Rodolfo Hernández y la injustificable violencia en la política

Análisis Por

El país quedó sorprendido por el video donde el alcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández golpea al concejal de esa ciudad John Jairo Claro del partido ASI. En el video quedó registrada la tensa reunión entre el alcalde y el concejal, y como justo antes de abandonar la sala en medio de un duro cruce de palabras el alcalde terminó dando una bofetada a su opositor.

La democracia es un sistema donde se dirimen las diferencias con palabras, argumentos, y debates. Incluso si alguien estima que su contradictor está faltando a la verdad, y eso afecta su vida y honra, puede acudir a los estrados judiciales. Y además por motivos, morales, éticos, y de simple civilidad, no se puede permitir que aquellos que representan a toda una ciudad como es el caso de Rodolfo Hernández, recurran a la violencia contra sus opositores, a maltrato, o como ha sido su costumbre a los insultos.

¿Ego? El alcalde de Bucaramanga había enfrentado el día anterior una sentencia del Juez Sexto Civil de la ciudad por llamar a un veedor ciudadano “lavaperros de la politiquería”, entre otros insultos que ha utilizado con sus contradictores.

En definitiva, las autoridades deben investigar estos graves hechos y tomar las medidas disciplinarias y penales de ser el caso, que en esta ocasión se refiere a algo tan delicado como el hecho de que el mandatario de una ciudad capital no tenga escrúpulos de golpear frente a cámaras y en su propia casa a las personas que lo cuestionan. ¿Se podría cuestionar las palabras usadas por el concejal y el ataque verbal usado al alcalde?, sí, pero eso no justifica, ni justificará jamás el uso de la violencia, de la persona que en Bucaramanga y de cara al país más ejemplo debe dar al respecto.

Ego en la política

No es la primera vez, y de hecho cabe destacar que no es la única forma de violencia que usan nuestros gobernantes, congresistas, concejales, o cualquier otra persona elegida popularmente contra aquellos que representan.

Cada vez que un político usa vehículos oficiales para parquearse donde quiera, que usa sus escoltas para pasarse una simple fila, o para callar periodistas, cada vez que con un aire de superioridad nuestros políticos usan su poder para atropellar a los ciudadanos que pagan sus salarios, es una forma de violencia.

¿Debemos aceptar que frente a todos se trate a un representante de los colombianos de forma preferente y complaciente para justificar sus agresiones, o ventajas sociales? Es la postura de este portal que el ejemplo de un país que busca vivir en paz, donde todo se resuelva bajo el poder de la palabra y la institucionalidad, se comience por hacer que nuestros políticos den ejemplo.

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