Partido Liberal, independiente

Análisis Por

En las democracias dónde existen elecciones libres, los partidos políticos que postulan candidatos a la Presidencia de la República por lo general lo hacen con el ánimo de ganar y de llegar a través de la ejecución del erario público a implementar su visión particular de la sociedad.

En algunas ocasiones, los partidos políticos no logran llegar solos al Gobierno, sino que requieren el respaldo en cuanto a votación de otros partidos políticos, por lo que generan coaliciones con ellos gobernando así de manera conjunta si llegan a ganar la elección.

Lo anterior a pesar de la obviedad, es menester recordarlo, precisamente porque en un sector de la opinión pública se ha posicionado la idea de lo deleznable que es que los partidos políticos que apoyaron en segunda vuelta la candidatura presidencial del derechista partido Centro Democrático lo hicieran esperando “mermelada”, puestos en el Ejecutivo, algo que no está mal porque justamente los partidos políticos se fundan para ello, para llegar a gobernar o cogobernar.

Lo reprobable no es que muchos partidos se hayan alineado con el candidato Duque, sino que algunos partidos políticos de distinta ideología se hayan alineado alrededor de la candidatura del partido más a la derecha del espectro político colombiano, teniendo sus ideales políticos como cosa estorbosa en medio de la negociación del acuerdo burocrático que normalmente es el paso siguiente a la suscripción del acuerdo programático entre sectores políticos, pero que en casos como el de algunos partidos que hasta el agosto 6 de 2018 fueron partidos de gobierno, ha sido al revés, reduciendo lo programático a un rosario de excusas y justificaciones carentes de sentido, después de recibir los puestos para sus amigos.

Esta disertación es un pequeño telón de fondo para reflexionar sobre la decisión de la declaratoria de independencia del Partido Liberal Colombiano en el marco del Estatuto de Oposición, un ordenamiento político novedoso, producto del Acuerdo del Teatro Colón.

Sin lugar a dudas, el objetivo de la Dirección Nacional del Partido Liberal Colombiano al unirse a la campaña del candidato de su némesis política encabezada por el senador Álvaro Uribe Vélez, no era otro sino el de mantenerse en el Gobierno Nacional, rehuyéndole a los “peladeros de la oposición”, lugares que el Presidente López Michelsen aludía como el peor escenario para un partido político colombiano, aun cuando para llegar a esa meta, la Dirección Nacional tuviera que actuar bajo una lógica plenamente racional, que incluyera renunciar a sus ideales o minimizarlos.

Tal vez en el cálculo racional de esa decisión, se consideraron que las consecuencias de cogobernar eran más y mejores que la consecuente división interna que surgiera de la renuncia a los ideales del partido. Y sin lugar a dudas en las primeras semanas del Gobierno Duque ello se vio así.

Si al partido MIRA, con tres senadores y un representante a la Cámara, le invitaron a ser parte del Gobierno Nacional a través del Viceministerio de Trabajo, asignado a su Director el exsenador Baena, ¿qué le hubiesen dado al Partido Liberal Colombiano, la segunda fuerza electoral en el Congreso de la República con 49 curules: 14 senadores y  35 representantes? Mínimo un par de ministerios o un par de entidades descentralizadas de relevante importancia ante la opinión pública. Cosa que nunca sucedió.

¿A eso se referiría el Expresidente Gaviria cuando hizo alusión a la ausencia de la invitación por parte del Gobierno Duque para con el Partido Liberal? Eso no lo sabemos aún, sin embargo lo que sí sabemos es que el resultado del cálculo racional en la decisión de ser o no parte del Gobierno Nacional 2018-2022, se suma a los resultados de la gestión del Expresidente en los últimos años, tales como la campaña por el Plebiscito por la Paz de 2016, la consulta liberal de noviembre de 2017, los resultados de las elecciones para Congreso de marzo y las elecciones presidenciales de mayo de 2018.

A pesar de que la declaratoria de independencia, constituye un “peladero” de facto dado que no se pueden nombrar candidatos o militantes de un partido declarado como independiente en el Gobierno Nacional mientras dure esa declaratoria, una de las ventajas que tiene esa declaración para el liberalismo militante del Partido Liberal es que no tendrá que ser parte del comité de aplausos de un Gobierno cuyo Jefe a tan sólo un mes de posesionado, ni alcanza el 50% de aprobación a su gestión en las encuestas; un Gobierno cuyo Ministro de Hacienda sale a anunciar reformas tributarias a cuenta gotas, sin siquiera dejar claro ante la opinión pública  para qué ni por qué se hace necesario que personas que ganen 3 salarios mínimos tengan que declarar renta o que los huevos, la leche, el pan, la papa, la yuca y el plátano tengan que pagar Impuesto al Valor Agregado-IVA; un Gobierno cuyo Ministro de Hacienda sale a decir que las cosas que dice las dice a título personal, pasando por alto que los anuncios que hace, lo hace en calidad de miembro de un Gobierno liderado por un Presidente que no se ha pronunciado con suficiente fuerza al respecto.

Y tal vez, esa declaración de independencia, cuya primera solicitud provino desde el Directorio Municipal Liberal de Medellín Antioquia y tuvo eco en la Bancada Liberal de Senado que en pleno, el 21 de agosto le remitió una carta al Expresidente Gaviria solicitándola, tendrá precisamente mucho más eco el próximo año en plenas elecciones territoriales, ya que el liberalismo militante podrá de nuevo enarbolar el deslucido trapo rojo, diciendo esta vez que sus dirigentes han plantado cara a un Gobierno que quiere desmontar los subsidios a los servicios públicos en los estratos 1, 2 y 3, un Gobierno que desmontó un programa exitoso como el de Ser Pilo Paga, un Gobierno que quiere subir las tarifas a la energía eléctrica en la Costa Atlántica como única solución al problema de Electricaribe, un Gobierno que prefiere colocar a los escasos y muchas veces mal formados policías a  perseguir jóvenes de estrato bajo que consumen un par de cigarrillos de marihuana en la calle, que dedicarlos a perseguir a los grandes capos o a las mafias que roban y atracan a diario.

Es decir que si bien es cierto que el cálculo racional de la Dirección Nacional Liberal le salió mal y ya no hay ni habrá cargos burocráticos en el corto plazo, la independencia del liberalismo militante, de seguro le podrá servir a los senadores liberales rebeldes como dice en su misiva del 21 de agosto “volver a conectarse con el país”, y a los senadores gaviristas, reconocer el error que fue hacerle campaña a un Gobierno tacaño, como todos los gobiernos de derecha, con lo que le dan la razón a los militantes rebeldes de que hay más liberalismo que Partido Liberal.

Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales 2014-2018.

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