INDULGENTIARUM

Análisis Por

“Disputatio pro declaratione virtutis indulgentiarum”, o en vernáculo “Disputa acerca de la determinación del valor de las indulgencias” es el título de un texto que contenía 95 tesis sobre el tráfico de indulgencias (que es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, impartida por el Papa, los obispos o los cardenales), en los reinos alemanes en 1517 y que fue clavado en la Iglesia del Palacio de Wittenberg, Alemania el 31 de octubre de ese mismo año, acción que a la postre sería considerada como el hito de inicio del cisma en la Iglesia Católica que años después recibió el nombre de Reforma Protestante.

El llamado al debate era firmado por el monje alemán Martín Lutero, quien fervientemente católico no pretendía revolucionar a la Iglesia, dividiéndola, sino llamar la atención sobre los abusos que cometían los predicadores de indulgencias (Tesis 71. “Quien habla contra la verdad de las indulgencias apostólicas, sea anatema y maldito.” Tesis 72. “Más quien se preocupa por los excesos y demasías verbales de los predicadores de indulgencias, sea bendito.”).

A pesar de ello, y como dijesen algunos, los martillazos dados por aquel monje sonaron tan fuerte,  no sólo por su llamado a tener una vida penitente (Tesis 1. “Cuando nuestro Señor y Maestro Jesucristo dijo: “Haced penitencia…”, ha querido decir que toda la vida de los creyentes fuera penitencia.”), por la cual se lograría acceder al cielo (Tesis 94. “Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a través de penas, muertes e infierno.” Tesis 95. “Y a confiar en que entrarán al cielo a través de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.”), en un claro respaldo a la teología católica de la salvación por penitencia, sino porque hoy en día, 500 años después, la fe cristiana sigue siendo objeto de vil instrumentalización financiera.

Entonces, como ahora, los predicadores de indulgencias se habían vuelto más famosos que los predicadores de la palabra (Tesis 54. “Oféndese a la palabra de Dios, cuando en un mismo sermón se dedica tanto o más tiempo a las indulgencias que a ella.”), algo que hoy en día persiste con los sermones, los congresos y los seminarios dedicados ciento por ciento a la prosperidad financiera, en las iglesias neopentecostales.

Entonces como ahora, la enseñanza de la compra de las indulgencias, relajaba las acciones piadosas, ya que lo que importaba en ese momento era la fácil remisión personal de los pecados (Tesis 49. “Hay que enseñar a los cristianos que las indulgencias papales son útiles si en ellas no ponen su confianza, pero muy nocivas si, a causa de ellas, pierden el temor de Dios.”), algo que hoy en día se observa entre los feligreses de las iglesias neopentecostales, para quienes no importa tanto una conciencia tranquila como si el bienestar financiero personal.

Por ello, entonces como ahora, “hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias” (Tesis 43); y “debe enseñarse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atención, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignación de Dios” (Tesis 45).

Entonces como ahora, se descuidaba los elementos centrales de la fe cristiana (Tesis 62. “El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios.” Tesis 63. “Empero este tesoro es, con razón, muy odiado, puesto que hace que los primeros sean postreros.”), yéndose por asuntos terrenales que seleccionaban y seleccionan a las feligresías a partir de las cuentas bancarias y las “siembras” de dinero (Tesis 64. “En cambio, el tesoro de las indulgencias, con razón, es sumamente grato, porque hace que los postreros sean primeros.”).

Entonces como ahora, la visión del evangelio centrada en la salvación personal del hombre (Tesis 65. “Por ello, los tesoros del evangelio son redes con las cuales en otros tiempos se pescaban a hombres poseedores de bienes.”), estaba siendo abandonada por la vanidad de las riquezas (Tesis 66. “Los tesoros de las indulgencias son redes con las cuales ahora se pescan las riquezas de los hombres.”), algo que hoy en día da hasta para pagar escoltas y vacaciones en París, Francia de pastorzuelos cartageneros de apellidos Arrazola, a los que menos mal, ya se les tiene preparada su recompensa: “Serán eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguro de su salvación mediante una carta de indulgencias” (Tesis 32).

Éste año, el 31 de octubre, se cumple exactamente 500 años de la publicación en el tablero de anuncios públicos de la ciudad de Wittenberg, Alemania, del sucinto llamado al debate que realizaba un monje, que creyente y practicante, deseaba mejorar las prácticas en su Iglesia, la Católica, sin embargo las circunstancias posteriores a ese anuncio lo llevaron a ser la primera acción de una nueva cristiandad, reformada y llamada a estar reformándose, constantemente.

¿Seguiremos siendo sordos a los martillazos de aquel 31 de octubre de 1517?

Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales.

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