Macron contra las cuerdas: ¿Cómo entender a los Chalecos Amarillos?

Análisis Por

Los Chalecos Amarillos, nacieron en zonas rurales, periféricas, y de estrato medio bajo. Su principal reclamo era el fin del aumento del impuesto a los carburantes, que se sentiría en los precios de los combustibles en todo el país.

El presidente de Francia Emmanuel Macron, se mantuvo firme en su llamada “transición ecológica”, que considera fundamental en su política para eliminar las emisiones de CO2 del país, pero que ha chocado con una marea de protestas de sectores que manifiestan sentirse directamente afectados con un aumento en los precios.

Pero, con el paso del tiempo la protesta se fue volviendo cada vez más grande, los Chalecos Amarillos nacieron en principio como una representación de los chalecos que deben usar los usuarios de motocicletas para ser visibles en la vía, pero hoy acoge a muchísimos más manifestantes, aquellos que reclaman que los impuestos se han reducido a los más ricos desde la llegada de Macron, e incluso aquellos que reclaman la renuncia del presidente.

Muchos otros grupos se han ido uniendo, desde los partidos más extremistas, hasta grupos antiinmigrantes, y por supuesto los anarquistas, todos con sus reclamos específicos al presidente.

Las manifestaciones se han convertido en un verdadero desfile de desmanes en las ciudades, poco a poco algunos han ido tomando acciones violentas, se han creado incendios, y han ocurrido fuertes enfrentamientos con las autoridades que han terminado en muertos y un gran número de detenidos.

Solo en París llegan a reunirse unas 8 mil personas, y con una presión que crece día a día, Macron se vio obligado a retroceder. Aunque, el primer ministro y el ministro del Interior salieron a dar declaraciones para calmar a los manifestantes y evitar nuevas protestas, al final se pospuso la entrada en vigor de las nuevas medidas por 6 meses, pero luego, al seguir el movimiento se amplió la concesión a un año.

Aun así, las marchas no han dado tregua, y piden más concesiones al gobierno, entre ellas no dar una “solución estética”, sino dar por terminada la iniciativa del aumento de impuestos, que incluyeron medidas también pospuestas, como el aumento en el gas y la energía.

Otra de las exigencias se enfoca en el retirado impuesto a las fortunas, que sufrió una supresión parcial, y con su regreso podrían darse más concesiones al movimiento.

Pero ¿Es este un gran ejemplo a seguir de presión a un Gobierno para detener medidas impopulares?

Lo interesante es que esta explosión social en Francia tiene dos caras, una que defiende los sacrificios necesarios para luchar contra el Cambio Climático, y otra la de aquellos que sufren directamente con sus bolsillos el aumento de precios que se produce por esas políticas. Y por supuesto, el interés de privados que se verán igualmente afectados al depender de negocios relacionados con los carburantes.

Pero mientras el gobierno intenta calmar la tormenta, la economía de ese país sufre una desaceleración de al menos 0,4% y el Banco Central Europeo ha lanzado varias alertas sobre la crisis de la segunda economía más grande de la zona euro.

Finalmente, Francia ha sido un país conocido por las fuertes reacciones sociales a los temas relacionados con los impuestos, uno de los motivos por los que cayó Luis XVI, de hecho, se han hecho virales los grafitis con mensajes como “Macron=Luis XVI” o “Macron=María Antoinette”, haciendo alusión a la historia de la Revolución Francesa, cuando se criticaba al rey por dejar morir de hambre a su pueblo.

Comparar los Chalecos Amarillos, con marchas como en Colombia, bien podría ser contraproducente, pues no se considera al presidente Duque un aliado de impuestos verdes o de, por ejemplo, prohibir el Fracking. Al final, falta por ver si la presión hará ceder aún más a Macron, ¿Hasta dónde llegará este movimiento horizontal, sin líderes claros, y sin metas concretas?

 

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