JUSTICIA CON DIEGO BECERRA: TARDE PERO LLEGA

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El caso del joven Diego Felipe Becerra, está repleto de intrincados momentos judiciales al punto de que 5 después ya su familia había casi perdido la esperanza de que se hiciera justicia sobre su asesinato a manos de la policía según lo establecido este lunes por las autoridades.

En el fallo final de la Procuraduría General dela República, se consideró que la conducta de los oficiales “afectó los derechos a la vida, honra y dignidad tanto del joven Diego Felipe Becerra como la de sus familiares y compañeros”.

A causa de esta muerte fueron innumerables las madres de familia y amigos solidarios que se  unieron a las movilizaciones para condenar el injusto crimen.  Y es que investigar este tipo de atropellos no es nada fácil y menos para una familia del común, especialmente cuando se trata de develar la verdad detrás de un tremendo maquillaje de la escena del crimen diseñado por la misma Policía.

Las dificultades que rodearon el proceso de investigación llevaron a considerar a este casi un hecho olvidado. Cinco años después de que el joven se encontrara con la muerte una noche del 19 de agosto del 2011 cuando decidió pintar en la calle junto con amigos.

El caso del joven “Grafitero” conocido en la opinión pública bajo este sobrenombre que acuñaron los medios de comunicación, es tan solo la muestra de la lentitud con que opera la justicia contra una persona quien no era más que un adolescente amante del arte y estudiante de secundaria.

Después de diversos giros en la investigación, este lunes finalmente, la Procuraduría General de la Nación ordenó destituir y sancionar por 12 años a tres oficiales a quienes encontraron responsables de una serie de hechos que desviaron gravemente la investigación confundiendo a las autoridades.

Es así como cinco años después del crimen, por fin se formularon pliegos por alteración grave de la escena de los hechos en que perdió la vida Diego Felipe.. Se trata de acciones contra el subintendente Juan Carlos Leal Barrero y los patrulleros Fredy Esneider Navarrete Rodríguez y Nelson Daniel Rodríguez Castillo todos ellos miembros del grupo de policías de la Estación de Policía de Suba de Bogotá, D.C. Esta misma determinación absolvió al coronel José Javier Vivas, a Nelson de Jesús Arévalo y a Rosemberg Madrid Orozco.

En este caso la determinación del Ministerio Público fue:

“que el superintendente Leal Barrero y los patrulleros Navarrete y Rodríguez sí cometieron falta disciplinaria al alterar la escena del crimen del joven grafittero; propiciar una demora injustificada en la entrega de la escena al CTI de la Fiscalía General de la Nación, y acordar un pacto de silencio con el fin de ocultar la verdad de los hechos que dieron lugar al muerte del joven y posterior ubicación del arma de fuego cerca de su cuerpo, al tiempo que se le señalaba de ser integrante de una banda criminal”.

LA VERDAD

La verdad fue esclarecida al descubrirse el ingreso de un arma a la escena del crimen, la cual había sido disparada. Esta no había sido portada por el joven asesinado y mucho menos disparada por este, lo cual comprobó que se trató de un montaje.

Las declaraciones y testimonios de diversas fuentes mostraron que se trató de un caso de injusto asesinato cuya investigación se realizó en el marco de presiones para el ocultamiento de la verdad.

La Procuraduría calificó la conducta del subintendente y de los patrulleros como gravísima a título de dolo pues “Al ser miembros del nivel ejecutivo de la Policía Nacional, contaban con la preparación de la institución, así como con la madurez y experiencia, sabían y conocían que una de las funciones esenciales era la de preservar los derechos fundamentales de toda persona, y actuar siempre con la verdad y transparencia que le impone el cargo”.

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