TRABAJADORES JOVENES

Análisis Por

Aprovechando la conmemoración del día internacional de los trabajadores, es menester cuestionarnos acerca del comportamiento del mercado laboral juvenil en Colombia, algo que tal vez a los señores y señoras sindicalistas, pareciera que les importara muy poco dentro de sus reivindicaciones.

De acuerdo con el informe de Mercado Laboral de la Juventud publicado por el DANE el 10 de abril de éste año y que analizaba el trimestre diciembre de 2016-febrero de 2017, la tasa de desempleo juvenil se ubicó en 17,2% es decir, 1.227.000 jóvenes en Colombia están desocupados.

Si revisamos el detalle de la población total en edad de trabajar en el país (38.125.000 personas) el 32% (12.185.000 personas) tiene edades entre 14 y 28 años, que es el rango que la Ley Estatutaria de Juventud en Colombia estableció para definir a una persona como joven.

Ahora, de esas 12.185.000 personas jóvenes en el país, 7.136.000 personas son catalogadas como Población Económicamente Activa-PEA, es decir que de acuerdo con el DANE, son personas en edad de trabajar que trabajan o están buscando empleo, el resto, se conocen como población inactiva.

A lo anterior se le denomina Tasa Global de Participación, que para éste caso es del 58,6%, es decir que 6 de cada 10 jóvenes colombianos están trabajando o buscando trabajo.

Sin embargo, y considerando la tasa de desempleo, que se calcula como porcentaje de la PEA, ((1.227.000/7.136.000) x100= 17,2%), se interpretaría que 1 de cada 5 jóvenes estaría desempleado, pero si se compara contra la población total de jóvenes ((1.227.000/12.185.000) x100=10,09%), la cifra sería de 1 de cada 10 jóvenes que estaría buscando trabajo, lo cual sería una tasa relativamente normal y aceptable para las condiciones del país.

Ahora, para algunos líderes juveniles y analistas, que haya una tasa de 17,2% de desempleo juvenil que es casi el doble de la tasa de desempleo nacional, es algo particularmente malo y tendenciosamente peligroso, sin embargo, lo que debería llamarles la atención, no  es la tasa de desempleo, sino el porcentaje de inactivos que es del 41,4% (calculado sobre la base de la población juvenil en edad de trabajar de 14 a 28 años), que en términos absolutos corresponde a 5.049.000 jóvenes, dedicados en su mayoría a estudiar, para el caso de los hombres y a oficios domésticos, para el caso de las mujeres.

¿Qué pasará cuando esos 5.049.000 jóvenes salgan de estudiar y se dediquen a buscar trabajo? Muy probablemente, el nivel de presión sobre el mercado de trabajo aumentará, y si la economía no está en la capacidad de absorber esa ola de nuevos desempleados, la tasa de desempleo, no sólo juvenil, sino también global en el país, aumentará sin remedio.

Ahora bien, al revisar las ocupaciones de los 5.909.000 jóvenes ocupados, hay que revisar dos datos que son importantes.

El primero es la cantidad de trabajadores por cuenta propia que para la medición del trimestre fueron 1.851.000 jóvenes (el 31,2%). Un trabajador por cuenta propia es uno que realiza su actividad económica por su propia cuenta y riesgo, lo que significa que asume entre otros, las pérdidas económicas que implique la realización de la actividad, sea prestación de servicios personales u otra.

El segundo es el porcentaje de informalidad laboral que para el trimestre analizado fue de 48,2%, es decir que 2.848.000 jóvenes son o empleados particulares y obreros que laboran en establecimientos, negocios o empresas que ocupen hasta cinco personas en todas sus agencias y sucursales, incluyendo al patrono y/o socio, o trabajadores familiares sin remuneración en empresas de cinco trabajadores o menos, o trabajadores sin remuneración en empresas o negocios de otros hogares, o empleados domésticos en empresas de cinco trabajadores o menos, o jornaleros/ peones en empresas de cinco trabajadores o menos; o trabajadores por cuenta propia que laboran en establecimientos hasta cinco personas, excepto los independientes profesionales.

Así las cosas, el escándalo de los líderes juveniles y el análisis de los que analizan el empleo juvenil no deberían hacerse sobre las tasas de desempleo, sino sobre la tasa de informalidad y la tasa de población inactiva.

Sería necesario conocer un poco más las causas que llevan a los jóvenes a ser trabajadores por cuenta propia, que constituye el 64,9% del total de la tasa de informalidad, y de esa forma establecer acciones gubernamentales similares a las que actualmente se realizan con los estudiantes como el programa Estado Joven, con los recién egresados como el programa de  40 mil primeros empleos o con los emprendedores a través de la ley ProJoven.

Se asume que el día internacional del trabajo, fue resultado de una acción colectiva de los obreros industriales de finales del siglo XIX, sin embargo a inicios del siglo XXI, gracias a la diversificación de los sectores económicos que ha conllevado el posicionamiento del sector servicios sobre el sector industrial y a la evidente atomización e individualización de la que todos somos presos, el día internacional del trabajo es apenas un bonito recuerdo en la mente de los sindicalistas, ya que las luchas diarias por sobrevivir de los trabajadores informales del sector servicios, simplemente no les deja ni disfrutar del festivo del 1 de mayo.

Ojalá y los sindicalistas colombianos logren retomar el decimonónico sentido de solidaridad y empiecen a pensar en los jóvenes trabajadores informales, ya que si no hay formalidad laboral, las marchas del 1 de mayo en dos décadas serán marchas de  sindicalistas en sillas de ruedas y con bastones.

Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales 2014-2018.

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