RESPETO POR LOS DERECHOS SEXUALES DE LAS MUJERES

Análisis Por

Las mujeres están entrando muy jóvenes a la vida sexual activa y alrededor del 21% de quienes tienen entre 15 y 19 años han sido madres. Además, se sabe que el 1% del total de nacimientos que se produjeron en el país en 2016 provinieron de niñas entre 10 y 14 años, una situación aterradora desde el punto de vista social y penal.

La maternidad infantil tiene unas implicaciones muy críticas, porque además de ser producto de una violación, los índices de impunidad para castigar este delito son muy altos. Embarazos a edades tan tempranas prácticamente frustran las expectativas futuras de estas niñas que quedan, casi que, sin excepción, atrapadas en la pobreza, con muy pocas opciones de educarse y con limitaciones para acceder a formalidad laboral.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) aseguró que su informe ‘Estado de la población mundial’, que cada día son violadas en Colombia por lo menos 21 niñas con edades entre los 10 y los 14 años y que cada mes hay un nuevo caso de VIH-sida entre ellas.

Las estadísticas indican que en 2016 hubo 6.200 nacimientos con madres menores de 14 años. Para el caso de Bogotá, las autoridades de salud reportaron el nacimiento de 410 bebés con madres en edad infantil.

De otro lado, la maternidad adolescente y juvenil es una realidad ya consolidada en el país. Hay varias consideraciones al respecto. Muchos de estos embarazos se producen por la carencia absoluta de educación sexual. Otros como producto de engaños y violaciones. Y varios de ellos por decisiones informadas y conscientes, especialmente en el rango de 18 y 19 años, cuando ellas son mayores de edad y algunas han ingresado a la educación superior o están activas en el mercado laboral.

Cuando las mujeres adolescentes y jóvenes quedan en embarazo se enfrentan a varias realidades, la primera es que deben asumir la responsabilidad de ser madres, muchas como cabeza de familia, eso implica el abandono de sus estudios y la búsqueda de ingresos a través, casi siempre, de actividades mal remuneradas que exigen jornadas de trabajo muy intensas. En muchas ocasiones sus familias no las aceptan. Es una situación dramática que tiene consecuencias en la crianza de los hijos y en la posibilidad cierta de quedar atrapadas en la pobreza intergeneracional.

Vale señalar en el marco de la realidad sexual, que en el mundo contraen matrimonio 15 millones de mujeres menores de edad[1]. Esta situación también se da en Colombia, donde las niñas y los niños mayores de 14 se pueden casar si cuentan con un permiso de sus padres o tutores o de un juez de familia.

Las mujeres también se enfrentan a agresiones contra su sexualidad debido a costumbres culturales. Una de ellas es la ablación genital que se practica en comunidades africanas y en países como Irak, Irán, Jordania, Siria, Yemen y muchos otros del Oriente Medio y Asia y que afecta a más de 150 millones de mujeres al año.

La mutilación genital también se realiza en algunas comunidades indígenas de Colombia. Además de ser una agresión física que busca eliminar el placer sexual femenino y que se escuda en la prevención de la promiscuidad, tiene consecuencias graves en materia de salud por la ocurrencia de hemorragias, infertilidad y complicaciones al momento del parto.

Lo que se reclama es la defensa de los derechos sexuales de las mujeres. Su libertad para elegir libremente sus tendencias sexuales y para procrear o no. Y el rechazo a la esclavitud sexual y a la presión para el ejercicio de la prostitución, lo que va normalmente acompañado de drogadicción y alcoholismo.

 

[1] http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/wp-content/uploads/sites/3/2016/10/5_Spanish_Why_it_Matters.pdf

Leave a Reply

Your email address will not be published.

*