La guerra no abandona el Catatumbo

Análisis Por

Mientras las cifras de la guerra abandonaron muchas regiones de Colombia y se han salvado miles de vidas, en el Catatumbo la situación sigue siendo extrema. La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU, reveló un parte crítico sobre lo que ocurre en la región.

El enfrentamiento es entre los Los Pelusos (disidencias del EPL) y la guerrilla del ELN, 1.249 familias han sido desplazadas de la zona, para un total de 4.633 personas, son más de 11 municipios de ese departamento afectados, con más de 145.000 personas afectadas.

El paro armado decretado la semana pasada, hizo que la fuerza pública respondiera, pero las cifras de OCHA y las versiones en la región, contradicen lo que dice el Ministro de Defensa y el comandante de las fuerzas Armadas.

Mientras el ministro habla de un regreso de normalidad, el comandante del Ejército dice que «Eso que hablan de centenares de muertos no lo hemos podido evidenciar».

Reporteros Sin Fronteras hicieron un llamado de atención a las amenazas de sus compañeros en la zona, y de la realidad del conflicto. Pero entonces, ¿Qué está realmente pasando?

Una zona difícil

La zona del Catatumbo es compleja, una región transfronteriza con Venezuela, se ubica en la cordillera oriental en Norte de Santander, aunque parezca increíble muchos colombianos desconocen su ubicación y complejidad de terreno.

La región es una piedra angular de la criminalidad, allí se vivió una intensa guerra entre las FARC y los Paramilitares a lo largo de los noventa y principio de siglo, de hecho, investigaciones como el de la Fundación Ideas para la paz, considera que fue gracias al apoyo del ELN y el EPL que las FARC recobraron el dominio de la zona.

En esta región es posible el cultivo y procesamiento de droga, y al mismo tiempo su paso a la frontera con Venezuela para exportarla, el tráfico de gasolina también es un motor importante, y sobre todo el cruce del oleoducto caño Limón-Coveñas.

Todo este poder en ausencia de las FARC, ha enfrentado al ELN y EPL, y por sobre todo ha desequilibrado la “armonía” armada que había logrado las FARC cuando se unió con estos grupos para mantener al margen a los paramilitares.

Lo pobladores en su mayoría rurales, son las verdaderas víctimas de una región donde confluyen casi todos los males de la guerra, y que por ahora no parece abandonarlos.

¿Será que más que fuerza pública, lo que necesita la región es oportunidades para acabar el ciclo del narcotráfico? Las soluciones no dan espera.  

 

Leave a Reply

Your email address will not be published.

*