Ser Candidato Por Firmas: Lo Bueno, Lo Malo Y Lo Feo

Análisis Por

El 13 de diciembre de 2017, será una fecha crucial para varios de los aspirantes a la presidencia de la República, pues ese día termina el plazo para que presenten las firmas necesarias para ser candidatos, al menos 386.148 firmas avaladas. Ahora, ese es el número que se necesita que la registraduría avale, es decir, requieren recolectar muchas veces más del doble de esa cifra si se pretende que en la depuración de las firmas mal puestas, o con errores, se llegue a su número mágico.

La tarea parece titánica, pero en realidad es algo a lo que más de un candidato está hoy por hoy dispuesto a someterse, dentro de la lista de los que anunciaron están Sergio Fajardo, Clara López, Piedad Córdoba, Alejandro Ordóñez, y Gustavo Petro, contando los más conocidos, pues de ahí hacia abajo la lista se hace más y más extensa.

¿Por qué los precandidatos prefieren las firmas?. Un Partido político con estructura parecería la apuesta más segura, además de entregar el aval correspondiente, de tener unos electores y maquinarias detrás del mismo, pero mediáticamente se han convertido en un embrollo.

PARTIDOS POLÍTICOS ¿CASTIGADOS Y EN DESVENTAJAS?

Los Partidos son organizaciones políticas que se definen una serie de ideas o programas (algunos en teoría), y al entregar un aval asumen en parte la carga mediática de lo que pasa con ese candidato, por ejemplo, Cambio Radical después de Oneida Pinto no entregó aval para la Gobernación de la Guajira en la elección atípica, aunque el grupo de Oneida apoyó a otro candidato, Cambio Radical tuvo que asumir la carga de esa decisión mediáticamente.

Por ese motivo el desprestigio de los Partidos en Colombia es bastante grande, estos asumen esas responsabilidades mediáticas, y ante la ciudadanía se muestran como organizaciones desgastadas y acorraladas por la corrupción, lo que no ayuda a un candidato en principio.

Lo cierto, es que un proyecto basado en una persona, y no en unas ideas formadas por un partido tiene sus riesgos. Por un lado la personalización de la política girando alrededor de nombres, hace que las ideas no sean la prioridad del debate, además de abrir la puerta al mesianismo, con precedentes como el caso Venezolano, donde la política giró alrededor de una persona y no de unos principios definidos, lo que en parte explica la actual confusión de quien sigue o no el legado de ese nombre.

Cuando los partidos son débiles y su democracia interna dudosa, las personas prefieren fijarse en nombres individuales que les generen confianza, en lugar de apostarle a una colectividad que garantice que quien tenga el aval sea realmente el resultado de un consenso.

Sumado al desgate natural de las organizaciones políticas, se suma que la Ley y el Marketing le da aún má ventajas a los candidatos que se inscriban por firmas, debilitando así a las organizaciones democraticamente constituidas y que con mucho esfuerzo tratan de sostenerse en el tiempo. 

VENTAJAS DE LAS FIRMAS

En ese sentido recolectar firmas tiene varias ventajas:

1. Las personas pueden hacer campaña meses antes de estar permitido: Esto ocurre porque el ejercicio de recolectar firmas pide del ciudadano sopesar el nombre de la persona, y desde ese momento crear un vínculo con ella al darle la confianza de entregar una firma. Esa campaña se hace a nivel nacional y puede durar meses.

2. No necesita el consenso de otros líderes políticos, al menos para empezar: En lugar de desgastarse en intentar convencer a sus colegas, líderes políticos, o congresistas de la necesidad de apoyar su nombre y entregar un aval, pueden con una cuadrilla de adeptos buscar una candidatura y montarse a nombre propio.

3. Mostrarse como un “independiente”: Varios de los que hoy buscan las firmas son políticos de toda la vida, como Clara López que militó con los liberales y la mayor parte de su carrera con el Polo, o Piedad Córdoba que fue Congresista por varios años, o Gustavo Petro quien militó en partidos de izquierda toda su vida de pública, e incluso Alejandro Ordóñez por años militante del Partido Conservador y cuyos favores políticos lo llevaron a la Procuraduría. Ahora todos querrán mostrarse como “anti-sistema”, “independientes” nacidos “de la voluntad popular”, un plus de recolectar firmas.

Ante tal escenario es lógico que tantos nombres, de tantas esquinas políticas quieran presentarse como innovadores candidatos, que buscarán alejados del desprestigio de los Partidos una candidatura, pero, ¿Por cuánto tiempo estarán sin la bendición o apoyo de un Partido?, ¿Será que a todos les alcanzará para lanzarse por firmas y entregarlas a tiempo?, ¿Si son tan independientes como se pintan?. Mucho ojo a este tipo de candidatos.

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