Paz con justicia social verdadera ¿realidad o falacia?

Análisis Por

Autores: RAUL A. SOTO A. Presidente de FEDERACION ESTATAL CTU-USCTRAB
FRAYDIQUE A. GAITAN R. PRESIDENTE CONFEDERACION CTU-USCTRAB

La segunda semana de febrero de 2.017 se concreta una aspiración nacida en la  sentida necesidad coyuntural de renovar la representación de los trabajadores colombianos, ante al Estado, una de las instancias fundamentales para resolver y acordar los asuntos laborales.

En ese momento se crea la Central de Trabajadores de la Unión Sindical Colombiana del Trabajo (C. T. U. USCTRAB),  fruto del desarrollo coherente de la USCTRAB, sindicato materializado en el 2.013 tiene, entre sus principios orientadores, establecerse como una plataforma de representación, desde un lenguaje contemporáneo, interpretando adecuadamente los signos de los tiempos, en la realidad, materializando los conflictos sociales y laborales. Desde la construcción de confianza, como estrategia metodológica, haciendo un esfuerzo por generar un sindicalismo civilista, pluralista, incluyente  y participativo. Consecuentemente, las líneas de acción están dirigidas a profundizar la democracia como construcción permanente, acuñando el tripartismo en todos los escenarios de discusión laboral, de manera que el diálogo social se posicione como estrategia dialéctica de ejercicio discursivo, desde la apertura ideológica, filosófica, política, explicativa e incluyente.

Así, se desarrolla la definición de la categoría rectora de Ciudadanía Laboral, entendiendo que la ciudadanía implica futuro trabajador, pues la generación de recursos y salarios dignos para la subsistencia, tiene en el ejercicio de la fuerza laboral propia, su concreción honesta y responsable. Esta perspectiva, enfrenta permanentemente a la      C. T. U. USCTRAB en la defensa por el ejercicio pleno de los derechos laborales,  para cada persona. En conclusión, profundizar en el ejercicio de los derechos laborales para todas, es avanzar en el ejercicio de la democracia, esa es la razón de ser, el mapa, la brújula  y el norte de toda la actividad sindical. Como lo señaló EDUARDO GALEANO en su momento: “somos lo que somos y somos lo que hacemos; para cambiar lo que somos.

En tal sentido,  debatiremos un aspecto relevante en materia de empleo Estatal y privado, no solo la expedición del Estatuto del Trabajo, también y como fruto de no la expedición de este,  el desorden en la estructura salarial del Estado, para nosotros  del deber ser de la agenda del sindicalismo,   en donde  unos trabajadores tienen en promedio 3.5 SMLMV, otros  cumpliendo los mismos requisitos legales, tienen más de 10 SMLMV. Tal es el caso de las famosas Agencias del Estado, pro-privatizadoras e incluso algunas de ellas seriamente cuestionadas, a las cuales prácticamente nadie vigila y que se ocupan de materias tan diversas, que pasan por medio ambiente, defensa jurídica del Estado, infraestructura, hidrocarburos y otras.  Estas agencias, desmontaron el principio de a: “a Igual trabajo, igual salario” de la Carta Política y desarrollado por las altas cortes,  generando una diáspora de salarios asimétricos, que vulneran el orden legal  y generan injusticia social. En la lucha del sindicalismo debería estar en primero orden esta problemática para dar una seria discusión sobre esto,  de manera que iguale a quienes han sido excluidos ilegalmente de esta nueva realidad salarial. Tal parece que esta triste realidad,  no trasnocha a los ex trabajadores,  hoy cabeza de la dirección sindical. Para una mayor ilustración de este debate, traemos a colación la sentencia,  que a continuación nos permitimos citar de texto, a fin de una mayor claridad:

“Sentencia T-018/99 PRINCIPIO A TRABAJO IGUAL SALARIO IGUAL-Alcance  En reiterada jurisprudencia de ésta Corporación, se ha señalado que el derecho a la igualdad, no plantea una igualdad matemática, sino una igualdad real, que busca un trato igual a las personas que se encuentran bajo unas mismas condiciones, y que justifica un trato diferente sólo cuando se encuentran bajo distintas condiciones. Con base en éste derecho fundamental contenido en la Carta Política es que se ha dado desarrollo el principio de “a trabajo igual, salario igual”. No se puede dar un trato discriminatorio entre trabajadores, que cumpliendo una misma labor con las mismas responsabilidades, sean objeto de una remuneración diferente. Al respecto cabe señalar que no se puede dejar en manos del mismo empleador, la posibilidad de que éste desarrolle criterios, subjetivos, amañados y caprichosos que pretendan justificar un trato discriminatorio entre trabajadores que desarrollan la misma actividad.” (Negrita fuera de texto).

