“Porque joven es paz y reconciliación”

Análisis Por

Los pasados 19, 20 y 21 de agosto de 2017 en la ciudad de Medellín se realizó el XI Festival Nacional de la Juventud con el lema “Porque joven es paz y reconciliación”, lema que en la declaración política del Festival se traduce en cinco “puntos mínimos y convergentes de los diferentes procesos juveniles del orden nacional y territorial”, adicionales a los clásicos que han estado en las agendas políticas juveniles como la democracia juvenil real, la participación juvenil eficaz en la formulación de las políticas públicas juveniles territoriales y el anhelo de la paz con las FARC; dichos puntos se enuncian a continuación:

“1. El acceso a la educación real y efectivo para el conjunto de las y los jóvenes colombianos. Redirigir el presupuesto general de la nación para tener un sistema educativo de acceso universal y gratuito en todos sus niveles, que, de forma progresiva, gradual y continua, garantice el acceso a todo el sistema educativo público y estatal. Subsanar el déficit, fortalecer la planta docente, infraestructura, transporte escolar, alimentación y tarifa diferencial, son condiciones para escalar en garantías sociales y dignificar la vida de los jóvenes en las ciudades y en los campos, donde el Estado Colombiano ha sido marginal.”

“2. El trabajo en condiciones dignas para la juventud colombiana, esto es fortalecer la economía del país y avanzar en la erradicación del desempleo y la informalidad. Reconocer, el desbalance entre los salarios que percibimos los jóvenes y los costosos que resulta superar los niveles de pobreza. A su vez se requiere promover e incrustar las economías solidarias y emprendimiento alternativos como elemento fundamental para contrarrestar las economías ilegales, al tiempo que equilibra los esfuerzos del joven trabajador con condiciones justas y dignas, que reconozcan sus particularidades y realidades promoviendo el acceso al deporte, el arte, la cultura y la continuidad de la educación desde los puestos de trabajo.”

“3. Mayor inversión para el desarrollo de la cultura, el arte, el deporte, la ciencia y la investigación como elementos necesarios para la formación integral de las y los colombianos. Denunciamos que en esta materia no se ha contado con el respaldo del Estado colombiano. Rechazamos tácitamente la reducción presupuestal a estos campos, y estamos en disposición de movilizarnos conjunta y unitariamente por #NoRecortesMisSueños. Llamamos a las y los colombianos a tomarnos parques y plazas, para defender la inversión del deporte, a la ciencia, investigación, el arte y la cultura.”

“4. La desmilitarización de la vida juvenil es una prenda de garantía para la no repetición de la vinculación de los jóvenes en la guerra. Eliminar la visión punitiva y de criminal con que se mira al joven desde la institucionalidad es fundamental para que se puedan redirigir propuestas de impacto social. Exigimos la modificación de las normatividades, que, como el código de policía, estigmatizan las expresiones juveniles y la protesta social, de igual manera continuaremos trabajando por el desmonte del ESMAD y la solución dialogada a los distintos conflictos sociales que se presentan en la sociedad colombiana, rechazamos la fuerza desmedida del Estado para resolver los mismos. La libertad y objeción de conciencia al servicio militar obligatorio es una propuesta vigente para la consecución de la paz. Avanzar en un servicio social para la paz y la reconciliación, es brindarle un contingente de hombres y mujeres jóvenes al país, que se prepararían en pedagogía de paz y en resolución de conflictos, para fortalecer una estrategia de reconciliación nacional. Cambiar las balas por las palabras es un compromiso que el Estado debe honrar, hacer valer y cumplir.”

“5. Los enfoques diferenciales ayudan a la generación de una propuesta integral.
Reconocer que hemos sido discriminados por ser jóvenes víctimas del conflicto, mujeres jóvenes, jóvenes disidentes sexuales y jóvenes campesinos, permite un mejor entendimiento de las condiciones que hemos vivido los jóvenes, y permitirá buscar soluciones efectivas e incluyentes, entre esto es necesario eliminar los muros y barreras creadas entre el campo y ciudad, y construir una nueva territorialidad que preserve el medio ambiente y la naturaleza, y superar la condición del joven como sujeto exento de derechos; esto nos lleva a impulsar la articulación de iniciativas de jóvenes campesinos y jóvenes urbanos para luchar por cerrar la brecha de desigualdad en Colombia.”

Estos cinco puntos, de acuerdo con el documento se podrían interpretar como los frentes de acción en los que se pretende trabajar para superar la desigualdad y la inequidad, bajo el entendido de que son deudas históricas que el Estado Colombiano ha desconocido de manera sistemática, que si se atendieren de manera eficaz, permitirían la construcción de paz, ya que reducirían los conflictos sociales que pueden convertirse en conflictos políticos con consecuentes acciones armadas.

Ahora bien, un tema importante que se dejó para después es el de la reconciliación y el gran ausente es el de la participación en el proceso de negociación con el ELN, que se dejaron en responsabilidad de los festivales territoriales.

Los festivales de la juventud siempre han servido como escenario de encuentro de las expresiones organizativas juveniles en los niveles territoriales y nacionales y como mecanismo para la articulación de agendas políticas territoriales y el de éste año no ha sido la excepción.

Habrá que esperar si la de éste año, será una agenda que de verdad se tramite o tendrá el mismo destino de las agendas de los últimos festivales.

Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales 2014-2018.

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