Sin Restrepo: estos son los retos de la negociación con el ELN

Análisis Por

Las negociaciones con el ELN son cruciales en el marco del Gobierno del Premio Nobel de la paz, pero si hoy hacemos la pregunta casi a cualquier analista o miembro del gobierno sobre si ¿Cree que se lograrán terminar antes del fin del Gobierno Santos?, la respuesta inequívoca será que no.

Lo que sí es cierto es que el Gobierno espera dejar las negociaciones con este grupo guerrillero en lo que se llama un “punto irreversible”, esa etapa de compromiso y avance que generaría tal grado de compromiso y costo popular al próximo Gobierno, que no dudaría en terminarla.

Por eso, el Presidente tiene la certeza de que lo mejor es dinamizar la negociación, de ahí la salida de Juan Camilo Restrepo como Jefe del Equipo Negociador.

¿Qué generó la salida?

Desde hace días se especula que Restrepo se agotó ante la presión de lograr resultados, y que estos llevaran precisamente a un punto irreversible antes del 7 de agosto de 2018. Pero también se habla de su molestia frente al ingreso de otros actores políticos que autorizados por el Presidente Santos, han buscado destrabar la mesa de diálogos.

Entre las personas que se han reunido con el ELN está Álvaro Leyva, el Expresidente Ernesto Samper y el Senador Iván Cepeda, y se cree que bajo la recomendación de algunos de estos, es que se nombrará a un nuevo Jefe del Equipo, y muy posiblemente se reestructurará la mesa.

El desafío

La tarea para el reemplazo de Restrepo está en una mesa en la que cada avance a costado inmensos esfuerzos, y cuya estructura para negociar heredada por las intervenciones iniciales por Frank Pearl, está pensada de forma distinta que las negociaciones con las FARC.

Ese desafío tiene su origen en una guerrilla descentralizada, de hecho, los miembros de la Mesa de diálogos por el lado del ELN no son precisamente quienes toman las decisiones, sino que estos, deben consultar con el cuerpo descentralizado de toda la organización cada paso que se da, lo que hace que el proceso sea excesivamente lento.

Adicionalmente el ELN siempre ha insistido en un proceso que no solo se limite al ingreso de la organización a la política, y el debate electoral, sino que además se configure en cambios sustanciales en la forma como el Estado maneja diversos temas.

Es por eso que hasta la metodología (como la de cómo participará la sociedad civil) es parte de los ciclos, y aunque existe un cese al fuego, el avance sustancial de cómo salir de la guerra no tiene todavía una estructura clara, aunque con las FARC tampoco se supo de varios de los temas más importantes para ellos sino hasta bien entrado el proceso.

A todo lo anterior, existe la presión del fin del Gobierno Santos, y la idea de si después de las presidenciales (donde podría ganar un candidato no afín a este proceso), habrían garantías de terminarlo con éxito.

Los beneficios

Pero los beneficios de darse la pelea por terminar la guerra con el último gran bastión guerrillero del país son bastante amplios. Por un lado, desde el cese al fuego, la infraestructura petrolera del país ha sido de las más beneficiadas, un cambio histórico en un país donde las pérdidas por atentados a este tipo de estructuras son millonarios.

También la reducción de muertes y secuestros ha sido muy importante, lo que también sirve de alivio al Gobierno.

Probablemente la tarea de lograr terminar de forma definitiva el desangre de la nación, terminará por una de las negociaciones más complejas jamás vista, y la pregunta ahora se debería trasladar a los candidatos, ¿Se harán responsables de semejante reto? o ¿Tomarán la salida más popular y llenarán de condiciones lo hasta ahora logrado?. Una misión nada sencilla.

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