Mapiripán: La violencia que se niega abandonar sus tierras

Análisis Por

Una nueva masacre en Mapiripán, ubicado al sur del departamento del Meta, genera gran preocupación en un país que intenta girar la página de la violencia, y de un largo conflicto.

Un total de seis víctimas cobró el horror que se vivió en las veredas San Luis y la Realidad de ese municipio, esto recuerda la masacre ordenada por Carlos Castaño al mando de las AUC entre el 15 y el 20 de julio de 1997.

En esos hechos cerca de 120 paramilitares se tomaron el municipio, y cobro la vida de unas 200 personas, decapitadas, desmembradas y desaparecidas. Las fuerzas militares llegaron al municipio días después.

Ahora en pleno 2018, y luego de firmar un acuerdo en el gobierno Uribe, que llevó según ese gobierno al desmantelamiento de las AUC, incluidas sus fuerzas en el Meta, estos nuevos hechos de violencia recuerdan los terribles años que pasaron sus pobladores en medio de la guerra.

La zona hoy posee la presencia de “Los Puntilleros”, que se crearon con diferentes orígenes, una nueva versión de los bloques Meta y Libertadores del Vichada (conformados luego del fin de las AUC), aunque también se cree que tienen origen directo de los Héroes del Llano y Héroes del Guaviare, también de origen paramilitar.

Aunque la masacre de 1997 se cree tuvo como motivo el control paramilitar de la zona, para luchar contra las FARC, al igual que hoy, Mapiripán representa un cruce fundamental para las redes de narcotráfico que siguen operando en la zona, y que habrían motivado ambas tragedias.

Una historia de violencia

Mapiripán tiene registradas más de 4.303 víctimas, tanto del control del frente 39 de las FARC en su época, como de las masacres de los paramilitares, sus pobladores han vivido un verdadero infierno en medio de las bandas que hoy buscan mantener el control y sus negocios ilícitos.

Entre las 6 víctimas de este 17 y 18 de diciembre de 2018, se encuentra un menor de edad, las familias atemorizadas desde los años 80 hasta hoy, han representado un desplazamiento masivo que redujo significativamente el número de pobladores de la zona.

La ruta desde Puerto López, hasta Puerto Carreño en Vichada, representa una salida para el narcotráfico en la zona, en un departamento con 4000 a 6000 hectáreas de coca cultivada y sostenida.

La presencia del Estado, en todo sentido, debe ser una apuesta por la seguridad y por la paz de zonas como Mapiripán que han sido un bastión histórico de la violencia y los peores horrores del conflicto armado, la pregunta que le queda al país es: ¿Hasta cuando?

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