¿EL RETORNO DEL PARAMILITARISMO?

Análisis Por
La ola de asesinatos selectivos contra distintos colectivos y especialmente contra los líderes sociales tiene en vilo al gobierno y a la sociedad en general. La presencia macabra del terror volvió  obligando a la pregunta que titula esta reflexión. ¿Es mediante el neoparamilitarismo que se da una nueva forma de violencia sistemática en Colombia?
Esta  se evidencia con mayor fuerza desde el 2016 y se mantiene  en 2017 como una estrategia de terror y de violencia y las cifras así lo demuestran. En 2016 fueron 80 los homicidios cometidos contra los defensores de derechos humanos y 49 los atentados contra otros líderes sociales. En 2015 fueron 63 homicidios y 35 atentados.

En 2017 son más de 40 los asesinatos ocurridos en el primer cuatrimestre, según cifras de la plataforma de organizaciones sociales, «Pacifista». De este total, 31 asesinatos han ocurrido en el marco de los acuerdos del gobierno con la guerrilla de las FARC y desde finales del 2016.

Aunque las cifras varían en varias fuentes, no dejan de ser alarmantes, pues la ONU ha dicho que son 28 los asesinados en lo que va corrido del 2017. Según las Naciones Unidas para los Derechos Humanos a traves de su representante, Todd Howland,  el asesinato y la amenaza es causada por los grupos de paramilitares, el  ELN y las FARC.
Igualmente, Amnistía Internacional ha advertido que se trata de asesinatos y amenazas contra personas que representam colectivos de afrocolombianos, campesinos, indígenas miembros de juntas de acción comunal, guardia campesina y resguardos.
También ha denunciado este organismo que algunas de las victimas de este tipo de violencia, hacen parte de organizaciones y asociaciones de izquierda, entre ellos, Partido Comunista,  Marcha Patriótica, Congreso de los Pueblos, COCCAM y Fensuagro, entre otros.
Bajo estas condiciones, el periodo denominado de posconflicto se vislumbra de antemano complejo y lleno de contradicciones. El neoparamilitarismo o las bacrim o los llamados grupos emergentes como quiera que se les denomine, sostienen su estrategia de terror aún en los posacuerdos de paz y en medio del entorno que brindan las condiciones de vacío del poder institucional y la ausencia de control en las regiones.
Esta situación afecta el nivel territorial, especialmente en los lugares donde la institucionalidad es muy frágil. También en lugares donde sobresale la pobreza extrema, siendo esta el principal ingrediente del caldo de cultivo de grupos de actores armados ilegales allegados en su mayoría al mundo del narcotráfico, el microtráfico, la minería ilegal y la economía extractivista que actúa bajo la lógica de la extrema derecha.

Es importante aclarar, que esa política de miedo no solo afecta el mundo rural sino que también se ha vuelto común en sectores urbanos bajo la influencia de grupos de actores armados ilegales, como es el caso de las denominadas «aguilas negras» que a traves del «bloque capital» amenaza permanentemente el colectivo de los maestros quienes así lo han denunciado.

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