Jorge Eliécer Gaitán: 70 años de un verdadero Liberal

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Hoy se cumplen 70 años. Un 9 de abril de 1948 se asesinó al caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán Ayala, un hombre sin igual, rostro de una de las grandes luchas del pueblo colombiano por ver encarnar su sentir frente a una clase política desconectada, que había dejado al pueblo enfrentarse y radicalizarse en colores, sumida en condiciones sociales que no podían seguir siendo ignoradas, sin lugar a dudas, todo un Liberal.

Gaitán fue Magna Cum Laude (máximo grado académico) que obtuvo por su tesis “El Criterio positivo de premeditación” en su grado de Doctor en jurisprudencia de la Universidad de Roma. Recordado por sus duras palabras al gobierno conservador de Marco Fidel Suarez, su debate de control político por la Masacre de las bananeras, que incluso hoy intenta mostrarse como hecho no ocurrido, o no relevante por parte de otros sectores políticos.

Siempre insistió en la Reforma Agraria, y además era un poderoso interlocutor del sentido liberal, como afirmaba: “Me parece que todavía resuenan en este sitio las voces de Arrieta, de Uribe Uribe, reclamando para el liberalismo vencido la libertad de elegir a los parlamentarios de su seno. Esa libertad, estas instituciones que nos vanagloriamos no fueron obra conservadora. Encontraron siempre un dique de oposición en ese partido, y por lo tanto estamos obligados para ser justos, para ser equitativos, a negar que la libertad política en Colombia sea obra de las derechas” (Carta al Presidente Enrique Olaya Herrera).

Se preocupó por la vida de aquellos que no encontraron en los políticos desde Bogotá, una representación certera a favor de sus dificultades, refiriéndose a los caficultores del Quindío indicó: “no cuentan en la vida política, ni en la vida civil. Con la política solo tienen el contacto del voto que les hacen depositar sus patronos y gamonales en días determinados del año, sin que ellos sepan a quienes eligen, ni por qué, ni para qué los escogían”

No se olvidan sus poderosas palabras en contra de las injusticias sociales, ni en contra de la violencia, y de la forma como esas condiciones sociales afectarían el futuro de los campos y las ciudades colombianas.

Su visión incluso dentro del Liberalismo marcó una época sumamente importante de las banderas rojas, Gaitán se consideró un hombre del pueblo, y para el pueblo, con una vida política en la que pedía que el Estado estuviera al servicio de los ciudadanos y no al contrario: “Nosotros no decimos que el hombre debe ser un esclavo de la economía, decimos que la economía debe estar al servicio del hombre”.

Sabía que sus palabras molestaban a toda la dirigencia bogotana, lo llamaban “el Negro Gaitán” como forma despectiva hacía el horror de sus frases en favor de cambios estructurales a la manera como se relacionaba el poder político con el pueblo.

El pueblo, fue quizás fue su mayor conquista, como dice Antonio Caballero: “Eso que Gaitán llamaba el pueblo. Él lo descubrió, y casi podría decirse que lo inventó…. Y con su invento partió en dos la historia del país. Y por eso lo mataron”

Ya pasaron 70 años desde que Bogotá ardió en llamas, ante las impotentes manos de un pueblo al que no le permitieron elegir a su gobernante, a quien le arrebataron su caudillo, hoy le hace homenaje a Gaitán, un llamado a un país que sueña con un nuevo futuro: “Nada más cruel e inhumano que una guerra. Nada más deseable que la paz. Pero la paz tiene sus causas, es un efecto. El efecto del respeto a los mutuos derechos”.

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