Reforma Tributaria, un triple salto mortal

Análisis Por

Al Partido Liberal le ganaron la delantera en la declaración de oposición al IVA para la canasta básica familiar. Antes lo hicieron los Verdes, el Polo Democrático, los Decentes, País Justo, los Indígenas, los Sindicatos, individualidades de diferentes Colectividades incluida la liberal, y “hasta el gato”. Es decir, hasta el Centro Democrático, el sector partidista de Uribe y del propio Presidente Duque, del que se esperaba lealtad absoluta para su Mandatario. Pero los uribistas, incluido su jefe el expresidente, también quisieron salvarse del desprestigio de los nuevos e insólitos impuestos que el gobierno propuso para gravar a los pobres y beneficiar a los ricos. ¡Como Robin Hood, pero al revés!

Nunca hubo propuesta más fiscalista, injusta y arbitraria. Ponerle impuesto del IVA del 18% o 19% a la yuca, a la leche y el azúcar, al hueso y a los fríjoles, es la iniciativa mas absurda y torpe que gobierno alguno, en cualquier parte del mundo, haya concebido. Eso no extraña de Uribe que llevó el IVA del 12% al 16% ni de Carrasquilla que utilizó al Ministerio de Hacienda para hacer el negocio de su vida en detrimento de los municipios mas pobres del país, pero sorprende de un joven como Duque, quien se autoproclama de ideas liberales, se formó en Washington, canta vallenatos y es amigo de los siete enanitos. Ver para creer.

Al gobierno le dio vergüenza hablar de nuevos impuestos después de que sus jefes se comprometieron en la campaña electoral a no crear más gravámenes. Entonces, propusieron la “Ley de Ajuste Fiscal”, como si el pueblo fuera analfabeta y tonto.  Y como si no hubiera autoridades, las cuales, por cierto, nada menos que en el nivel de la Corte Constitucional, le quitaron el 5% del IVA a “las toallas y tampones higiénicos” que usan las damas, por considerarlos artículos de primera necesidad. Pero ni la papa, ni la sal, ni los tomates, lo son para los duquistas.

El gobierno, tan inteligente que se considera, piensa que del tema del IVA saldrá “con cualquier arreglo así sea malo”, como lo pregona un congresista uribista, para lograr que el Congreso acoja las otras propuestas lesivas que contiene su malhadado “financiamiento”, como el injustificado aumento a las pensiones, el IVA del 19% a la venta de vivienda usada, el aumento de la base tributaria, los onerosos impuestos a los ingresos de los profesionales, y varias docenas de linduras adicionales. El Congreso no puede ser tan servil.

Centro Democrático no merece que el Congreso apruebe un solo artículo de la reforma. En los 8 años que pasaron se comportaron así con el anterior gobierno, fuera el que fuera. Si hace 3 o 5 años los impuestos eran tan malos e innecesarios, no hay razones para considerar que ahora son de alta prioridad. Si los que antes nunca aprobaron se los iban a robar, no hay motivo para estimar que ahora no vayan a hacer lo mismo. “Con la vara que midas, serás medido”.

El gobierno tiene que hacer la tarea de reducir los gastos en la administración. Durante 8 años habló de despilfarros, que ahora debiera contener. Si Santos, en las palabras del Centro Democrático, fue un “derrochón”, Duque debiera dar ejemplo de austeridad. También le toca demostrar que va a cuidar con esmero los ingresos que ya le empezaron a llegar a su gobierno por los mejores precios del petróleo y no contentarse con decir que hay un enorme déficit de 18 billones que deben pagar el pueblo pobre y la clase media, ya que a los poderosos del dinero les van a rebajar las tarifas. Así es muy fácil gobernar: “que la gente pague muchos impuestos, cuando ya está que revienta de necesidades, y en el gobierno los gastamos”. ¡Cómo no!

¿Por qué Carrasquilla, tan desprestigiado y sospechoso, no inicia una acción para evitar la evasión de impuestos, o se preocupa por investigar y castigar a los que incurren en elusión tributaria, que son muchos y bien asesorados? Tampoco se atreve a tocar las exenciones, las deducciones, los subsidios innecesarios, los beneficios tributarios sin razón y tantos esguinces que los más vivos hacen a las reglas tributarias y que benefician exclusivamente a los poderosos. Carrasquilla, tan falto de autoridad para todo, debiera preocuparse por lograr que se regrese al impuesto de remesas y por conseguir que se cobre, como en todo el mundo, impuestos a los dividendos. Que enfrente a los capitalistas, en cambio de atacar los alimentos. Con la comida no se juega.

La economía naranja no contempla gravar fuertemente a los bienes suntuarios y de lujo, ni a las tierras ociosas, ni a los latifundios improductivos, ni a los lotes de engorde. En el país, el segundo más desigual de América, a juicio de Carrasquilla y de sus notables asesores hay que aumentar las diferencias aplicándole el puño alcabalero a los necesitados. ¿Duque no será capaz de quitárselos de encima? ¿No se da cuenta del triple salto mortal que lo están obligando a dar y por el cual se puede desnucar políticamente? Dicen las calcomanías de muchos carros: “no tuve la culpa, yo voté por Petro”. Lástima tanta juventud para tan triste gestión.

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