EL PAÍS VA EN CUESTA ABAJO

Análisis Por

Los estudios de opinión de los últimos días muestran a un país sumido en el pesimismo, en el que el Presidente Juan Manuel Santos parece no necesitar un estratega de comunicación para mejorar su imagen, sino un siquiatra que le ayude a entender por qué el país más feliz del mundo rechaza su gestión y desprecia su plan de gobierno, pero sobre todo, su mayor logro: la paz.

En los últimos días el país ha conocido varias encuestas que tienen como común denominador el rechazo mayoritario al Jefe del Estado, pero también ponen de relieve que los temas que le preocupan a los colombianos no son, como se ha creído, la corrupción de la clase política, ni los problemas de orden público, sino la calidad de la salud y la educación, la economía, la seguridad y el desempleo.

Según las encuestas, a los colombianos poco parece importarles los escándalo protagonizados por la clase política y la dirigencia empresarial, en casos como Odebrecht, Reficar y otros de igual o peor magnitud. Tampoco la debacle moral de la clase política, que se expresa en el desgreño de la contratación pública en los territorios, especialmente en los Planes de Alimentación Escolar, PAE; las licencias de construcción; los estudiantes fantasmas y los pacientes inexistentes, que han significado un río de podredumbre que inunda de estiércol el sistema político.

A los ciudadanos el tema de la guerra no los trasnocha, quizá porque entienden que esta ya se acabó. De hecho, tan solo a un 6.2% le preocupa el conflicto armado, y al 0.3% el tema del paramilitarismo.

El otro gran tema que muestra la foto de estos días de la opinión ciudadana son las preferencias electorales. Germán Vargas Lleras, el poderoso ex vicepresidente que manejó a su antojo durante siete años la contratación estatal de infraestructura, aparece en primer lugar en el Opinometro de Datexco, con 16.5%; seguido de Sergio Fajardo, 12.1%; Gustavo Petro, 7.6%; la ex ministra Clara López, 5,9%.

La gran sorpresa es el bajo reconocimiento de Vargas Lleras, que en otra encuesta similar aparecía por debajo de Fajardo y Petro e incluso de Claudia López. Ello quiere decir que los colombianos aún no lo ven como Presidente. Y eso es una paradoja para quien se ha comportado en los últimos siete años como un todopoderoso, con amplia sobreexposición a medios y acumulación de poder, que tiene a su haber la entrega de más de 100 mil casas gratis.

De hecho, la imagen negativa de Vargas Lleras sigue siendo muy alta: 55%. Y ocupa en segundo lugar entre los candidatos por los que nunca votarían los colombianos, con el 13,7%. La primea votación a esa pregunta la tiene Piedad Córdoba, con el 18,6%; y el tercer lugar, Gustavo Petro, con el 13.1%.

Vargas Lleras se ha ganado esa mala imagen a punta de coscorrones y soberbia, una natural descortesía y desprecio por los pobres, y una empatía con personajes de dudosa reputación y nexos con la corrupción como el ex gobernador de la Guajira Kiko Gómez y otros de reconocida trayectoria.

Lo evidente es que las encuestas muestran que Vargas Lleras aún no esta elegido, como creía hace apenas unos meses, cuando no se comportaba como el Vicepresidente de la República, sino como el Virrey de una república bananera, en donde sus malos modales solo podrían ser emulados por Donald Trump; pero entre Donald y Germán hay un imperio de diferencia; y de todos modos, al jefe del imperio cada grosería y desplante lo pone más cerca de la destitución.

Lo sorprendente es que Fajardo y Petro estén de segundos y terceros en las encuestas sin haber tenido en los últimos años ninguna exposición mediática, ni un gramo de poder, y menos la chequera que manejó Vargas Lleras. Mientras Fajardo insiste en su eslogan de que no es ni Santista ni Uribista, ni chicha ni limonada, como dirían en Santander; Petro persiste en sus tesis socialistas que asustan a la burguesía, pero tienen eco en los sectores populares y atraen a los jóvenes, deseosos de nuevas aventuras.

Lo dramático de las encuestas es el lugar que ocupa Humberto de la Calle, el hombre de la paz. Apenas registra un pirrico 1,5%. Aunque las elecciones apenas comienzan, esa cifra muestra que tan lejos están los colombianos de entender el tamaño del paso que dió el país al cerrar el capítulo de la guerra con las Farc.

Sin embargo, no deja de ser más dramático los lugares que ocupan los candidatos del senador Álvaro Uribe, el poderoso nominador del Centro Democrático. Mientras Luis Alfredo Ramos alcanza el mayor reconocomiento con el 1.6% de intención de voto, los demás precandidatos languidecen hasta descender al 0,9 que registra Iván Duque.

