Posibles soluciones a la crisis carcelaria

Análisis Por

Ni al crear más delitos, ni al aumentar las penas se desincentiva el cometimiento de las conductas punibles, no solamente por la ineficacia del sistema penal, que en gran parte se da por la no denuncia e igualmente por la congestión procesal, sino al modificar la política criminal estatal centrándose en la prevención y no en la represión.

La solución no es la creación de nuevos centros penitenciarios, ni las cárceles móviles como lo ha propuesto la actual ministra de Justicia Gloría María Borrero.  Es necesario replantear la función retributiva y resocializadora de la pena, porque en la actualidad no se está cumpliendo, en gran parte debido a la inminente vulneración de los Derechos Humanos.

¿Podría ser el trabajo social una forma de pena?

El trabajo social podría ser dentro o fuera de la institución carcelaria, teniendo en cuenta los estudios y las cualidades del sujeto, por ejemplo: Si se trata de una persona que cometió un delito informático, este sujeto podría pagar el tiempo de la pena con servicio social en la fiscalía o en alguna entidad e incluso desde la misma cárcel (si se logra demostrar que es un peligro para la sociedad, caso en el cual se le deberían brindar los insumos necesarios), lo anterior contando con plena vigilancia y seguimiento estatal.

Sería un cambio de paradigma que representaría a largo plazo, descongestión en las cárceles e igualmente facilitaría la resocialización, la auto expiación del sujeto y reincorporación del sujeto a la vida civil. E incluso se podría retomar la propuesta Petrista de que el Sistema carcelario dependa del Sena, para lograr la tan anhelada integración social.

Es necesario ir dejando paulatinamente de lado la medida de privación de la libertad (bien sea en el domicilio o intramural) y propender por medidas sociales, según las aptitudes de los sindicados.

El Estado de cosas inconstitucionales

Por medio de la Sentencia T 153 de 1998, la corte constitucional anunció el estado de cosas inconstitucional que se ha prolongado hasta nuestros días, en palabras de la corte:

“Las cárceles colombianas se caracterizan por el hacinamiento, las graves deficiencias en materia de servicios públicos y asistenciales, el imperio de la violencia, la extorsión y la corrupción, y la carencia de oportunidades y medios para la resocialización de los reclusos. Esta situación se ajusta plenamente a la definición del estado de cosas inconstitucional”

Si el problema fuese simplemente el hacinamiento, la respuesta sería las asociaciones público privadas o quizá la privatización de las cárceles como se ha dado en países como Estados  Unidos. Pero la crisis carcelaria es multidimencional que no obedece a una arista, ni tiene un antídoto por autonomasia. Es menester para la superación del estado de cosas inconstitucionales lo siguiente:

  • Que la política criminal se focalice en la prevención, no entendida como aumento de las penas, sino como cultura ciudadana en el respeto por el otro e igualmente en la no obstrución de la justicia y en general en el cumplimiento de los fines del estado.
  • La contenplación de penas alternativas a la privación de la libertad cuando el sujeto cumpla con determinadas condiciones.
  • El apoyo de entidades gubernamentales para las cuales reclusos prestarían sus servicios, bien sea dentro o fuera de las instalaciones.
  • La modificación e incluso eventual despenalización de algunos delitos, como lo son por ejemplo: la inasistencia alimentaria
  • La suspensión, alteración o suposición del estado civil, el incesto, entre otros.

¿Deberían despenalizarse los delitos políticos, al estos derivar de la desobediencia civil que es legítima?

1 Comment

  1. Creo que lo fundamental es levantar nuestros ojos a los cielos y reconocer que solo nuestro creador puede cambiar un corazón de piedra en un corazón sensible, siendo así un ser humano dispuesto a hacer su voluntad, a amar a su prójimo sin esperar nada a cambio.

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