Rechazo a la violencia en la marcha de las universidades: ESMAD y encapuchados por igual

Análisis Por

La semana que termina dejó un saldo de fuertes protestas de estudiantes de universidades, principalmente en Bogotá, donde los choques entre los marchantes y el ESMAD fueron sumamente violentos.

Todo comienza en las protestas de la Universidad Distrital, que reclama ante los recientes hechos de corrupción revelados en varios medios de comunicación en ese ente, como lo contamos en Ola Política.

Pero el viernes cuando tanto universidades públicas como privadas decidieron adelantar una nueva jornada que inició de forma pacífica, se volvieron a presentar choques, y el terror llegó a las instalaciones de la sede principal del ICETEX, en Las Aguas (centro de la capital), donde un grupo de encapuchados intentó prender fuego a la sede, y se enfrentaron con funcionarios y visitantes, que se defendieron con los elementos que encontraron a la mano.

Aunque este tipo de actos siempre es rechazado por la mayoría de los estudiantes que protestan y los directivos de las universidades, el ESMAD ha sido blanco de fuertes críticas de la comunidad educativa, por lo que se considera un accionar completamente desproporcionado durante toda la semana.

¿El ESMAD fuera de control?

La fuerza que controla las marchas, tuvo un saldo muy negativo toda la semana (además de los videos que en el pasado han dado cuenta incluso de claras violaciones a los derechos humanos contra los que participan en la protesta social) a esto se suma, primero, los gases lacrimógenos que al inicio de la semana afectaron a los usuarios del Hospital San Ignacio de la Javeriana, segundo, su uso de la fuerza fuera de todo control, contra docentes y universidades de estas entidades, tanto públicas como privadas, y tercero, por el efecto de los mismos gases lacrimógenos contra estudiantes del Colegio Policarpa Salavarrieta, que sufrieron desmayos e incluso uno de ellos convulsiones (todo ocurrido al interior de la misma institución, y sin que esos estudiantes tuvieran nada que ver con la protesta), un hecho repudiado que entrará en investigación según anunciaron las autoridades.

Pero más allá de las investigaciones, el comportamiento de esta fuerza parece no cambiar marcha tras marcha, y ahora cabe la pregunta ¿Toda esta escala de violencia en las protestas de estudiantes de esta semana pudo reducirse de no agredir de forma desproporcionada a los que sí salieron de forma pacífica a marchar contra la corrupción en la U. Distrital?

Es evidente que, para el viernes, las marchas también estaban motivadas para rechazar el uso de la fuerza en el inicio de las marchas esta semana, y usar de nuevo estos métodos para agredir a las universidades solo provocaría más hechos de violencia y motivaría protestas más desordenadas, dando paso a los ya conocidos encapuchados que terminan por eclipsar y manchar esas protestas.

El rector de la Universidad Pedagógica, no solo rechazó los actos de violencia que ocurren en las marchas de esa universidad, también el hecho de que el ESMAD ingresara sin permiso a este ente educativo, lo mismo ocurrió con la Universidad Javeriana, que rechazó el uso excesivo de la fuerza contra su comunidad, y la forma como se afectó al Hospital, y por supuesto, del Colegio Policarpa Salavarrieta, que es vecino de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, y no se explica cómo repeler una protesta no puede tener como prioridad la seguridad y bienestar de los menores de edad.

¿Le falta diálogo al Gobierno Nacional y la Alcaldía Mayor de Bogotá con los estudiantes?, y ¿Cómo es posible que no pueda permitirse y coordinarse la organización de marchas?

Claro está, que el anuncio del Ministerio de Interior, de apoyar una regulación a la protesta social, en la misma semana, deja mucho que desear.

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