SIN BANDERAS

Análisis Por

Otros hoy con banderas liberales se encuentran con los ciudadanos y los interpretan. Nuestras ideas pareciesen que ya no nos pertenecen y estas han sido asumidas por otros liderazgos y con ellas son opción de poder”.

Con estas palabras el senador Luis Fernando Velasco definía la situación ideológica y electoral del Partido Liberal Colombiano luego de las elecciones de 2018, que definitivamente no fueron las mejores en décadas: en el Congreso de la República, el Partido si acaso logró mantener la mayoría en la Cámara de Representantes mientras retrocedía en el Senado, y ni que hablar sobre el desempeño en las elecciones presidenciales dónde su candidato ni siquiera alcanzó el umbral,  hecho que generó una división interna que ha desencadenado una renuncia sistemática de militantes que amenaza con profundizar la crisis.

Ante este escenario, se hace necesario tomando como excusa lo dicho por el senador Velasco,  reflexionar sobre aquellas definiciones ideológicas que luego de 170 años de existencia representan al liberalismo colombiano, no como ideología, sino como proceso organizativo partidista.

Según el informe La Desconexión Democrática, la democracia liberal, que no es la única manera en que la democracia como sistema de gobierno se expresa, cuenta con los siguientes componentes principales: ciudadanía con derechos y responsabilidades políticas; gobiernos representativos y responsables; normas de derecho y sistema judicial independiente; sociedad civil y participación popular y libertad económica (The democratic disconnect. Citizenship and accountability in the transatlantic community. Firmado por Seyla Benhabig, David Cameron, Anna Dolidze, Gábor Halmai, Gunther Hellmann, Kateryna Pischikova, Richard Young. Transatlantic Academy, Mayo 2013, p. 11); componentes que para el caso colombiano se han venido implementado en los últimos 25 años de la mano de la gradual aplicación de la Constitución de 1991.

Indudablemente, vivimos en una democracia liberal latinoamericana e imperfecta, lo que corrobora que en Colombia hay más liberalismo que Partido Liberal.

Un ejemplo de ello es que un sector de la derecha ganó las elecciones para Congreso y para Presidencia de la República de 2018, dónde se presentaron partidos de todas las tendencias del espectro político, gracias a que llevaron al límite del ridículo la libertad de expresión, inventando mentiras, eufemísticamente llamadas postverdad, que fueron publicadas en portales web creados bajo la excusa de la libertad de prensa y difundidas por congresistas y candidatos que haciendo uso de la libertad de asociación, llegaron al Congreso de la mano de un Expresidente de la República que fundó de manera libre y espontánea un partido político a su imagen y semejanza, altamente jerarquizado y centralizado en su criterio y decisión.

En ese contexto y en un país donde la totalidad de los ciudadanos de distinta índole y raigambre tenemos la costumbre de usar y abusar de las libertades civiles, políticas y económicas, siendo militantes de ellas, ¿qué podría defender el casi bicentenario Partido  Liberal Colombiano?

Desde sus orígenes, el liberalismo colombiano en tanto proceso organizativo político, ha sido cercano a lo que podría llamarse la izquierda del espectro político, siendo incluso la definición actual del mismo como una coalición de matices de izquierda democrática, adscrito a la Internacional Socialista, definiéndose además como un partido socialdemócrata, según reza en los Estatutos del Partido Liberal Colombiano aprobados en la Segunda Constituyente Liberal, aun cuando la realidad actual y las acciones de sus dirigentes nacionales y territoriales no lo corrobore.

La socialdemocracia contemporánea, además de estar signada por un eminente sentido del pragmatismo, se caracteriza por la defensa de la democracia liberal, a la que asume como la mejor manera de gobierno posible actualmente y por su capacidad de resiliencia ante las coyunturas sociopolíticas, sin que ello implique la claudicación de la búsqueda del bienestar generalizado en un marco garantista de libertades, solidaridad e igualdad.

La Tercera Vía, como también se denomina a la socialdemocracia contemporánea por proponer un camino entre el neoliberalismo salvaje con su Estado mínimo y su mercado completamente libre y el socialismo del siglo XXI con su economía planificada desde el Estado, fiel a la práctica política de la resiliencia socialdemócrata originaria, sintetiza su visión de gobierno en la premisa “tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario”, premisa que definitivamente es el camino que se requiere en estos momentos no sólo de polarización política, sino de desprecio por las visiones políticas plenamente definidas.

En la Tercera Vía, la dirigencia del Partido Liberal Colombiano y las bases liberales comprometidas con la renovación del pensamiento liberal, podrían encontrar el taller donde puedan tejer las nuevas banderas que requiere Colombia en estos momentos; banderas que definitivamente no pueden ser las obviedades que la Dirección del Instituto de Pensamiento Liberal hiciese firmar a los candidatos a Congreso y Presidencia de la República a modo de “Manifiesto/Declaración Liberal”.

¿A alguien se le ocurriría que un partido socialdemócrata le exija a sus candidatos, firmar un documento dónde se le solicite comprometerse a respetar la mayor libertad posible, rechazar todo tipo de acción dirigida a discriminar, procurar el logro de la igualdad, promover el goce efectivo de derechos y un modelo de desarrollo equilibrado, dar garantía de un estado laico y la lucha anticorrupción, mientras la gente aún muere de hambre, la informalidad laboral está por las nubes, el mercado está preso de los carteles empresariales, la libertad de expresión se ridiculiza por sectores radicales envenenados por las mentiras, los periodistas son amenazados por denunciar las acciones de sectores adictos al poder económico y político y persisten problemas de seguridad medioambiental, personal, económica y en salud en todos los territorios?

En síntesis, las bases del Partido Liberal Colombiano, habrán de ser militantes de la Tercera Vía a no ser que quieran fundirse con los liberalismos ideológicos colombianos, evaporándose entre la libertad y el orden del escudo de armas de la República Colombiana.

Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales 2014-2018.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

*