Polarización y mirada idílica del pasado

Análisis Por

Cuando se analiza nuestra realidad social y política, con cierta perspectiva catastrofista -frases como estamos ‘al borde del abismo o del caos’, reflejan lo anterior-, recuerdo lo planteado por el colega Fernán González en el sentido de que existe la tendencia a una lectura idílica del pasado, lo cual lleva a ver el presente como catastrófico.

Esto me viene a la memoria cuando reflexiono sobre la situación actual de la opinión política y social nacional en relación con los acuerdos de terminación del conflicto armado, la construcción de paz y la polarización política de la opinión.

La polarización ha sido una constante en nuestra historia política; sino como leer el periodo de confrontación política entre liberales y conservadores, que incluso esta en la base, junto con el problema agrario, de la violencia bipartidista de un largo trecho del siglo anterior. Era la época en la cual los jefes políticos Laurenao Gómez, conservador y Alfonso López Pumarejo, liberal, eran vistos por sus antagonistas como una especie de encarnación del ‘demonio’. Sin embargo, los colombianos fuimos capaces de superar ese periodo de enfrentamiento violento con el Frente Nacional y logramos entrar a nuevas realidades y nuevas polarizaciones.

Hoy día nos quejamos de una nueva polarización alrededor de las posiciones sobre la superación concertada del conflicto armado y la modernización o no de la sociedad colombiana. Pero, esas polarizaciones políticas en la historia colombiana son casi lo ‘normal’ de la controversia. Lo que tenemos que insistir todos y desde todos los lados del espectro político, es en que no podemos ni estimular, ni propiciar, ni aceptar el uso de la violencia física contra el adversario, es decir, es inaceptable que se atente o se mate a alguien, cualquiera sea su posición política o ideológica. Respeto total por las posiciones de los otros.

Por supuesto, que yo preferiría un ambiente político menos caldeado, más respetuoso del otro -con consensos sobre grandes temas nacionales, expresión de Convergencias-, pero unos son los deseos y otras las realidades; la polarización puede indicar es que los votantes parecen preferir posiciones extremas, más que posiciones de centro, pero eso se verá en el resultado electoral. Por eso el buen resultado electoral de la denominada ‘posverdad’ o modalidades de mentira y engaño.

Habría que diferenciar dos estrategias, una es la de hacer pedagogía política, y la otra, la que pretende ganar adeptos para una causa o una posición; confundir esto probablemente es lo que ha llevado a los partidarios de los acuerdos de terminación concertada del conflicto armado, a ser pocos eficaces en lograr resultados electorales favorables. Además del alto nivel de dispersión en que se encuentra ese sector del escenario político, con muchos candidatos-aspirantes y poco interés real en construir un frente político común que los represente y comprometa.

La pregunta que me surge al respecto es: ¿lo preocupante es la polarización política, o más bien que no haya un mensaje que contrarreste el del adversario, o el problema son los mecanismos -medios de comunicación utilizados- y las estrategias de la difusión política, la propaganda política dirían algunos? Creo que para ser exitosos electoralmente se debe ser eficaces en transmitir un mensaje y con los adversarios políticos de lo que se trata es de llegar a algunos acuerdos sobre reglas del juego y unas instituciones serias y sólidas que sean capaces de hacer valer el respeto por todas las posiciones política.

Doctor en Ciencias Políticas, de la Universite Catholique De Louvain, y Magister en Política Social de la Universidad Externado de Colombia. Es autor de múltiples investigaciones y actualmente Profesor asociado de la Universidad Nacional.

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