La encrucijada del desempleo colombiano

Análisis Por

La economía colombiana es una economía que brilla por sus rarezas y problemas tan peculiares como el proceso mismo de su desarrollo, la teoría económica dice que el crecimiento económico va acompañado de incremento en el empleo y por ende reducción del desempleo, pero hemos visto en la última ventana una resistencia de la tasa de desempleo a reducir incluso cuando la economía crecía al 6% anual mente. Este fenómeno nos ha colocado de forma continua e histórica como el país sur americano con la tasa de desempleo más alta del cono Sur tal y como lo muestra la información estadística del Banco Mundial, solo hasta el año pasado Colombia dejo de ser el país con la tasa de desempleo más alta de la región, superado por Brasil producto de la aguda crisis económica que atraviesa el país carioca.

Es tan preocupante la poca capacidad de generación de empleo que la economía colombiana posee, que el gobierno considera un que tener una tasa de desempleo del 9% y que se haya logrado que el último año esta se encuentre debajo de los dos dígitos es un éxito de la política economía es decir que el gran logro o éxito de la política económica del gobierno es que solo hayan 2,2 millones de desempleados según el DANE.

Pero este no es un fenómeno nuevo porque el gobierno santos fue el primer gobierno en lograr que la tasa de desempleo fuera menor del 10% desde la crisis del UPAC, este fenómeno viene siendo una constante desde la gran crisis económica de 1998 del gobierno de Pastrana Arango, la cual ha sido la única gran depresión económica real a que vivido Colombia en más de un siglo, para poner una idea de la magnitud de esta recesión  la tasa de desempleo logro llegar al máximo del 20% es decir 2 de cada 10 colombianos en edad de trabajar estaban desempleados.

Pero esta lamentable característica de la economía colombiana es grave en la medida en que nos explica en buena parte pobreza de una gran porción de la población colombiana, pues es obvio que sin trabajo no hay ingreso y sin ingreso se es pobre al no poder satisfacer las necesidades que todo ser humano posee, es por esta razón que atacar el desempleo debe de ser una prioridad de gobierno y de estado; porque si se tiene éxito se puede reducir la pobreza y de igual forma a minorar el sufrimiento humano que esta condición genera.

Lo cierto es que aunque el actual gobierno a logrado reducir por primera vez en 20 años la tasa de desempleo a menos de dos digito y mantenerla ahí, es evidente el rotundo fracaso de la política económica de generación de empleo que el estado colombiano ha realizado durante las últimas dos décadas, donde el reto que tendrá que afrontar el nuevo gobierno que se posesionara el próximo año es: primero mantener el logro del gobierno santos en un periodo de desaceleración económico que se prolongara hasta el 2019 y segundo lograr llevar la tasa de empleo a un óptimo que debe oscilar entre un 2% y 5% es decir como mínimo reducir en 4 puntos porcentuales la tasa de desempleo de Colombia.

Tarea nada fácil de lograr pues se requiere una reingeniería del sistema económico para que este crezca generando empleo de calidad y de esta forma poder combatir la pobreza endémica de Colombia, tarea que empieza por priorizar sectores generadores de alto valor agregado y por ende de empleo como la industria, la agricultura y sectores servicios como el turismo, pero también focalizar esta política en las regiones donde el desempleo es un mal generalizado y endémico como es el caso de Quibdó (16,6%), Cúcuta (16,3%), Armenia (14,2%), Riohacha (13,7%), Villavicencio (13,2%), Valledupar (12,4%) y Cali (12,2%) siendo las ciudades con mayor desempleo del país según el DANE.

Si los esfuerzos de política pública se enfocan en estas regiones para reducir sus tasas de desempleo se está combatiendo este inmenso flagelo de forma efectiva y al mismo tiempo que se apuesta por el desarrollo regional de forma homogénea ofreciendo oportunidades a todos los colombianos de forma más equitativa.

Pero este objetivo no se resuelve con una política de incentivo de la demanda basada en la construcción de nueva infraestructura pues en un problema estructural de la economía, aunque si ayuda en el objetivo de impedir de que se incrementé el desempleo, una política estructural que modifique la estructura del sistema económico pasa por reducir y simplificar los requerimientos necesarios para crear nuevas empresas, reducir la carga tributaria sobre las empresas en especial las nuevas compensándolo con incremento de los impuestos a las personas naturales especialmente las que poseen mayor riqueza, ampliar la base gravable, simplificar el sistema tributario colombiano y una lucha frontal y sin cuartel a la evasión y al contrabando.

De igual forma se requiere una política de acompañamiento, fortalecimiento industrial y empresarial, por medio de un mayor oferta de políticas públicas encaminadas a mejorar la productividad y la competitividad del sector productivo colombiano, es decir políticas públicas que fomenten y faciliten la transferencia técnica, la eficiencia administrativa así como una política de incentivos fiscales a sectores claves y de subsidios a sectores que determinan los costos de los demás sectores de la economía, por ejemplo el sector de la energía, mientras el precio de la gasolina y la electricidad no se abarate las empresas colombianas están obligadas a transferir este costo al consumidor con precios más caros lo que les resta competitividad y limita su capacidad de crecimiento.

Ya veremos si el nuevo gobierno le apuesta a la generación de empleo y al desarrollo equitativo a largo plazo como un objetivo de estado y ofrecerles mejores oportunidades de vida a los colombianos de una forma más efectiva que hasta el momento o sigue por el mismo camino de condenar a uno de cada diez colombianos en edad de trabajar a la pobreza por medio de la falta de empleo.

Economista y Magíster en Economía de la Universidad Externado de Colombia. Fue docente de la Universidad Externado, Ex-analista de deuda del Ministerio de Hacienda. Asesor y consultor en modelación macroeconómica.

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