Seis historias, seis Líderes Sociales: ¿Hasta cuándo?

Análisis Por

¿Cuántos titulares más sobre el rechazo al asesinato de líderes sociales tendremos que ver?. En los primeros 7 días del año, han muerto 6 líderes sociales, entre ellos, reclamantes de tierras, voluntarios de sustitución de cultivos, y líderes de Juntas de Acción Comunal.

Maritza Quiroz, era miembro de la Mesa de Víctimas de Santa Marta, ella misma fue víctima del desplazamiento, y le fue restituida su propiedad en la Vereda San Isidro, pero a pesar de tener una vida de lucha por la tragedia de su propia familia, y dedicada al liderazgo de la restitución de tierras de mujeres afro, en ese mismo predio que le fue restituido, fue asesinada por hombres armados.

Wilmer Miranda, campesino, vivía en el municipio de Cajibío, Cauca. Cuatro hombres armados dieron fin a su vida. Era miembro del grupo político Marcha Patriótica, miembro de la Asociación de Trabajadores Campesinos de Cajibío (ATCC), y de la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (Anzorc).

Gilberto Valencia, conocido por el grupo musical “Los Herederos” ganó un premio por su trabajo en favor de la paz desde el arte, de manos de la Federación de Personerías, además dirigía la Junta de Acción Comunal del barrio Pueblo Nuevo en Suarez, Cauca. Su asesino parece estar plenamente identificado, y se cree que miembros de su familia armados le ayudaron a fugarse.

José Rafael Solano, lideraba la Junta de Acción Comunal de la vereda Puerto Jobo, en el Bajo Cauca Antioqueño, tenía 60 años, y era conocido por defender la Minería Ancestral. Falleció por disparos de los que fue víctima en la puerta de su casa.

Wilson Pérez Ascanio, miembro del Movimiento Popular por la Constituyente (MPC), herido con un arma de fuego en la vereda Los Cedros, falleció dos días después. Pérez con 34 años era conocido por liderar procesos de sustitución de cultivos ilícitos en su región. Bandas criminales, el EPL y el ELN se disputan el control de la región.

Jesús Adier Perafán, en Caicedonia, Valle del Cauca, era líder de la Junta de Acción Comunal del barrio Valle, y fundó una organización llamada Coraje Caicedonia. Considerado un dirigente político, fue asesinado en su tienda de abarrotes, y se esperaba que se lanzará este año al Concejo del municipio.

Seis vidas que no volverán, pero cuyo liderazgo ha sido un gran ejemplo en un país donde se callan las voces de aquellos que buscan defender a sus comunidades.

El gobierno ha rechazada sus muertes, pero aún no se tiene un plan claro sobre como detener la tragedia, ni el Plan de Acción Oportuna (PAO), ni las investigaciones parecen dar resultado preventivo, hasta ahora parece ser solo reactivo, una tragedia que sigue enlutando al país, ¿Cuántos titulares más?.

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