¿QUIÉN “SALVARÁ” A YOPAL?

Análisis Por

Yopal, como Capital del Casanare, es una ciudad llena de problemáticas sociales, falta de agua y un Alcalde elegido mientras estaba preso, investigado por una urbanización ilegal, y que salió libre por vencimiento de términos al que además llaman “John Calzones”, pero si esto le parece poco, la Alcaldesa encargada podría sorprenderlo más.

Con el Decreto 036 de 2017, la Alcaldesa encargada Luz Marina Cardozo “hace entrega simbólica del municipio de Yopal al Señor Jesucristo”.

Nadie duda que la creencia que prima en Colombia es la que invoca al cristianismo, pero tampoco se debe dudar que el Estado es laico, o incluso como algunos afirman aconfesional.

Lo ocurrido con este decreto del 9 de Junio de 2017 en Yopal, no solo rompe con el concepto mínimo de una sociedad que es diversa, donde los decretos y las políticas de un gobierno deben encaminarse al bienestar social que tanto hace falta en ciudades como Yopal, sino además cabe preguntarse si como lo afirma el “Considerando” del decreto que afirma cosas como que “Todo Gobernante instituido por la voluntad de DIOS tiene el deber en primer lugar de velar por el bienestar espiritual de sus gobernados”, guarda alguna coherencia con una democracia que invoca el poder del pueblo, y los derechos innatos a ellos que no pueden ser violados a razón de ninguna creencia.

¿Estamos sustituyendo la Carta Magna con la Biblia? Una pregunta pertinente a un Gobernante que anhela primero la “salvación” de sus Gobernados, y que por lo tanto le entrega el municipio a Jesucristo, o que prefiere citar versículos de este Libro, antes que referirse a los derechos consagrados vía Constitución.

Nadie puede cuestionar que un Alcalde o Alcaldesa sean creyentes, o tenga una fuerte convicción religiosa, pero lo que no podemos permitir es que esas creencias sustituyan el contrato social que los ciudadanos a buena forma, mantenemos con el Estado, independientemente de nuestro credo.

Esta entrega “simbólica” no debería eso sí, ser el tema de los debates que aquejan a Yopal, sino la forma cómo afrontamos los desafíos que enfrenta esta capital, y las soluciones que sus habitantes creyentes o no creyentes esperan de sus Gobernantes, los cuales o enredados con la Ley o entregando las llaves de la ciudad al Dios en el cual creen, no solucionarán esos desafíos. ¿Quién “salvará” a Yopal?.

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