¿Por qué debemos permitir que los sectores más extremos también tengan su candidato?

Análisis Por

¿Es válido tener candidaturas como las de Alejandro Ordóñez, o Viviane Morales, que ante la opinión pública representan los valores de sectores específicos aglomerados en su mayoría en grupos de creyentes cristianos, como quiera que cada denominación se identifique?

Antes de despotricar contra las ideas de algunos de estos candidatos, que llevados por la idea de que tienen las mayorías de un país creyente, y que por lo tanto las ideas y valores de esas denominaciones son las que deben regir transversalmente la sociedad, es necesario preguntarnos por la democracia en sí misma, y el desafío que representa para ella tener este tipo de posturas en el juego electoral.

 

LA VERDADERA DEMOCRACIA

La democracia como la defendemos, como se la hemos achacado a países como Venezuela que parecen ya no cumplir con sus mínimos de existencia, bien podría definirse como una sociedad que acepta un proceso electoral donde mayorías eligen a sus gobernantes y por lo tanto las ideas que regirán a todos.

De hecho la democracia va mucho más allá, como Amartya Sen lo diría la democracia, más que una regla de mayorías, es el valor que se le da a una discusión libre, es decir a la capacidad de los ciudadanos de tratar libremente sus preferencias con acuerdos como la protección de las minorías, y sus derechos, y por lo tanto la protección de los derechos humanos en sí mismos.

En otras palabras, el que toda persona pueda elegir y ser elegida, es más importante por el hecho de la elección misma, la capacidad de decir en un debate público lo que pueda convencer a las mayorías, sin cruzar la frontera de atacar los derechos de las minorías.

 

LA CONTRADICCIÓN

La contradicción se presenta cuando llegamos a un debate donde, por ejemplo, un candidato dice que la idoneidad de un funcionario público está relacionada con el hecho de que se autodenomine ateo, como ocurrió cuando el Exprocurador y precandidato Alejandro Ordóñez cuestionó las decisiones del Ministro de Salud por considerarse ateo.

Otro ejemplo, cuando la Senadora Viviane Morales, convocó a millones de colombianos, para firmar y promover un referendo contra la adopción por parte de viudos, solteros, divorciados, o parejas del mismo sexo. Aún cuando el derecho de un niño a tener un hogar como lo establece la constitución y no una denominación religiosa, estaba por encima de dicha consulta.

Ahora ambos personajes de la vida política, intentan llegar a una candidatura viable para lograr la presidencia de la República, promoviendo ideas que bien se pueden considerar en contra de la misma democracia que les permite participar en ese ruedo político.

 

QUE EL PAÍS DECIDA

Pero darles esa voz y permitir el debate sobre esas ideas, parece lo que la democracia en sí mismo es. No se puede negar que existen sectores en Colombia que creen en las ideas de candidatos de este tipo, cómo si bien fuera de un ángulo religioso, existen grupos y ciudadanos en general que creen en proyectos como los de los partidos de izquierda más radical o los partidos de extrema derecha.

El debate es el mismo. Antes de condenar la candidatura de una de estas personas por sus ideas religiosas, cabe dar el debate con ellos, mencionar las coherencias e incoherencias que existen dentro de sus propuestas, y formas de comunicación. Y dar el espacio para que la democracia permita que los sectores que tienen esas ideas, lentamente sean desmitificados.

 

NO ES TAREA FÁCIL

Trump, el Brexit, o el resurgir de partidos con visiones más radicales en Europa en general, demuestran que algunos de estos debates pueden caer en los sesgos, la llamada “posverdad” y la manipulación.

De ahí el miedo de algunos sectores frente a las candidaturas más extremas, y de ahí la necesidad de crear verdadera democracia. Es nuestra tarea como sociedad, permitir el debate, permitir que diferentes sectores y denominaciones tengan su candidato, y sobre todo luchar para que la democracia se proteja.

Quizás sea peligroso creer que la mayoría de los ciudadanos reconoce la necesidad de proteger las libertades dentro de una democracia, pero convencer a los ciudadanos de esa necesidad es la esencia misma de ese sistema. Grandes y difíciles debates se avecinan.

Es decir, rechazar a un candidato por representar a un sector no es el camino, bienvenida la candidatura de Alejandro Ordóñez, Viviane Morales, Piedad Córdoba, Gustavo Petro, Clara López, Juan Carlos Pinzón, el que está a favor de la paz, o “el que ponga Uribe”, bienvenido el debate, y que logremos evitar un suicidio democrático en las urnas.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

*