Motivos para pensar seriamente en la constituyente que reformaría la justicia

Análisis Por

La necesidad de una reforma a la justicia en Colombia, se ha convertido en un hecho evidente y además de imperante. Pero entre todas las posibles soluciones existe una que en un principio ha causado revuelo y suspicacia de varios sectores políticos: una Constituyente para la justicia.

Una propuesta cuya mayor debilidad es sin lugar a dudas la persona que la propone, pues la Senadora Viviane Morales, además de ser considerada una destacada jurista, también ha sido fuertemente criticada por su visión de estado laico, y su intención que imponer a las minorías la visión cristiana de familia.

Pero fuera de esto, vale la pena observar con detalle la idea de la Senadora, y hoy les traemos la menos 3 razones para pensarse con seriedad aprobar la convocatoria a una Constituyente para reformar la justicia:

1. El actual ordenamiento político ha sido incapaz de hacerla

Mientras los colombianos evidencian la gran impunidad dentro del sistema de justicia, la corrupción y la “puerta giratoria” en sus altos cargos, los intentos para reformar tal sistema han sido por demás infructuosos, y se han convertido en una gran cadena de discursos y debates sin resultados.

Recordemos la Reforma a la Justicia del año 2012, hundida por el mismo gobierno de forma aún hoy cuestionada, después fue la Reforma de Equilibrio de poderes que buscaba eliminar la Comisión de Acusaciones de la Cámara (apodada comisión de absoluciones por su incapacidad de generar resultados), con lo cual se buscaba detener la impunidad para los altos cargos del país. Luego la Corte Constitucional la declararía inexequible, para un par de años después evidenciar la profunda corrupción entre los magistrados, cuyas familias han recibido puestos o dinero para todo tipo de actos (como postular al entonces Procurador Alejandro Ordóñez y lograra su reelección).

Lo últimos escándalos en la Corte Suprema de Justicia, la pérdida de confianza en esas instituciones y el hecho de que solo un Magistrado ha tenido un juicio político exitoso (gracias a la presión de la misma ciudadanía), ha sido la demostración misma de que el sistema no es capaz de reformarse a sí mismo.

Sea que al Gobierno de turno no le guste, que las Cortes tengan intenciones oscuras, o los Congresistas teman por sus cuotas, las ramas del poder han estado jugando en las últimas décadas a reformas fallidas, porque a ninguna de las tres les conviene.

2. Con una Constituyente se tendría plenos poderes para una verdadera reforma integral

Mientras al intentar reformar cualquier parte del Estado ha sido una tarea a pedazos en el Congreso, bien sea porque requiere de un trámite sumamente extenso, o porque no existe el consenso político para tocar todos los temas, una constituyente que está limitada exclusivamente a ese tema, podría con plenos poderes saltarse todos estos pasos, y buscar gracias al poder primario que la cobija una verdadera salida.

Una reforma integral sería más factible con ese método, que a través de varios Actos Legislativos vía congreso.

3. La Constituyente para la justicia que propone la Senadora sería incluyente.

Como se trata de un tema estrictamente de la Rama Judicial, es significativo ver que a través de este proyecto se busca que todos los sectores políticos de los partidos, movimientos y grupos significativos de ciudadanos, se vean representados a través de listas que se esperan tengan a sus más destacados juristas.

Además participarían las facultades de derecho de las universidades acreditadas de alta calidad en un 30%. Lo cual permitiría que todos estos sectores que se entienden tienen el conocimiento jurídico y político del tema pueda hacer la reforma.

Las listas serían cremallera, es decir, alternadas entre hombres y mujeres cada puesto de la lista, una idea que no ha podido prosperar para elecciones ordinarias y que serían una excelente demostración para este tipo de mecanismo.

Lo que sí faltaría por aclarar es como las listas se desligarían de los caudillos políticos de cada región que generalmente ponen los votos en cada elección, sin duda, un gran reto y un debate que solo inicia.

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