PROPUESTAS MAQUILLADAS DE PROTECCIÓN A LA MUJER

Análisis Por

Un debate en el Concejo de Bogotá, enciende las alarmas sobre la protección de las mujeres frente al acoso, y los adecuados usos de las políticas y normas para evitar ese flagelo.

No es un secreto que el 64% de las mujeres en transmilenio se han considerado víctimas de acoso por parte de los hombres en el sistema, como tampoco es un secreto que son una población más vulnerable a este tipo de hechos.

Basado en estos argumentos el Concejal Marco Fidel Ramírez, el mismo que se pasó en plena campaña al plebiscito al NO, que atacó al Ministerio de Educación por las supuestas cartillas, y que basado en un video de un discurso, dijo que había lo que él definió “ideología de género”, en los Acuerdos de paz (hecho que hasta el momento se ve totalmente desmentido).

Ahora se ha vuelto viral, su idea de hacer que las mujeres en horas pico, tengan el uso preferencial de las sillas rojas, que actualmente son para todos los usuarios, mientras las azules están hechas para discapacitados, embarazadas, adultos mayores o con bebés.

Con esa medida alega el Concejal: Si pretendemos respetar el derecho humano de todas las mujeres a ser respetadas, consideradas y dignificadas mi propuesta es absolutamente pertinente”

 

¿LA MEDIDA CUMPLE SU OBJETIVO?

En diferentes entrevistas el Concejal ha manifestado que su medida aminora, pero no acaba el problema del acoso, y se basa en encuestas de la Secretaría de la Mujer que muestran la gravedad de estos hechos, pero ¿Tiene cifras de la efectividad de la medida en caso de implementarse? ¿Es posible en horas pico, con un sistema a punto de colapsar, qué se cedan esos asientos con esa facilidad? Para la Secretaría de Movilidad, no. ¿Poner a las mujeres a un lado y a los hombres en el otro, es una medida para no tener dicho acoso en el futuro?

La Secretaría de Movilidad, ya había intentado mitigar el problema, a través de los vagones exclusivos para las mujeres, como también ha intentado camuflar policías de civil para el mismo efecto, pero las cifras aún no hacen justicia a las medidas.

Tomando en cuenta estos hechos, muchas activistas han calificado el proyecto, como segregacionista, y sexista. De hecho una analogía interesante se puede hacer con las nuevas medidas de inmigración que promueven líderes como el Presidente Donald Trump, o la candidata a la Presidencia de Francia Marine Le Pen, esta última en el último debate de esta semana con su rival y favorito Emmanuel Macron, afirmó que la solución al problema migratorio, es retirar la doble nacionalidad y deportar a todo el que sea considerado extremista (aislarlos), y la respuesta ante la medida por parte de Macron fue contundente:

 

  • Si alguien está dispuesto a hacer un atentado, ¿Cree usted que le va a intimidar el retiro de una nacionalidad?

 

Aunque parezca increíble, la pregunta se podría trasladar al Concejal Ramírez

  • Si alguien quiere acosar a una mujer ¿Cree usted que le va a intimidar el hecho de que esté sentada frente a él?

 

Además podríamos añadir:

  • ¿Siendo las mujeres mayoría en el sistema, podemos sentarlas a todas y evitar ese acoso?

Una medida para aislar a las mujeres, para buscar “salvarlas” del acoso, parece una medida que desconoce las causas culturales de dicho acoso en sistemas como transmilenio, y que busca sin cifras, decir que alejar a las mujeres de los hombres ayuda a mitigar este problema. Parece más una medida para mostrar a los hombres que su conducta no es adecuada para este lugar, pero no les enseña nada sobre el papel de la mujer en todo aspecto de la vida social.

Probablemente el debate está en hablar de pedagogía efectiva (revisando la existente), y del cambio de una cultura donde en todo espacio, y lugar, el acoso sea sinónimo de repudio social y protección hacia la víctima, sin importar sexo, raza, o credo.

Podríamos finalmente analizar, que entregar a las mujeres el asiento, por su condición de ser mujer, no parece una medida que hable sobre igualdad de género, sino más bien, de la clásica idea en la que se enmarca el típico cliché machista: “el caballero, le cede la silla a la dama, por el hecho de ser dama”, un reflejo, de una cultura que la propuesta supuestamente intenta combatir, pero al parecer solo refuerza.
Como lo diría la feminista Mar Candela: Las nuevas Bogotanas merecen una ciudad sin sexismo, sin segregación social a las mujeres, sin leyes que las hagan vivir con la responsabilidad de cuidarse a sí mismas. Una ciudad donde combatir el acoso callejero y la violencia hacia las mujeres no sea aislar a las mujeres de los hombres”

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