¿Se justifica una salida violenta al régimen de Maduro?

Análisis Por

La violencia no se puede justificar pues “dentro de un marco político democrático, es incompatible la eliminación del contrario” decía Alberto Constante en Subversión de la violencia.  Pp. 67

Venezuela pasa por un momento oscuro, desabastecimiento, marchas y represión por parte del régimen han sido una constante. El descontento del pueblo venezolano ha sido evidente, miles de ciudadanos de ese país han salido hacía varios países del continente, y su voz se ha hecho sentir en las redes.

Mientras el país intenta sostenerse en la crisis, una salida de Maduro a través de un acuerdo político se ve lejana. Maduro hizo una constituyente con resultados, no solo dudosos (debido a los entes que vigilan el proceso están cooptados por el gobierno e incluso la Presidenta de su Consejo Nacional Electoral es sujeto de sanciones internacionales), sino que además no es reconocido por un grupo de países de la región que lo consideran no menos que un golpe a su democracia.

Pero Maduro no se va, los rumores de una caída a través de una sublevación militar tampoco se ve en las calles, lejos de eso el Gobierno sigue promoviendo la represión, pese a los llamados de la ONU, la OEA, o entidades tan respetadas como Amnistía Internacional, o la ONG Human Right Watches, la salida negociada promovida por la Iglesia Católica, o expresidentes de otros países tampoco se ve cercana, por el contrario, la oposición se ve firme en seguir convocando marchas y desconociendo el resultado y el Gobierno se ve firme en continuar con su constituyente.

DESESPERO

Aunque Estados Unidos ha sancionado a los altos mando venezolanos incluido Maduro, al que ya calificó de “dictador”, los ciudadanos de ese país que han escapado, hacen sentir en las redes sociales su grado de desesperación, algunos consideran que de no hacer algo ahora a la fuerza, Maduro podría seguir en el poder al estilo de los Castro en Cuba y ellos en mediano plazo terminarían exiliados de su propio país por muchos años más.

¿Se justifica el llamado a tomar medidas a la fuerza? Una pregunta fundamental, pues recordemos que Venezuela posee una capacidad militar respetable, y un conflicto interno podría tener consecuencias inimaginables, mientras una estratagema para lograr la caída de Maduro requeriría de aún más división en su cúpula, algo que aún se desconoce.

Por lo tanto la situación de Venezuela tiene dos tristes caras: por un lado parece que todo el engranaje institucional a nivel internacional le falla a sus ciudadanos, ni aún el continente logra ponerse de acuerdo en tomar verdaderas medidas, mientras el desespero dentro del país aumenta, empiezan a proliferar las visiones más extremas sobre lo que se debe hacer, y por otro lado aunque no se pueda justificar la violencia, se entiende el llamado de muchos venezolanos a tomar medidas de fuerza contra el régimen.

EL ODIO

El odio como la mejor fuente de insumo para los extremos y la polarización, han servido en Colombia para atacar el Acuerdo de paz, o para llamar enemigos a los que tienen críticas respetables a ese acuerdo, el odio ha servido a la amenaza terrorista de oriente medio, y el odio se presta en Venezuela para no solo reprimir a la oposición, sino para propiciar la llegada de visiones más extremas.

¿Cómo pedirle a un venezolano que ve a su país en tal situación que espere una salida negociada, institucional o pacifica?

Para algunos sectores el debate es entre comunismo y capitalismo, para otros es la demostración de que el socialismo en general está mandado a recoger, y por lo tanto eliminar al adversario por motivos ideológicos es justificable y “salva” al país. Todo lo anterior muy al estilo de los debates de guerra fría.

¿Es la ideología una causa de exterminio del adversario? Solo el hecho de plantear esa pregunta, simplifica el grado de polarización al que hemos llegado. “Salvar” a la democracia a través de medios antidemocráticos, se acerca más a “el fin justifica los  medios” que a medidas más efectivas para proteger los derechos de todos lo implicados.

HACER POSIBLE LO IMPOSIBLE

Aún haciendo un gran esfuerzo por entender cómo las personas se han ido radicalizando sobre las posibles salidas de semejante situación, la violencia no es justificable, etiquetar a las personas no es una salida y la crisis económica y social no verá la luz solo con un simple el derrocamiento del gobierno chavista.

El profesor Alejo Vargas lo advirtió en su última columna a este portal: “Lo que tenemos que insistir todos y desde todos los lados del espectro político, es en que no podemos ni estimular, ni propiciar, ni aceptar el uso de la violencia física contra el adversario, es decir, es inaceptable que se atente o se mate a alguien, cualquiera sea su posición política o ideológica”

Es triste aceptar que la impotencia ante una solución, propicia el panorama aquí planteado y es más triste aún que sectores desde Colombia alimenten ese panorama, como el famoso tweet del uribista Rafael Guarín durante las elecciones del 30 de julio comparando una posible solución a la de el Dictador Panameño Noriega, quien fue derrocado por los Estados Unidos.

Es necesario que nosotros desde Colombia llamemos a la paz, pero también que sean conscientes desde los entes internacionales, que su impotencia frente a estos hechos, y la falta de una salida que no lleve al país a una violencia incontrolable, queda como ejemplo de lo corto que nos quedamos en la “era de los derechos humanos” en defenderlos.

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