Elecciones presidenciales 2018: al acecho del populismo

Análisis Por

En los últimos doce años, pero con mayor frecuencia los últimos cuatro, se han destapado una variedad de casos de corrupción y otros escándalos que han dejado en evidencia ante la opinión pública a una clase política corrupta, alejada de la población y que está generando una crisis de representación sin precedentes en el país. Casos como la Farc-Política, la parapolítica, los falsos positivos, REFICAR, carteles de contratación, desviación de recursos públicos, los sobornos de Odebrecht a campañas presidenciales, servidores públicos judicializados por un sin número de delitos, entre muchos otros han aumentado el ya generalizado descontento de la población colombiana. Según una encuesta realiza por “Pulso País” el 76% de los colombianos consideran que Colombia va por mal camino o un 73% de los colombianos según una encuesta realizada por “Gallup Colombia”.

Asimismo, en materia económica, la reforma tributaria aprobada a pupitrazo por el Congreso de la República, fue un ataque directo al bolsillo de los colombianos, con un aumento del IVA de 16% a 19% durante el gobierno Santos, que anteriormente había subido del 8% al 16% durante el gobierno Uribe.

De igual manera, en lo que respecta a lo social, la eliminación de algunos beneficios como las horas extras, la modificación de los aportes pensiónales, la negativa del actual gobierno de sancionar las leyes para restituir algunos de estos beneficios, y los constantes incumplimientos del Gobierno Nacional a los acuerdos con transportadores, profesores, campesinos, las centrales obreras y otros sectores sociales han contribuido a aumentar el descontento de la población hacia la clase política.

Por antecedentes como estos y a escasos diez meses de las elecciones presidenciales de 2018, con al menos una veintena de pre-candidatos a las elecciones, el país, que está ad portas de tomar una transcendental decisión, está siendo acechado por los candidatos populistas que se presentan en estas elecciones, y que estratégicamente han sabido aprovecharse, en el último año, de  la campaña a favor o en contra del plebiscito para la “paz”, de los resultados del plebiscito, los casi cotidianos escándalos de corrupción y de cualquier otra oportunidad con la que puedan validar sus discursos populistas.

Y como dice el dicho “en rio revuelto, ganancia de pescadores”; y en este caso, los pescadores son los populistas que aparecen en forma de movimiento social, partido político o líder carismático, sin distinguir izquierda o derecha, con un discurso estructurado en la incapacidad que han tenido las élites para articular y responder a las demandas hechas por la sociedad, denunciando de corruptos o incapaces a quienes se encuentran en el poder. Asimismo, el populista personaliza su experimento político, ya que solo se tiene la opción de estar a favor o en contra de ellos; “[u]n camino intermedio no existe, ya que dichos líderes encarnan el rechazo frente a las elites establecidas y el deseo de fundación de un nuevo orden.”(Frei & Rovira Kaltwasser, 2008).

De lo anterior, los ejemplos en el panorama político nacional son claros, candidatos que en sus discursos prometen acabar con la corrupción del Estado, con esa clase política que lo único que ha hecho es saquear durante décadas lo que le pertenece a “todos y todas”, establecer un nuevo orden que tenga como base una 2moral superior” o que si no lo eligen como su opción “el país está perdido”, entre otros casos.

La invitación, en esta oportunidad, es que usted como elector elija a conciencia un candidato que no solo lo convenza por las emociones que le hace sentir al momento de debatir, sino que vote por un candidato que lo convenza con argumentos de fondo, dé debates con altura y lo más importante, que de verdad genere un cambio.

Referencias bibliográficas:

Frei, R., & Rovira Kaltwasser, C. (2008). El populismo como experimento político: historia y teoría política de una ambivalencia. Revista de sociología , 117-140.

Estudiante de Política y Relaciones Internacionales, Universidad Sergio Arboleda.

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