Mientras La U se va con Vargas, el Liberalismo le dice no a Fajardo

Análisis Por

Lo que ha pasado en las 24 horas después al primer debate presidencial por televisión, han sido las jugadas que muy seguramente definirán el rumbo de la primera vuelta presidencial.

Tanto las alianzas que se cocinan, como las que ya no saldrán, son la revelación de una de las ideas que más se ha discutido desde el inicio de la campaña: la capacidad de la derecha por unirse, y de la centroizquierda para dividirse.

Finalmente, la bancada del Partido de la U comisionó a su director Aurelio Iragorri para llevar las propuestas que terminarán por oficiar su adhesión a la campaña de Germán Vargas Lleras, incluso uno de sus más grandes críticos Armando Benedetti terminaría en las toldas vargalleristas pues en sus propias palabras, él se somete a la decisión del partido.

Lo curioso es que los perdedores de la puja por quedarse con la U (adeptos a la campaña de Duque), ya salieron para atacar a Vargas y colocar su característico sello santista a esa campaña y con ello todas las críticas que siempre ha tenido el uribismo al actual Gobierno.

Mientras falta ver cómo resuelve el Partido Conservador ese mismo dilema interno, la derecha parte fortalecida, con el liderazgo hoy indiscutible de Iván Duque, y del rey de las maquinarias y los parlamentarios representado en Germán Vargas Lleras, esto convierte además al exvicepresidente en uno de los candidatos más opcionados a dar sorpresas y giros antes del 27 de mayo.

Pero mientras tanto la centroizquierda termina por fracturarse, esta semana fue muy importante en el Liberalismo, su bancada entró en reuniones internas y la división entre aquellos que querían ir a las toldas de Vargas y los que querían quedarse con De La Calle fue evidente.

Varios miembros de la base del partido, representados principalmente por jóvenes, se colocaron frente a la sede del mismo para pedir coherencia a los parlamentarios que votaron a favor del Acuerdo de paz, y que incluso estuvieron con el actuar Director Cesar Gaviria en la búsqueda de un mecanismo que terminó por elegir a De La Calle como candidato único, el resultado fue el apoyo a Humberto, pero el efecto colateral fue el rechazo a una alianza con Sergio Fajardo.

El mismo Humberto De La Calle tuvo que aceptar que los desafíos jurídicos, junto a la negativa de la bancada hacen imposible una alianza antes de primera vuelta, lo que divide el voto de centro, y cierra las posibilidades ante las campañas de Vargas y Duque.

El camino no es imposible, pero lo que ocurra con el electorado teniendo a los dos candidatos de centroizquierda en el tarjetón el 27 de mayo, podría asegurar una de las segundas vueltas más complejas de las últimas décadas.

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