Aunque falta un año para las elecciones presidenciales, lo cierto es que el país se alista a vivir los comicios más atipicos de las últimas décadas. Primero porque serán las primeras con las Farc desmovilizadas, lo que significa que no habrá interferencia de atentados terroristas ni asaltos a puestos de votación; segundo, porque el Presidente que ganó un Nobel por hacer la paz no tendrá quien lo defienda, porque se convertirá en una pesada carga para cualquier candidato, entre otras cosas, porque no se le reconoce éxito en ninguno de los temas de la agenda pública, y sus ministros son rajados sin consideración por los ciudadanos.

Si ha algo ha caracterizado al gobierno Santos es que no ha tenido un equipo ministerial de categoria y reconocimiento nacional, ni una guardia pretoriana que lo defienda en tiempos de crisis. Lo peor es que ningún candidato presidencial se acogerá al Santos de la paz, sino que, por el contrario, habrá mucho palo al gobierno. La guerra, no la paz, estará en el centro del debate.

No es exagerado predecir que Vargas Lleras estará pronto en la oposición total al gobierno del que hizo parte, no solo en el tema de la paz que nunca defendió ni en la que no creyó, y que su estrategia será acercarse en el imaginario popular lo que más pueda al uribismo para intentar neutralizar al candidato de esa corriente política de extrema derecha.

El uribismo, por su parte, buscará hacer cierta la promesa de hacer trizas los acuerdos de paz. La extrema derecha no descansará hasta estrangular los acuerdos y obligar a las Farc a volver al monte. Sin guerra el discurso del Centro Democrático suena hueco.

Ni a Vargas Lleras ni a Uribe les interesa que la corrupción sea el tema de campaña, porque tienen rabo de paja y amigos con demasiados prontuarios. Les conviene insistir en el tema de la guerra, para obnubilar a los colombianos con cortinas de humo que huelan a pólvora y les allanen el camino al poder.

Los candidatos de la lucha contra la corrupción y la defensa de los acuerdos de paz, entonces, están en el centro y la izquierda del espectro político. El Partido Liberal aun no ha definido su candidato. En una consulta lo definirá. Están Humberto de la Calle, Juan Fernando Cristo y Juan Manuel Galán. Uno de ellos estará en el tarjetón. Y luego vendrán las coaliciones.

Las encuestas muestran que corrupción y paz estarán juntos en el mismo libreto electoral. Claudia López, Sergio Fajardo y Gustavo Petro llevan la delantera en la lucha contra la corrupción; De La Calle y Cristo en la defensa de los acuerdos y los derechos de ocho millones de víctimas. El uribismo y Vargas Lleras proclamarán la guerra.

Los colombianos tienen que comenzar a definir qué país quieren: una Colombia sumida en el pasado de la guerra y la violación de los derechos humanos; o una de convivencia y erradicación de la corrupción. Finalmente, el cumplimiento de los acuerdos de paz incuba el surgimiento de un mejor país para todos. El Liberalismo sacará la paz a la calle y se acogerá a su Cristo redentor; el uribismo alzará la espada vengadora; Vargas Lleras destruirá puentes de concordia y meterá al país en el túnel del tiempo. Claudia López, Fajardo y Petro son jinetes de cambio, que en alianza pueden cambiar la historia.

Las encuestas de hoy son una foto negativa del país. Cada día habrá que ponerle color, porque el país más feliz del mundo no está para aventuras de extrema derecha.

4 Comments

  1. Esperemos que uribe ponga su candidato oficial, y lo de que el presidente no tubo alfiles… pues es dudoso la mermelada puso a todo el establecimiento de rodillas con el cuanto de a paz… a todo exceptuando al uribismo, la mermelada alcanzo hasta para el polo(Clara Lopez), sin hablar del Fiscal saliente aquel …

  2. En Colombia los dos últimos gobiernos, el de Furibe y el de santos, han sido los gobiernos mas corruptos y picaros que haya habido en los últimos 50 años, claro que en general todos han tenido deshonestidades y picardías. Colombia ha sido saqueada, estafada, robada, engañada por una horda de ladrones y corruptos, que desde el congreso, las cortes y magistrados, entes de control y desde la misma presidencia operan y confabulan los mas grandes saqueos al erario público de que se tenga historia. Pero lo mas desalentador es que el pueblo no reaccione para nada, es un pueblo indolente y permisivo y así este país jamás tendrá un futuro promisorio.

  3. Las encuestas prefabricadas de los medios de comunicación han estado ambientando la candidatura de un corrupto, coscorrónero y Gamin como lo es el Vargas lleras, reconocido zangano y patrocinador de hampones y corruptos en este país, enemigo de La Paz y socio del santos en muchos negociados y multimillonarias contrataciones. Dios quiera que este hampon no sea presidente de Colombia!!!

  4. Los tan mencionados jinetes del cambio son los tradicionales caciques políticos que han demostrado ser igual de oportunistas a la hora de repartirse los puestos y contratos. Petro no debería postularse pues es parte de la derrota política y la caída de las instituciones.

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