MOCOA: UNA REFLEXIÓN SOBRE LA REALIDAD AMBIENTAL

Análisis Por

Por estos días el país enfrenta una de sus mayores tragedias, la avalancha de Mocoa que según cifras oficiales lleva más 273 muertos y 262 heridos, ahora muchos empiezan a buscar culpables, ya la fiscalía llamó a rendir declaraciones a los altos dirigentes de la región. Pero en realidad en lugar de buscar culpables inmediatos, ¿Por qué no ir más allá? y entender cuáles son las verdaderas razones de toda esta tragedia, por qué más 380 municipios del país enfrentan un riesgo similar y seguramente no estarán preparados para enfrentar un evento de esta magnitud.

En Mocoa se juntaron dos factores destructivos, la deforestación y el cambio climático; el primer factor, es una grave muestra de uno de los principales problemas que enfrenta el país en temas ambientales, todo por un modelo insostenible de desarrollo, sumado a una cruda incapacidad institucional y una deficiencia de políticas efectivas en temas de conservación de bosques.

En la década de los 90 el país logró grandes avances en temas ambientales, la política nacional de bosques fue presentada en 1996 por el Documento CONPES No. 2834 el cual identificó a la deforestación para ampliación de la frontera agrícola como uno de las principales amenazas a los bosques y se planteó como objetivos: “reducir la deforestación mediante la armonización y reorientación de las políticas intersectoriales” e “incentivar la reforestación, recuperación y conservación de los bosques para rehabilitar las cuencas hidrográficas, restaurar ecosistemas forestales degradados y recuperar suelos”; Pero dichos objetivos no se han cumplido a cabalidad,  a  pesar de que en el  año  2015 el ministerio formuló el Plan Nacional de restauración ecológica, rehabilitación y recuperación de áreas disturbadas, trazando metas específicas para la recuperación de suelos y áreas deforestadas, pero esto fue una respuesta tardía, ya que durante un periodo de más de 10 años los lineamientos de política nacional no fueron analizados ni implementados de la manera correcta. Un ejemplo de estas fallas es que según el IDEAM para 2015 un total 124.035 hectáreas fueron deforestadas en todo el país y casi la mitad de esta área deforestada fue en la amazonia (46%), una de las causas indiscutibles de  la tragedia.  

Pero se puede ir mucho más allá, la incapacidad institucional se debe en muchas medidas a problemas de financiación, el sector ambiental en Colombia es uno de los que menos asignaciones tiene del presupuesto nacional, si hacemos un recuento histórico nos daremos cuenta de las crudas realidades de este sector y la poca importancia que le han dado los últimos gobiernos. Para sus inicios en 1995 asignación del presupuesto nacional para temas ambientales era del 0,48% fue creciendo hasta llegar a 0,72% en 1998 (la más alta de la historia) pero de ahí en adelante fue decreciendo hasta el 2011.

Es de resaltar que durante el gobierno Uribe los temas ambientales fueron relegados de tal manera, que el ministerio de ambiente desapareció como tal y las asignaciones del presupuesto nacional siempre cercanas o por debajo al 0,2%,  solo fue hasta el gobierno santos que el ministerio renació pero el incremento del presupuesto no fue significativo se mantuvo casi constante en 0,3%, que contrasta con el de defensa y policía segundo más alto  (17,9%), entonces en el escenario del posconflicto se podría pensar en una redistribución que se ajuste a las necesidades reales del país  

Pero no solo con dinero se solucionan los problemas, la gestión efectiva y eficiente de los rubros es fundamental para el cumplimiento de las metas, y quizás aquí radica otra de las causas, el modelo actual del Sistema Nacional Ambiental que propende por la gobernanza regional y por ende se crearon las Corporaciones Autónomas Regionales, que en principio teórico facilitan la gestión ambiental debido a su escala, pero que en lo práctico se politizaron y en muchos casos son solo una forma de pagar favores o entregar licencias ambientales sin análisis reales o contundentes.

Entonces, es necesario entender que la corrupción también juega un papel importante aquí y la necesidad de repensar el SINA podría ser una opción pensando en un sistema mucho menos burocrático y más eficiente.

Sumado a todo lo anterior está la voluntad popular que en la mayoría de los casos tiene una conciencia ambiental bien definida, una muestra de esto es lo sucedido hace pocos días con la consulta popular en Cajamarca, donde más del 95% de la población dijo NO a una actividad que afectaría considerablemente las coberturas vegetales del municipio.

En este escenario surgen interrogantes cómo ¿Está respondiendo la institucionalidad y la política a los intereses del pueblo? ¿Cuántas tragedias más tendrán que pasar para que la clase dirigente entienda que los temas ambientales son fundamentales para el bienestar de la nación? y ¿Dónde están los grupos que tanto pregonan el valor de la voluntad democrática?. Lo sucedido en Mocoa es una desafortunada muestra de la realidad ambiental del país y una oportunidad de reflexión acerca de las nuevas perspectivas y prioridades que la nación debe tener.

Biólogo, Magíster en Gerencia Ambiental de la Universidad de los Andes, ha trabajado en temas ambientales desde hace más de 6 años pasando desde al amazonas hasta la costa caribe. Ha trabajado con poblaciones vulnerables y ha sido guardaparque del Sistema de Parques Nacionales.

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