan las maquinas que se requieran.

 

Pero para atacar la desigualdad no solo basta con eliminar la pobreza también hay que garantizar la salud y la educación como derechos, hay que construir un sistema educativo donde la educación pública de alta calidad y el mérito sean la base de la educación como derecho universal; es reestructurar el nefasto sistema tributario que tenemos, es lograr que los más pudientes de la sociedad contribuyan proporcionalmente a su ingreso y de igual forma los menos favorecidos contribuyan en la medida que sus ingresos y no como tenemos ahora donde la mayor carga tributaria recae sobre la clase media y los sectores populares.

Rara vez las naciones tienen una segunda oportunidad de reescribir su historia y ha llegado la nuestra, depende de nosotros poder construir el sueño que llamamos Colombia, debemos poder construir el país que nos merecemos, donde el nuevo gobierno que llegue debe poder solucionar estos tres grandes males por medio de un gran acuerdo que nos permita tener el país de las oportunidades, de oportunidades para todos.

Economista y Magíster en Economía de la Universidad Externado de Colombia. Ha sido Docente de la Universidad Externado, El Bosque, y UDCA. Asesor y consultor junior en modelación macroeconómica.

2 Comments

    • Muchas gracias Antonio, espero que podamos trabajar para sensibilizar sobre la importancia de la buena politica

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