En el campo del Empleo Estatal,  los gobiernos del post  acuerdo,  de la mano del sindicalismo, que es parte fundamental de la sociedad civil, ambos deberán asumir un gran compromiso con la Negociación Colectiva en el Sector Público, cambiando  en forma definitiva, la falta de voluntad política en relación con la expedición del  Estatuto del Trabajo y también la Carrera Administrativa, con el fin de que esta sea realmente una profesión a seguir y no un obstáculo, como ocurre hasta por diversas causas como son: la burla al mérito, la corrupción fundada en la venta de los exámenes, la mala estructuración de los concursos, entre otros. La expedición del  Estatuto del Trabajo  relevante para nuestra Confederación ha sido objeto de negociación merced a la propuesta de CTU-USCTRAB, hoy ha sido acordada su tarea y su desarrollo y posterior discusión y aprobación en el Congreso, EL ACUERDO NACIONAL DE CONFEDERACIONES Y FEDERACIONES CON EL GOBIERNO NACIONAL EN 2017, contempla esta realidad en su acuerdo número 9,  en donde valga decir,    los voceros del “sindicalismo del frente nacional”, excluyente por su propia naturaleza,   nunca antes lograron acordar este importante asunto.

Se busca entonces que aspectos fundamentales tales como  equidad salarial; Igualdad de oportunidades para los trabajadores; remuneración mínima vital y móvil, proporcional a la cantidad y calidad de trabajo; estabilidad en el empleo; irrenunciabilidad a los beneficios mínimos establecidos en normas laborales; primacía de la realidad sobre las formas;  garantía a la seguridad social; sean desarrollados y aplicados oportunamente, pues estos principios son la talanquera para impedir la proliferación de la tercerización y la injusticia salarial, entre otros aspectos de la vida laboral,  en la función pública y desde luego privada, que se ilustra y lo podemos evidenciar en el problema actual de los trabajadores de la salud.

De otro lado y materia de esta discusión, en  la era del post acuerdo, uno de los mayores desafíos para el sindicalismo consistirá sin duda en debatir una agenda tendiente a terminar con  las grandes inequidades e injusticias de una sociedad que ha excluido una importante franja de ciudadanos, que claman por oportunidades de estudio,  trabajo, seguridad social, vivienda y recreación. Lo anterior,   significa cambiar el actual estado quo, es decir,   el estado de cómo están las cosas, implicando,  en nuestra opinión,  la construcción de una sociedad civil fuerte y democrática, silenciando para siempre los fusiles e impidiendo nuevos brotes de subversión e inconformidad, teniendo como instrumento el Dialogo y la Concertación Social, consolidando una clase media fuerte,  permitiendo el empuje del progreso de nuestra Nación.

No obstante,  la Sentencia C-614 de 2009, dejó  en claro el tema de la tercerización del sector público, los gobiernos han sido carentes de voluntad política y por lo tanto podemos inferir  y al mismo tiempo reiterar la necesidad de fortalecer nuestra débil sociedad civil, muchas veces usurpada por representantes del establecimiento o fuerzas oscuras. La Sociedad Civil del Cambio,  deberá alcanzar niveles de organización  superando el pobre 3% o 4% que hoy representa respecto de la Población Económicamente Activa (PEA), lo anterior,   significa que de los 22 millones de trabajadores activos, debemos llegar  a organizar  en los próximos diez años, cuando menos cinco millones de estos y en un periodo similar, otra cantidad igual o superior,  lo que implica un gran esfuerzo para acabar con la informalidad y la injustica social en el mundo del trabajo.

De esta forma  cesará la horrible noche, siempre que los gobiernos tomen en serio el DIALOGO,  LA CONCERTACION SOCIAL Y LA NEGOCIACION COLECTIVA y  nos dejen entender que, transformar la sociedad es posible si damos un lugar preeminente al trabajo y aprendemos  del valor de la participación y  del  debate, respetando y teniendo en consideración las ideas y principios de nuestros contradictores con el fin de llegar a la negociación o  concertación, según sea el caso y sobre todo, cumpliendo lo acordado.

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